domingo 7 de febrero de 2010

445. Cuanto antes mejor

De LOVER'S LAND BIKE TOUR

Edito: tengo 8 borradores guardados. Ergo esta es la entrada 437. Faltan 7 para llegar al número mágico. Para unos, el 444 significa muerte próxima. Para otros, que los ángeles están cerca. Mal rollo en cualquier caso.

sábado 6 de febrero de 2010

Scott Pommier II

De Scott Pommier

Edito: ésta es la entrada 444 de El experimento.

martes 2 de febrero de 2010

Lo mejor

Estoy muy orgulloso de mis amantes. Con una me encuentro como cuando me calzo unas zapatillas viejas, cómodo y relajado. Son muchos años ya, no tengo que demostrar nada. La otra es más joven y más ambiciosa. Es un jodido reto tener que ponerme de puntillas para besar sus labios. Pero el premio merece la pena.

He cambiado de lugar de trabajo, aunque sigo haciendo lo mismo (al fin y al cabo, siempre hago lo mismo). Tengo un despacho en la última planta del edificio (está en el casco antiguo, no es muy alto). A través de la ventana y por encima de los tejados de una iglesia veo la línea del cielo de la ciudad. Lejos, las balizas de una construcción de más de 100 metros de altura, cerca del mar. Sus áticos deben ser el paraíso de los suicidas millonarios. Entremedio, cúpulas, buhardillas, antenas y azoteas. Bloques de pisos que en los años 70 estaban en una huerta que ahora se ha convertido en un barrio de gente bien.

A primera hora las venecianas dejan pasar una luz que entra prácticamente horizontal y se refleja en la pared que hay a mi derecha. Si la mañana está despejada no enciendo los fluorescentes y dejo que entre el mundo. Luego vienen las mierdas, y me olvido del mundo y de la luz. Pero alguna vez me han pillado mirando las balizas, absorto, no sé si por la borrachera de horizonte o por puro agotamiento. Por la noche salgo, busco a mi amante y me pongo de puntillas para besarla. Y cuando la monto me doy cuenta de que eso ha sido lo único por lo que ha valido la pena salir de casa.

domingo 31 de enero de 2010

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia-2

El viernes pasado mi hijo tenía que ir a recoger las medallas del campeonato de futbito. Le acompañó mi mujer. Yo me quedé con mi hija, que no quería ir. A las 10 y pico de la noche aún no habían vuelto, y le hice la cena a la niña. Media hora más tarde llegaron madre e hijo. El hijo llorando.

-El niño está un poco triste...
-¿Por qué?
-Porque no le han dado la medalla...
-¿¡Por qué!?
-Porque unos padres le han dicho al organizador del torneo que como el campo no estaba en condiciones y como había llegado varias veces tarde a los partidos, le iban a pagar sólo la mitad de la cuota de inscripción. Y el organizador, cuando tocaba que subieran los pequeños a recoger las medallas, las ha metido en una caja y se ha marchado sin repartirlas.
-¡Joder! ¡Joder! ¡Joder! ¿Qué padres?
-Mi hermano y Paco [amigo del cuñado y entrenador del equipo].
-Joooooder... [lo repetí dos o tres veces. Mientras, el niño, lloriqueaba. Lo abracé un poquito; me daba la impresión de que no entendía nada]. ¿Y eso se les ocurre el día de la entrega de premios, justo antes?
-Ya se habían quejado antes...
-Pero de no pagar, ¿habían dicho algo?
-No lo sé...
-Joder... son unos putos genios, Paco y tu hermano.
-Tienen razón.
-No. No la tienen. Y aunque la tuvieran, no la tienen.
-Tienen razón.
-Pero ¿cómo se les ocurre?
-No se imaginaban que el tío ese no repartiría las medallas.
-Y dime tú: ¿Qué otra cosa iba a hacer? Ya verás como el año que viene paga todo dios sin chistar.
-No se imaginaban que iba a hacer eso.
-Qué subnormales son.
-Sí.
-No. Yo me refiero a tu hermano, a Paco y a los demás padres gilipollas que se creen que el torneo de futbito de la urbanización es la Champions.
-Tenían razón.
-La mierda es que dije que no quería saber nada del tema; el año que viene, si me preguntas, te diré que por mí, mejor que no juegue el campeonato. Se suponía que el niño iba a divertirse, no a volver llorando de la entrega de premios por la gilipollez de unos padres que no sé en qué cojones estaban pensando. ¿Qué se han ahorrado? ¿Han pagado 15 euros, en vez de 30? Pues para esto, aún han pagado 15 euros de más. Joder. JODER. JODER.
-Mi hermano tenía razón.
-... [cara de cabreo, ya no sabia qué decir].

Al día siguiente, en la playa, mi hermana preguntó por lo de las medallas y me puse como una olla a presión. Le pregunté a mi cuñado (marido de mi hermana):

-Cuñado, contéstame a esto: si un cliente, antes de terminar una obra, te dice que no te va a pagar más que la mitad, ¿tú la acabas?
-No.
-Pues eso.

Mi mujer:

-Mi hermano tenía razón.
-Cojones. ¡No tenía razón!

Seguí blasfemando contra mi cuñado (hermano de mi mujer), Paco y los demás gilipollas que se tomaban en serio una liguilla de futbito de niños de 7 a 12 años  Noté que la gente me miraba. Había levantado bastante la voz. Me metí en el mar y me quedé a remojo hasta que se me pasó el calentón. En la comida, mi padre, sin ninguna mala intención, sacó el tema. Y noté como mi madre le daba pataditas por debajo de la mesa para que lo dejara estar, no fuera que me saltara el diferencial. Es duro darse cuenta de que los demás piensan que no estás bien de la cabeza.

Por la tarde me enseñó mi mujer un sms en el que "alguien" decía que pasaran el domingo, a las 17:30, a recoger las medallas. Lo hizo un poco así como quien no quería la cosa. Yo lo miré también como quien no quería la cosa, y dije mi célebre frase: "no me cuentes nada de ese asunto".

Domingo, 18:00. Mi mujer vuelve del polideportivo con mi hijo pero sin medalla.

-Que no les han dado la medalla. ¡Es alucinante! ¡Y los pobres Gremlims [otro equipo de pequeñajos] que se habían puesto el uniforme y todo, allí, todos de amarillito, también sin medalla!
-No sigas, no me interesa.
-Mi hermano se ha puesto hecho una furia, es que se lo toma demasiado en serio.
-Es que tu hermano la ha cagado, e igual le remuerde la conciencia.
-Tenía razón.
- ... [no supe qué decir, o repetí lo de siempre: “no la tiene”; no lo recuerdo bien].

Dos días después, martes por la tarde, en el paseo. Mi mujer, mi hermana y mi cuñado (marido de mi hermana) estaban comiendo pipas sentados en un banco. Me acerqué. El adicto a las pipas es como el fumador: si le ofrecen género, no puede rechazarlo. Por hablar de algo, comenté que esas vacaciones no me habían cundido nada, que igual había sido por habérmelas cogido en tres pedazos, y porque la semana que estuve solo con los niños trabajé más que en la oficina.

Mi mujer:

-¿Trabajar?
-Sí, llevarlos al futbito, hacer la comida, ayudarles con los deberes, bajarlos a la playa, ducharlos, fregar...
-Trabajar es lo que hago yo todos los días, no lo que tú haces... si tuvieras que hacer siempre lo que yo... No te preocupes, el año que viene me cogeré las vacaciones para que no tengas que llevar ningún día el niño al fútbol.

Me quedé pensando un segundo y pregunté:

-¿Quieres decir que las vacaciones del año que viene girarán alrededor del campeonato de futbito?

Mi hermana y mi cuñado (marido de mi hermana) soltaron una carcajada. La cosa quedó ahí. Se marcharon a bañar a mi sobrina y a darle la cena y nos quedamos mi mujer y yo solos. Mi mujer me contó como le había ido el día:

-Esta mañana mi cuñada [mujer del hermano de mi mujer] me ha traído a sus niños para que les echara un ojo mientras se bañaban. No se encontraba bien de la barriga.
-¿Ha cogido el virus?
-No, cree que ha sido de los nervios.
-¿Nervios?
-Sí.
-¿Por qué?
-Es que ha discutido con mi hermano, pero dice que ya está algo más tranquila.
-¿Por qué han discutido?
- ... [inaudible]
-¿Cómo dices?
- ... [inaudible]
-Que no te oigo.
-Por el futbito.
-Ah.
-Es que mi hermano se lo toma demasiado en serio.
-Ya.

Y dejamos la conversación y nos quedamos cada uno pensando en nuestras cosas.

Esta entrada la redacté el 5 de septiembre de 2009, y la guardé como borrador. Pero hoy es de plena actualidad. Ha sido revisada y publicada en la madrugada del último domingo del mes de enero de 2010.

miércoles 6 de enero de 2010

La siesta más larga de mi vida

Acabo de despertarme de la siesta. Sí, cuando empiezo a redactar este post son las 21:52 del 6 de enero de 2010, hora del reloj de mi PC. Digamos que estoy despierto desde hace 30 minutos, siempre tardo más o menos ese tiempo en chequear el sistema: tacto, oído, vista, olfato. El gusto tarda bastante en estar operativo, así que inicio la rutina de movimiento sin comprobar que distingo correctamente lo amargo de lo dulce.

La rutina de movimiento requiere un previo test de razonamiento emocional: me pregunto "¿por qué he de levantarme?". La respuesta suele ser siempre la misma: "porque tengo que ir al trabajo". Hoy no, hoy no tengo que ir al trabajo, el test de razonamiento emocional normalmente lo ejecuto sólo por las mañanas los días laborables, sin embargo después de esta siesta (la siesta más larga de mi vida) ha sido necesario. La respuesta que he recibido a la pregunta "¿por qué he de levantarme?" ha sido confusa. Realmente, no había ninguna razón. Nada que hacer, quizá cenar algo, pero no tenía hambre. A lo mejor orinar, pero podría haber aguantado unas horas más. La verdad es que me ha despertado el ruido de la tele en el comedor, los otros estaban viendo el fútbol o jugando al FIFA 08 en la PS2. Sí, aún funcionamos con el FIFA 08 y la PS2. El caso es que vean el fútbol o jueguen al FIFA 08, los comentarios que salen de las bocas de los otros y de los altavoces de la tele suenan exactamente igual.

Me he preguntado si los otros se habían dado cuenta de que había dormido la siesta más larga de mi vida, y que quizá podían estar preocupados por si hubiese caído enfermo o entrado en estado catatónico. Así que más o menos he encontrado alguna razón para levantarme y he seguido con la rutina de movimiento: tobillos, rodillas, caderas, manos codos, hombros. Todo correcto. Me apoyo en mi costado izquierdo y me levanto de lado. Siempre lo hago así, nunca usando los abdominales, desde que hace muchos años me rajaron el vientre de arriba a abajo para ver qué tenía dentro (no se preocupen ustedes, no era un alien; simplemente un apéndice perforado que no fueron capaces de diagnosticar hasta que lo vieron con sus propios ojos; recuerdo a un hombre joven con pijama verde diciendo "prepara el quirófano 2 para una laparotomía en blanco").

Me he sentado delante del ordenador, y los otros han decidido meterse en la cama. Lo que estaban haciendo delante de la tele era ver el Valencia-Depor, parece que el Depor ganaba. Me paso la vida cruzándome con la gente, cuando yo voy ellos vienen o al revés.

Empecé a dormir la siesta el día 27 de diciembre de 2009. He soñado que a pesar de que no había pedido nada a Papá Noel ni a los Reyes Magos, se empeñaban en regalarme una camisa a cuadros y unos pantalones con trocitos de cuero cosidos. En mi sueño pienso que a los Reyes y a Papá Noel les gustan mucho las camisas rojas a cuadros, son las segundas que me traen. A mí no me entusiasman demasiado, pero me las pongo. Los pantalones con trocitos de cuero cosidos sí que no. Los dejo debajo del árbol para que se los lleven. Además, he soñado que tengo que comprarme un traje negro, aunque aún no sé por qué. No necesito unos pantalones con trocitos de cuero cosidos, necesito un traje negro.

También he soñado que tenía una casa cerca del mar, con una chimenea y una bodega donde guardaba vinos de uva moscatel de un dulzor insoportable y morcillas en aceite, y que los sábados iba al mercado y compraba lo que encontraba más barato, sardinas, cangrejos, quizá una cola de rape si acababa de cobrar la pensión. He soñado que luego llamaba por teléfono a mis amigos y les invitaba a comer, nos emborrachábamos moderadamente y criticábamos a los políticos, a los funcionarios de la Seguridad Social o a la directiva del Valencia, según ideologías. Nunca nos enfadábamos y alguno se dormía en el sofá y le dejábamos tranquilo.

He soñado más cosas, pero cuando me ha despertado el ruido del fútbol no se me ha ocurrido apuntarlas y las he olvidado.

domingo 27 de diciembre de 2009

¿OK?

¡Coño!

jueves 24 de diciembre de 2009

Sueño 41



Sueño que estoy en la cama, en calzoncillos, durmiendo la siesta. Tengo ganas de orinar. Me levanto medio dormido y me acerco al retrete. Levanto la tapa del váter y me doy cuenta de que hay luz bajo el agua. Parece que alguien trabaja en las alcantarillas. La sensación es parecida a cuando ves un resplandor en el hueco del ascensor, es un sitio que se supone que no existe, simplemente es un túnel en el espacio-tiempo, estás en el séptimo y en unos segundos apareces en el garaje; pero no, lo tenemos en nuestro mundo de tres dimensiones y además hay alguien dentro. El caso es que doy por supuesto que sanean el alcantarillado para que los peces puedan vivir en él (esto creo que viene a cuento por el aspecto de mi acuario). Mientras saco la chorra farfullo "no sé para qué queréis que puedan vivir ahí los peces, si no vais a poner ninguno". Meo. Salgo a la calle, a por dinero del cajero o a comprar aspirinas, algo rápido, no lo recuerdo bien. Sigo en calzoncillos, aunque me he puesto una chaqueta. Volviendo hacia mi casa veo a un leopardo y a un gato peleándose. El leopardo me mira. Sé que me va a atacar. Efectivamente deja al gato y corre hacia mí. Levanto el brazo izquierdo para protegerme la cara. Lo muerde y lo sujeta con sus garras. No aprieta demasiado, no duele, creo que ni siquiera ha atravesado la chaqueta. Me quedo quieto, pues. Mientras el leopardo cuelga de mi brazo izquierdo que mantengo levantado, pienso que si estuviera por aquí algún hijoputa de esos de la BBC o del National Geografic que siguen a un león herido por todo el Serengeti hasta que lo ven morir de hambre, diría que soy incapaz de defenderme porque estoy en estado de shock (esto creo que viene a cuento porque una vez, en un reportaje de esos del mundo salvaje, una leona de 250 kilos se estaba comiendo viva a una gacela de Thomsom de 20 kilos que no reaccionaba mientras le arrancaban el hígado. Y dijeron que estaba en estado de shock). Pero no. No me muevo porque no me hace daño, y sé que si lo hago me dará un zarpazo y me arrancará los ojos.

Feliz Navidad.

martes 15 de diciembre de 2009

¿De verdad fue el puto conejo lo que le hizo cambiar de idea?


miércoles 9 de diciembre de 2009

Pasado, presente, futuro

Tengo la sensación de que la he cagado, la estoy cagando o estoy a punto de cagarla.

miércoles 2 de diciembre de 2009

Magia

Cerrar el puño, embragar, dar patada hacia abajo en la palanca del cambio, soltar embrague, embragar, dar otra patada hacia abajo en la palanca del cambio, soltar embrague y presionar maneta del freno, aflojar presión, embragar, empujar suavemente la palanca del cambio hacia abajo, luz de punto muerto encendida, soltar embrague, dos metros hasta el vehículo de delante, metro y medio, un metro, manillar ligeramente girado a la izquierda, moto clavada manteniendo presión en la maneta del freno: de repente todo se ha detenido, los dos pies están en las estriberas y guardo el equilibrio, espero a que la moto se incline a derecha o izquierda para sacar uno u otro pie, pero sigue vertical. Magia, hasta que poco a poco la moto cae ligeramente a la derecha, saco el pie de la estribera y lo apoyo en el suelo.

Por un momento se había parado el reloj.