domingo 22 de enero de 2012

Chocolate

Hoy me he levantado temprano. La casa estaba en silencio, mi hijo leía, mi hija dormía, la madre de mis hijos se había ido a hacer algo de deporte. Mi hijo y su madre discuten mucho: él es un niño inteligente, sensible, nervioso, orgulloso y vago. Ella es constante, responsable, incansable. El niño no siempre está dispuesto a hacer los deberes, y entonces empieza una pequeña batalla doméstica. Las armas del descenciente consisten en tirarse al suelo o encima de la cama, protestar, lloriquear, negarse a estudiar, y las de la progenitora en dar órdenes, larzar amenazas y pronunciar reproches. Cualquiera observador ajeno no estaría seguro de qué clase de relación tienen.

Antes de salir a hacer algo de deporte, la madre de mis hijos ha dejado preparado el desayuno de los pequeños (yo sólo tomo café a primera hora): nesquik, leche, cereales, galletas. Y en el plato del niño, un trocito de chocolate, un chocolate especial, 70% de cacao por fuera, trufa por dentro. Un regalo.

Y en ese momento en el que reinaba el silencio en la casa a pesar de estar llena de vida, con la luz del sol entrando a raudales en la cocina, he recordado -lo olvido a menudo- lo que significa ese trocito de chocolate.

jueves 8 de diciembre de 2011

Empatiá

Empatiá

1. adj. coloq. Dícese de la persona, especialmente de una madre, que pasa las tardes de los días lectivos y las mañanas de los días festivos en el patio de un colegio, generalmente el de sus propios hijos, esperando a que terminen sus actividades extraescolares. U. t. c. s. f.

Estoy empatiá. Lo primero que me vino a la cabeza fue la palabra empatía, tan sobada últimamente (con asertividad, pero de eso hablaremos otro día, si acaso). Empatiá. Al final caí en la cuenta.

A pesar de lo rídicula que nos pueda parecer la escena de telefilme U.S.A. en la que el niño que juega mal al béisbol espera que aparezca su padre (policía, bombero, militar, borracho) aunque sabe que es improbable porque es un perdedor, porque siempre está investigando homicidios, trasplantando corazones, vaciando botellas de bourbon o liberando Irak, pero contra todo pronóstico llega justo en a tiempo para ver el home run (¿se dice así?) de su retoño (y el padre hincha pecho, orgulloso, y el niño mira al padre con adoración), decía, a pesar de lo ridícula que nos pueda aparecer la escena, la realidad supera a la ficción. Llevamos a nuestros hijos al colegio y los buscamos a la salida. Si no lo hacemos, nos sentimos culpables. Y si practican judo, futbito, baloncesto, gimnasia rítmica o lo que sea, muchas madres -las que pueden- están ahí, observando el entreno; y si son varios los hijos, y varios los deportes, y varios los horarios, pueden llegar a empalmar el futbito de Pablito con el baloncesto de Elenita. Empatiá: bajo la luz de los arcos fotovoltaicos, bien entrada la noche, las madres forman grupos, hablan de cosas de niños mientras los niños juegan a cosas de niños. También hay padres, bastantes, pero creo que es otro rollo. La mayoría suelen ser cincuentones, vestidos de sport, no parece que vengan de trabajar. Las madres van cargadas con el bolso, el portátil, la merienda, dos o tres mochilas, la Blackberry y las ojeras. La diferencia entre la Blackberry por un lado y el IPhone o el Android por otro es muy importante, pero de eso también hablaremos  otro día, si acaso.

Los singles las contemplan con cierto pasmo, pero no juzgan. Porque no comprenden.

Y la verdad es que resulta complicado explicarlo. Digamos que yo no puedo. Pero es parte de la vida. No sé si es un fenómeno universal, pero para algunas familias es algo tan real como el aire que respiran, necesario y tan obvio que intentar hablar de ello para justificarlo es incorrecto. Políticamente incorrecto.

sábado 19 de noviembre de 2011

Fin de semana electoral

Sábado. Además de los comentarios publicados, en la carpetita "spam" de Blogger me he encontrado con muchos otros. Servicios de Metrader, bolsos Burberry ("its brand design shows your ex noble that do the samurai represents honour, with our own shield symbolizes protection while defend"), seguros de automóvil, casinos on-line, alertas bursátiles (se pensarán que soy un trader o algo así), cómo mejorar el tráfico en mi blog, ofertas de citas para personas casadas (por qué, por qué), algo en caracteres cirílicos con un link a una página rusa de vídeos porno (¡porno! ¿yo?), préstamos, compraventa de pisos o cómo obtener un doctorado en medicina alternativa. Había también un comentario que no tenía ningún enlace, ni pedía que visitara ninguna página, ni que comprara ni vendiera, relativo a un post de hace dos años bastante cutre. Muy extraño. Si alguien tiene curiosidad que busque.

Pero lo mejor es que en mi cuenta de correo encuentro esto: 

Hello! It's me Marina! To me of 27 years and I wish to find the man for serious relations. To me have informed yours email in service for acquaintances [por Dios por Dios dónde me habré metido]. Therefore I have decided to write to you the letter to learn you better. I hope that we have mutual desires, and I will receive your answer. I will look forward your letter. I kiss you
Marina 

Y lo mejor, las fotos de Marina:

Marina tocándose la cara interior de los muslos con el culo en pompa

Marina acariciándose el cuello y la nuca

¡I kiss you! ¡I kiss you! ¿Qué paaasaaaa? Yo que creía que estaba fuera del mercado, ¿le contesto o qué?

He ido a la Federación de Tiro para preguntar qué he de hacer conseguir una licencia para practicar tiro al plato, y me han preguntado que para qué quería la escopeta, "¿para tener un arma en casa?". He puesto cara de no entender nada (¿no he dicho que la quiero para practicar tiro al plato?) y aunque sea una redundancia he contestado que la quería para practicar tiro al plato. Se ve que no tengo cara de hacer tiro al plato, porque la negociada de la mesa de al lado me ha recomendado que me saque la licencia tipo "E" me permite tener escopeta y carabina, y que me hiciera con una 22 para tirar en galería.

Así que me he puesto a mirar, y me gusta esta:

CZ 452 Varmint

o mejor esta otra:

CZ Thumbhole

En los dos casos, calibre 22 lr y cañón pesado. Como puede apreciarse, no tienen elementos de puntería, así que hay que montar un visor sobre la guía de 11 milímetros. Y como ya nos metemos en la cosa del accesorio, además del visor, si eso también me hago con un bípode, con lo cual podría quedar así más o menos:

Visor





+

Bípode

+
Disfraz de Chewbacca

=

 
No importa. Los ciudadanos lo entendemos y estamos preparados
 
Puede que la pregunta de la empleada de la federación no fuera desencaminada. Probablemente no supere el psicotécnico.

Unas horas después de escribir lo de arriba y unos minutos antes empezar a escribir lo que sigue, me levanto, tomo café, me ducho, me visto (una camisa con agujeros y otra sin botones; de dos sale una), cojo mis trastos, me pongo el impermeable, busco el casco, y... mierda. Diluvia, la armería a la que debo ir (porque debo ir a esa y no a ninguna otra) está lejos y mi mujer se ha llevado el coche. Así que todas mis fantasías acerca de "como le digo al armero que vengo de parte de fulano, o que quiero una carabina del 22 y me gustan las CZ Varmint, o qué respuesta le voy a dar cuando me pregunte para qué la voy a usar -para tiro al plato un 22 no, evidentemente- o que igual también quiero una escopeta del 12, esa sí para tirar al plato" resultan banales. Y me digo a mí mismo que quizá la lluvia haya sido providencial, lo mismo que el hecho de que mi mujer se haya llevado el coche esta mañana; y que a fin de cuentas la chica de la federación debe haber visto a mucha gente que pasa por ahí para ver como puede conseguir permiso para tener una escopeta en casa, por lo que pueda pasar o por si la cosa se pone muy dificil; y que a mí se me van los ojos detrás de un 22 con mira telescópica desde hace millones de años, desde antes de que existieran.


Este no soy yo. Les presento a Juan Martorell

[...]

Paró de llover. Me puse otra vez ropa de calle, casco. Moto. Finalmente voy a la armería.

Sólo puedo decir -y será lo último acerca de este asunto de las armas- que todo es más caro y confuso de lo que pensaba. Me da que participa mucho "facilitador" en el negocio: desde que decides comprar un arma hasta que la tienes y puedes usarla, has de tratar con mucha gente. Y todos quieren su dinero.

A la vuelta, a pesar de que sigo metiendo azul de metileno y verde de malaquita en el acuario, no puedo evitar la tentación de pasar por la tienda de peces y comprar cinco cardenales y un ramirezzi. Al gurami no le ha hecho ninguna gracia, lleva frito al ramirezzi a pesar de que en todas las guías de peces afirman que es un pez pacífico y lento y que quizá debería ser el ramirezzi el que llevara frito al gurami. Además, he descubierto una herida en la cabeza del ramirezzi que no me gusta nada, aunque hoy tiene mejor aspecto.

[...]

Ya es domingo. En este momento diluvia. Y está bien, porque todos estamos sentados frente a nuestras mesas, leyendo, escribiendo o estudiando, y nos gusta levantar la vista de vez en cuando para mirar como el agua golpea la ventana. Excepto mi mujer, que va de aquí para allá como un buen pastor cuidando de su rebaño.

domingo 13 de noviembre de 2011

Rock & Roll


Ya van dos fines de semana que no compro la prensa del domingo (tampoco la del sábado). De vez en cuando me asomo por el Twitter e intuyo que lo de los periódicos será más o menos lo mismo, pero a lo bestia. Que si #Rubalcayaestaba o #RajoyNoRespondeAlfredoNoSeEsconde (hastag, Dios mío, qué palabra). Imagino a los equipos de politólogos y especialistas en marketing intentando que uno y otro, barbudos, canosos, calvos, más bien lechosos y cheposos, se parezcan al moreno, glamouroso, afeitado y joven Obama y a su famosa y ya nada original campaña electoral en las redes sociales. Pero ya estoy metiendo los pies en el barro que quería evitar. Así que vamos a otra cosa. La semana, laboralmente hablando, ha sido cojonuda (JAJA) pero en lo personal, jodido-jodido (JOJO) porque tengo una epidemia de Ich (también llamado punto blanco, no confundirlo con la marca de calcetines) en mi acuario. Los peces responden bien al tratamiento a base de azul de metileno y verde de malaquita, pero en cuanto lo interrumpo vuelven a aparecer los putos puntos blancos. Así que mi intención de ampliar la población en mis sesenta litros de ecosistema artificial con habitantes de al menos dos continentes va a tener que esperar a que el parásito ciliado de los cojones muera. La anubia nana va bien, la vallisneria spiralis regular y la cryptocoryne parva fatal, en lo que a la flora se refiere. He suspendido el abono con CO2 porque parece coincidir con los brotes de Ich (o punto blanco, no confundirlo con la marca de calcetines).

Y lo que hay arriba del todo: el Sr. Lobo recordó un post mío en el expresaba (y luego personalmente a él se lo confirmé) que me hacía gracia la decoracion por Custo Dalmau (el de las camisetas) de una Harley-Davidson V-Rod (ahí va otra foto, tápate los ojos, Lobo).


Independientemente de que la foto anterior me recuerde en algo a Zoolander y a la inolvidable escena en la que cuatro personajes empiezan lavando un coche y acaban duchádose con gasolina (nudo del la película y motivo de la crisis del protagonista, Derek Zoolander, de ahí el nombre del filme) me sigue gustando la Harley Custo.


Pero debo reconocer que eso de que "Custo y sus deleznables bodrios conquistaron una vez su corazón (infausto recuerdo que roza la pesadilla). Cachis... si hubiera sido el Rock & Roll... En eso... tampoco tiene usted remedio... :-)" me ha picado.

Un poco.

Sólo un poco.

Lo de arriba son diez de mis canciones favoritas. No sé siquiera si es rock & roll, pero me gusta (por si no lo pilláis, parafraseo a los Rolling Stones con eso de I know, it's only rock'n roll, but I like it).

No todas son las versiones que me hubiese gustado colgar, pero sí las mejores que he podido encontrar.

Y para acabar este popurrí indecente, lo último de Pérez-Reverte. Copio y pego y enlazo la fuente:

Me llamó la atención el otro día, viendo un telediario, que en ningún momento de la información referida a un partido internacional de fútbol se mencionara la palabra España. El reportaje incluía una entradilla de la presentadora del informativo y otra de un redactor de deportes. Sumaba el asunto, entre pitos y flautas, unos tres minutos de información. Y ni una sola vez, en todo ese tiempo, pronunció nadie las palabras selección nacional o selección española. Todo el tiempo se habló de la Roja. Un nombre o apodo afectuoso, éste, que por otra parte me parece bien. Simpático, incluso. En principio. El problema es que, en este país fértil en cantamañanas -como dijo alguien, una ardilla podría recorrerlo saltando de tonto en tonto-, hasta lo simpático somos capaces de convertirlo en empachoso y desagradable, a causa de nuestra singular capacidad para combinar gregarismo y estupidez. Eso, naturalmente, en el mejor de los casos. En el otro, que ya entra en el terreno de la intención deliberada, estaría de por medio nuestra proverbial, probada, histórica, esquinadísima mala fe. Lo cierto es que sobre el uso y abuso de la expresión la Roja no tengo opinión formada. Ignoro si se trata de simple contagio mediático -se pone de moda una idiotez y todos nos abalanzamos entusiasmados sobre ella, olvidando cualquier alternativa-, o de instrucciones recibidas por los asalariados correspondientes -en su momento lo fui, y sé lo que digo- para que, en materia de fútbol, las palabras nacional y España, tan equívocas y molestas, se utilicen lo menos posible. No vayamos a irritar a alguien, por Dios. No contaminemos el sano deporte con conceptos discutidos y discutibles.

Pensaba en eso también, en conceptos discutidos y discutibles, hace unas semanas, cuando el rescate por tropas especiales españolas de una rehén francesa en poder de piratas somalíes. Quizá ésta sea la primera noticia que tienen algunos de ustedes del asunto; y no me extrañaría, porque en su momento el acomplejado ministerio de Defensa español hizo cuanto pudo por ponerle sordina. No por natural modestia castrense -la operación fue profesional e impecable- sino porque hubo una peligrosa situación de combate en la que varios somalíes resultaron heridos. Cosa, por otra parte, lógica cuando hay tiros. Pero claro. Según la doctrina oficial española, disparar contra africanos subsaharianos de color oscuro, o como carajo se diga, por muy piratas armados que sean, en lugar de afearles su conducta y apelar a sus nobles sentimientos humanitarios, es un acto reprobable de fuerza bruta, propio del más repugnante militarismo. Así que la instrucción para tratar el incidente con la prensa fue perfil bajo, información mínima y cuanto menos se sepa, mejor. No vayamos a liarla. Y de esa forma, una acción que de haber sido realizada por los gringos o los franceses habría abierto telediarios, aquí pasó casi inadvertida. O sin casi. No fueran a llamarnos fascistas.

Calculen ustedes mismos: océano Índico, anocheciendo, mala mar, esquife con piratas, mujer cuyo marido acaba de ser asesinado, y a la que llevan a tierra para cantarle bonitas coplas africanas típicas de allí. Y en eso, lancha neumática que llega con fuerzas especiales españolas. Tatatachán. Los malos se lían a tiros. Bang, bang, bang. Por parte de los buenos, tiroteo de precisión, impecable. Más bang. Vuelca el esquife, rehén cae al agua. Chof. Dos piratas con Kalashnikovs apuntándole a la pobre señora. Fuego de los buenos que neutraliza a los malos. Señora que se hunde en el mar. Capitán de fuerzas especiales que se tira al agua con veinte kilos de equipo de combate encima, casco, pistola, radio y dos cojones, y salva a la prójima. Éxito absoluto, beso de la rehén al capitán, final de película. Y entonces, en vez de difundir el episodio, enorgulleciéndose de que en 45 segundos un grupo de infantes de marina españoles haya resuelto tan difícil situación, con algún pirata herido pero sin dar matarile a nadie, la ministra de Defensa y quienes le llevan el botijo deciden perfil bajo y poco ruido. No vayan a criticarnos, dicen, que les disparemos a negros famélicos y tal. Nosotros que los queremos tanto. Y una vez más, como de costumbre, se nos llena de cagadas de rata el arroz de la paella.

Ahora imaginen ustedes, en el telediario y los periódicos que recogieron la noticia del incidente camuflada entre otras, de pasada y por encima, cuáles habrían sido los titulares si ese día hubiera ganado la Roja un partido de fútbol. El delirio, las banderas, los canutazos alcachofa en mano, la sonrisa feliz de los presentadores. Los rostros sudorosos y triunfales, en primer plano, de los héroes de la jornada.


Sin comentarios.

sábado 5 de noviembre de 2011

Me apetece volver Seguimos

A principio de curso (sí, aún funciono por cursos) oculté todas las entradas del blog y dejé de actualizarlo. He probado con Twitter, y obviamente tengo un problema de espontaneidad (demasiado fácil publicar desde el Android) lo que me lleva a suprimir la mayoría de las ¿cosas? que escribo; y otro problema de espacio (140 caracteres, por Dios, soy viejo, ya no tengo capacidad de síntesis). Así que vuelvo a Blogger y me encuentro con "una interfaz limpia y estilizada diseñada para disfrutar al máximo al escribir un blog", pero para mi gusto hostil, fría. No tengo la sensación de escribir una entrada para El experimento. Supongo que para gustos, colores (o interfaces). Resistencia al cambio. Cuestión de tiempo.

El otro día rescaté la última entrada que publiqué en agosto, actualizada. Después de leerla, creo que mi intención no ha cambiado. De momento he editado las etiquetas de los posts aún ocultos, he eliminado todas las que hacían referencia a una segunda o tercera temporada, porque la verdadera segunda temporada empieza ahora. Pero las tengo que repasar algo más. Autocensura, creo que podríamos llamarlo. La foto de cabecera está limpia, ya iré añadiendo lo que me parezca que tiene que ver con lo que pueda llegar a ser esto. Seguiré escribiendo sobre motos y sobre motoristas. Quizá esas sean las primeras entradas antiguas que vuelva a publicar.

Quizá no escriba ni corrija tanto como antes; no será tan bueno (o tan malo). Reflexiones que antes publicaba en el blog las estoy anotando en papel. Sólo para mí y para mis hijos, cuando las encuentren algún día en mi mesilla de noche o en una caja de libros viejos.

Muchas decepciones, sí.

domingo 21 de agosto de 2011

Fin del Experimento


Mientras me meto en un mar que me recuerda una de las fotografías del albúm Wish You Were Here, de Pink Floyd, -aunque en lugar de piernas veo bustos que aparecen cortados y dejados caer en una hoja de cristal azul- pienso en El experimento Ludovico y creo que ha terminado. Quizá podría alargarlo algo más, pero con poco que decir. No sé si el Alex (Borde) de este experimento se ha convertido en mejor o peor persona; pero sí tengo la impresión de que se ha hecho más viejo y más aburrido. De la misma manera que el mar me recuerda a Wish You Were Here e inevitablemente a Syd Barrett, la transformación de Borde me recuerda a Randle McMurphy (Jack Nicholson) en Alguien voló sobre el nido del cuco, antes y después de la lobotomía. No leo -ni escribo-, no cocino, no me interesa aprender. Ni los nombres de mis vecinos, ni de gente nueva que aparece por el trabajo.

Ya no existe el Alaris, ahora tenemos AVE; no se pueden robar cubiertos porque no sirven almuerzo ni cena, ni siquiera en preferente . En cualquier caso, aún no "he probado" el AVE Valencia-Madrid (o Madrid-Valencia).

Muchas de las entradas (660 exactamente, me pregunto si estoy intentando zafarme del número 666) que hay en El experimento  no tienen valor para la mayoría; a algunos su fondo, forma o ambos podría incluso causarles dolor, así que pasarán al baúl de los recuerdos. Poco a poco iré filtrándolas y editándolas y publicaré aquéllas que puedan servir de algo para entender lo que a partir de ahora pueda escribir.

Y repasaré los enlaces, que algunos deben estar desgastados.

Aún no he decidido si seguiré publicando.

Actualización 1-11-2011: error, sí sirven desayuno-snack-almuerzo-snack-cena; desde que escribí este post he ido un par de veces a Madrid en el AVE, en turista, y el viaje se ha convertido en un trámite más: hay tomas de corriente para los portátiles junto a los asientos, y tienes el tiempo justo para leer la prensa y pasar a limpio las notas que hayas tomado de lo que sea que hayas ido a hacer en la capital del Reino de España.

4-26

Cuarto día. Mal tiempo. Aburrido y peleando  con Google. Con Google+ por subir fotos a mi perfil sin pedir permiso y de sitios muy raros, y con Blogger y Picasa: borre fotos del álbum del blog y de tanto en cuado aparece un rectángulo negro con una señal de peligro en lugar de la foto correspondiente. Me paso el día arreglándolo. Los vídeos tampoco pintan muy bien, pero lo dejo para cuando tenga cable.

martes 9 de agosto de 2011

Día 3-26

Tercer día. El smartphone hace sonar Give Me Shelter a las 6:20, a pesar de haber quitado la alarma (suprimida, borrada, tirada a la papelera). Me despierto, la apago y me vuelvo a dormir, hasta las 9 más o menos. En ese tiempo he soñado una vida entera, o he conectado sueños recurrentes que forman una historia. No sé si es posible que el guión de esa historia, que podría ocupar varios años, lo escriba el cerebro en algo más de dos horas. Recuerdo una pistola con una sola bala, colocada directamente en la recámara. Una bala muy brillante. Recuerdo también una escopeta del 12, de corredera, con cartuchos que parecían de níquel. Ninguna de las dos armas eran mías, pero las utilizaba. Recuerdo a un hombre negro, amigo, su padre era el dueño de la pistola. Recuerdo un tiroteo, del que salía vivo porque el negro con más hombres armados formaban un muro a mi alrededor, protegiéndome. Recuerdo la sensación de dejar atrás un mundo de violencia, como si fuera un mal sueño, como un infiltrado que deja de serlo. Pero también soñé, después de esa liberación, con la imagen de mi mismo disparando a sangre fría a un hombre desarmado y tumbado en el suelo, parecido a un Ray Liotta joven y con barba. Una ejecución. Y me asustó descubrir con qué facilidad era casi capaz de olvidar esa brutalidad. Más imágenes de asesinatos y la sensación de pánico cuando apretaba el gatillo porque sabía que no podía fallar, sería yo el muerto si no mataba. Algunos episodios me parece haberlos soñado antes, sobre todo las muertes. Otros no.

No sé qué puede significar todo esto, pero me hace pensar  mi ausencia de escrúpulos. Al menos en sueños.

Ya levantado, cuando subo la persiana veo a dos hombres mirando hacia la playa, esperando. Llegan tres más. Da la impresión de que estaban durmiendo en la arena. Tienen entre 30 y 50 años. Imagino enseguida que son vagabundos, y me viene a la cabeza Los vagabundos del Dharma, de Kerouac. Me da por pensar que en algún momento fueron esposos, novios, padres, encofradores. Uno de ellos quiere irse a Madrid, se queja que no tiene dinero, otro le pregunta que para qué quiere irse a Madrid y responde que para tomarse un café y fumar. El otro le contesta que él le busca tabaco, intenta calmarlo. Abren su coche y aparecen unas guitarras, son músicos ambulantes. Tocan bien y con gusto. Los beatniks españoles tienen un aspecto bastante castizo, pero comparten algunos gustos con los americanos. La hierba, por ejemplo. Mi hijo me descubre mirando por la ventana, y a él también le llaman la atención. Me hace algunas preguntas, le contesto que parecen buena gente, que no pasa nada.

Pero en realidad no me recuerdan Los vagabundos del Dharma. Me recuerdan Las uvas de la ira.

Mal día de playa. Lo paso escribiendo. Como, duermo algo de siesta, doy una vuelta por el paseo, vienen unos amigos a tomar unos GT de South. Eso es todo. Bueno, no. Pero me avergüenza contarlo incluso aquí.

Leo en la espalda de mi camiseta:


Quizá la crisis no sea el problema.

sábado 6 de agosto de 2011

Día 2-26

Segundo día. Mi hermana y mi cuñado se quedaron a dormir ayer, tuvieron una cena por aquí. Me cuentan que voy a ser tío. Les felicito, pero mi hermana está acojonada. Le comprendo.

Quedo con un amigo para tomar café y leer prensa. El café y el periódico se convierten en compra de yogures, café, visita al polideportivo para ver el partido de mi hijo (llevaba media hora de retraso y caía un sol de justicia; no soy tan abnegado, nos vamos) y un rato en casa del amigo, navegando por internet. Comida sencilla, poca siesta y celebración del cumpleaños de mi hija. Un rato con gente que no conozco (los padres de los amigos de mi hija) aparentando que todos nos llevamos bien. Quiero creer que he cambiado mi política sobre esta cuestión: si hay que ir se va, y procurando poner buena cara; pero si no hay que ir no voy; a diferencia de otros años, que iba siempre, y casi siempre con mala cara. Que cada cual saque sus conclusiones, pero yo vivo mejor. Digo quiero creer porque no acabo de creérmelo.

Cena ligera y GT de Hendrix, sin pepino pero con corteza de pomelo. No cambio de opinión: me cuadra más como aperitivo que como digestivo.

Día 1-26

Primer día. Permitidme un pequeño prólogo. Hasta empezar mis vacaciones he estado seis jornales yendo y volviendo desde la playa al trabajo mientras la familia ya disfrutaba del veraneo. Siendo indulgente conmigo mismo, llegaba a casa algo tenso. Con unas ganas locas, locas por comer y dormir la siesta; sin embargo, esposa e hijos esperaban que me interesara saber cómo se lo habían pasado y qué cosas nuevas habían aprendido (los goles marcados, las tellinas encontradas, quién es quién, la edad de fulanito o menganita, o el último divorcio o arrejuntamiento). Normalmente al tercer gol o al segundo divorcio daba un par de coces, el personal se asustaba y me dejaban en paz. No me siento orgulloso.

Volviendo ya al sábado. Bajo a la playa y nado un poco. Conclusión: que estoy hecho una mierda. Si no hago algo de ejercicio estos días volveré hecho un lechón: aunque algún verano he perdido peso, creo que éste será rico en grasas y carbohidratos. Y también están la cerveza y el gin-tónic (GT en lo sucesivo), claro.

Siesta y cena con amigos. Tienen dos niños pequeños que se portan muy bien: dormidos en el carro. Nos retiramos pronto. Preparo dos GT's de Hendrix con pepino. Un amigo que me regaló unas botellas de Schweppess con a) pimienta rosa y b) gengibre y cardamomo. Vista mi fracaso con las tónicas caras (la Fentimans me jodió un gin-tonic y la Fever Tree me resulta demasiado ácida, diga lo que diga Ferran Adrià) le pregunté al regalador cómo prepararlas. Me sugirió la Hendrix, e hice una prueba con una Schweppess normal. Sinceramente, prefiero el GT de South con anís estrellado. El GT de Hendrix me parece más un trago corto para el aperitivo, pero no me cuadra sustituir la cerveza o el vermú con soda por la ginebra. No me apetece pasarme las vacaciones inconsciente. Totalmente inconsciente, quiero decir.

viernes 5 de agosto de 2011

Un día cualquiera

La cosa está razonablemente organizada. La alarma del móvil suena a las 6:15. La apago, procurando no despertar demasiado a mi mujer. Cierro los ojos unos segundos, pero me doy cuenta de que me estoy durmiendo otra vez. Así que salto de la cama. Agua, café, ducha. La ropa ya está preparada sobre la silla, así evito hacer ruido rebuscando en el armario. Me visto con la luz apagada. Me ato las All Star y embuto los cordones en la caña de las zapatillas; alguna vez se han enganchado con la estribera o con los pedales del cambio o del freno y he estado a punto de irme al suelo. La mochila también está preparada. Me la cuelgo del hombro, cojo el móvil y lo guardo en el bolsillo de la camisa. Cierro la persiana -estaba clara- y voy hacia la puerta. De un clavo cuelgan las llaves de la moto y las de casa. Las de casa las pongo en el bolsillo derecho de la cazadora, con la cartera. Las de la moto en el izquierdo. Dentro del casco están los guantes. La cosa está razonablemente organizada.

En el garaje quito el candado del freno de la moto y lo coloco en el bolsillo izquierdo. Desarmo la alarma, meto la llave en el contacto y la giro. Saco el estárter y arranco. Me voy colocando el casco y los guantes. Me pongo en marcha, abro la puerta. Mientras el motor sube la persiana, compruebo los cordones de las zapatillas. Salgo al exterior.

Hay tráfico. Bastante, a pesar de estar ya en agosto. Imagino a los coches como una fila de hormigas que salen del hormiguero y van a buscar un caracol muerto o un caramelo chupado que acabó en el suelo. Es una fila muy larga, muchas hormigas que vamos todas al mismo sitio, al sitio donde hay caracoles muertos y caramelos chupados en el suelo.

Hoy el cielo está limpio.

Entro en el caparazón de un caracol muerto, y no veo alimento, sólo trozos de cáscara y algo de tierra que ha entrado por las grietas. Llego hasta el fondo de la espiral y encuentro lo mismo. Me siento un rato y pienso qué ha podido pasar. Ayer este caracol tenía músculo. Hoy está vacío, sucio y oscuro. Sólo sirve para que hormigas idiotas recorramos el laberinto arriba y abajo, hasta que una voz procedente de algún lugar desconocido de nuestro cerebro de insecto nos dé permiso para tomar el camino de vuelta. No hay caracoles muertos ni caramelos chupados en el suelo, tenemos hambre y sueño, el calor provoca espejismos. Somos las mismas hormigas que antes de salir el sol íbamos al sitio donde había caracoles muertos y caramelos chupados en el suelo. Con el sol en los más alto, buscamos nuestra celda fresca y oscura. Porque mañana la columna de hormigas debe volver a ese sitio donde ya no queda nada.

martes 2 de agosto de 2011

Esto no es nuevo

Julio Gómez Pomar.
El País, 31 de julio de 2011

“No será posible encontrar personal intelectualmente preparado para formar parte de una burocracia auténtica (…) pues así solo se atraen mediocridades que se avienen a una conformidad ciega. No se puede contar con personas moralmente capacitadas si han de trabajar en una atmósfera de desconfianza, endurecida por las sospechas y el miedo”.

C. Wright Mills

sábado 30 de julio de 2011

La navaja de Occam

«La navaja de Occam (navaja de Ockham o principio de economía o de parsimonia) hace referencia a un tipo de razonamiento basado en una premisa muy simple: en igualdad de condiciones, la solución más sencilla es probablemente la correcta. De acuerdo con la Wikipedia, el postulado es Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem. Afortunadamente, lo traducen para todos aquellos que tenemos el latín algo cascado:

“No ha de presumirse la existencia de más cosas que las absolutamente necesarias”

[...]

Lo que no dice la Wikipedia es que, en igualdad de condiciones, la mayor parte de las veces te puedes meter la navaja de Occam por el culo».

Visto aquí.

martes 19 de julio de 2011

Esa es la idea

El otro día tuve una enganchada fuerte con un amigo. La cosa empezó mal por mi parte: algo cargado de copas -no mucho, pero lo suficiente como para perder esa inhibición que la madre naturaleza nos implantó en el cerebro para algo- y pidiendo consejos a quien precisamente no puede o no debe dármelos tratándose de la cuestión de la que se trataba. El caso es que una cosa -rápidamente- nos llevó a otra y acabamos hablando de los funcionarios. Uno de mis amigos pronunció una frase lapidaria contra los de mi profesión en general, exceptuándome a mí en particular por la simple circunstancia de que somos amigos. No acepté el indulto, afirmé que había mucha más gente como yo, y acabamos haciendo lo que nunca hay que hacer: descalificándonos -él a los funcionarios, entre los que me cuento, y yo a él, directamente, no quiero acordarme de las barbaridades que le dije-. Me fui casi sin despedirme, muy enfadado, con la idea de que se trataba de una valoración injusta, generalizada e irremediable. Digamos que lo de generalizada e irremediable es una opinión bastante bien fundada, estudiada por unos cuantos sociólogos y politólogos, aunque tratándose de ciencias sociales, ellos y por supuesto yo mismo podemos estar equivocados. Pero a pesar de lo cual, cometí el error de olvidar que lo extendido que está ese (¿pre?)juicio.

Y no era la primera vez que me pasaba.

Luego recordé a un compañero, un amigo, buena persona, buen trabajador y que me da la impresión de que tiró la toalla hace mucho tiempo sin conocer la opinión de los sociólogos y los politólogos. Me explicó en una ocasión: "a mí, cuando me dicen que los funcionarios nos pasamos la mañana leyendo el periódico, les contesto que efectivamente, así es, y no sólo un periódico, yo me los leo todos". Naturalmente -o no tan naturalmente, ahí está el problema- no es cierto. Es una persona cumplidora y responsable. Pero para él se había acabado hacía tiempo lo de "más allá del deber".

En mi caso, lo de "más allá del deber" aún no lo tengo claro, porque soy una persona en blanco y negro, me gustaría ser gris, o mejor aún, de colores, pero no tengo esa cualidad.

Acabo de leer el post de Chose (Co/I)mplicada. Voy a cortar y pegar dos frases, espero que con su permiso, dejándome mucho de lo que hay entre ambas y que no es banal ni muchísimo menos, ahí está el enlace para el que quiera verlo entero, pero que creo esas líneas pueden servir para señalarme a mí mismo lo que debió ser la actitud correcta con mi amigo burófobo:

Amigo de Chose: Lo que tiene que haber es una revolución y a tomar por culo. En la revolución francesa... [...]
Chose: Venga vamos a ver qué terrazas hay por el barrio, joder, que estamos de vacaciones.

Esa es la idea.


Creo que sí. Esa es la idea.

miércoles 25 de mayo de 2011

bcdedit

Ya que me resulta imposible poner orden por dentro, estoy intentando hacerlo por fuera. Ahora eso está afectando fundamentalmente a la microinformática doméstica. Varios acontecimientos ocurridos en poco tiempo han forzado el cambio: la rotura de un disco duro externo (donde guardaba mi información más valiosa); la compra de un netbook con Windows 7; el regalo a mi hijo por su padrino de un portátil bastante potente (mucho más de lo que necesita y mejor que el mío, hay que joderse) gracias al cual pudimos recuperar los datos del disco duro externo averiado, porque fue el único PC de la casa capaz de reconocer la unidad y porque el disco duro del mío, del ordenador que estoy gastando ahora, está casi lleno; el descubrimiento de las unidades NAS, LA IMPORTANCIA DE LAS COPIAS DE SEGURIDAD PROGRAMADAS, entender un poco para qué sirven los router, los switches...

No es demasiado relevante, pero el Iomega Prestige no ha vuelto a levantar cabeza, o cabezas, creo que no estoy hablando en sentido figurado. Resucitó el tiempo justo para copiar su contenido al portátil del hijo. Un disco USB Iomega Prestige de 500 Gb, todavía en período de garantía, garantía que perdí el día que perdí la factura, como sucede con todos mis papeles, siempre los pierdo, los papeles, digo. Iba de aquí para allá guardadito en su funda rígida, no tenía ni un arañazo. Fíjate, se llama igual que el petrolero que se hundió.

Que le den por el culo al disco duro: menudo chapapote tengo en el puente de mando.

El caso es que estoy organizando datos, limpiando máquinas, siguiendo los cables para ver de dónde vienen y a dónde van, todo con la idea de montar una pequeña red local (de momento; normalmente se me van las cosas de las manos. He empezado con un switch; ya veremos como acaba el tema). Y limpiando he encontrado en el gestor de arranque de Windows un residuo de una fallida instalación de Ubuntu. Un escombro escandaloso, cada vez que iniciaba el ordenador me encontraba con esto:


Con la particularidad de que no había Ubuntu (porque intenté instalarlo en un pendrive y no lo conseguí, claro; ¿es eso posible, por cierto?).

Y la mierda de pantalla del Windows Boot Manager me ponía de los nervios.

Me ha costado más de tres horas llegar a esta conclusión (y solución):

C:>bcdedit /v

Administrador de arranque de Windows
----------------------------------
Identificador           {9dea862c-5cdd-4e70-acc1-f32b344d4795}
device                  partition=C:
description             Windows Boot Manager
locale                  es-ES
inherit                 {7ea2e1ac-2e61-4728-aaa3-896d9d0a9f0e}
default                 {22815bf8-70d3-11db-8332-0014a5a6769c}
resumeobject            {22815bf9-70d3-11db-8332-0014a5a6769c}
displayorder            {22815bf8-70d3-11db-8332-0014a5a6769c}
                        {5d805471-2ada-11de-93cc-001a6b82e506}
toolsdisplayorder       {b2721d73-1db4-4c62-bf78-c548a880142d}
timeout                 10

Cargador de arranque de Windows
-----------------------------
Identificador           {22815bf8-70d3-11db-8332-0014a5a6769c}
device                  partition=C:
path                    \Windows\system32\winload.exe
description             Microsoft Windows Vista
locale                  es-ES
inherit                 {6efb52bf-1766-41db-a6b3-0ee5eff72bd7}
recoverysequence        {572bcd55-ffa7-11d9-aae2-0007e994107d}
recoveryenabled         Yes
osdevice                partition=C:
systemroot              \Windows
resumeobject            {22815bf9-70d3-11db-8332-0014a5a6769c}
nx                      OptIn

Sector de arranque del modo real
------------------------------
Identificador           {5d805471-2ada-11de-93cc-001a6b82e506}
device                  unknown
path                    \ubuntu\winboot\wubildr.mbr
description             Ubuntu

C:>bcdedit /delete {5d805471-2ada-11de-93cc-001a6b82e506} /cleanup


Todo lo cual se resume en que las opciones del menú de arranque de Windows se corresponden con entradas activas de un almacén (¿?) que tienen un formato como éste: {xxxxxxxx-xxxx-xxxx-xxxx-xxxxxxxxxxxx} en el que cada "x" representa un dígito hexadecimal (esto más o menos lo entiendo) y que tienen identificadores conocidos (descriptivos) que pueden coincidir (¡por fin!) con los distintos sistemas operativos ofrecidos por el menú (no obstante, que estén en la carta no significa que los tengan en cocina, como he aprendido). Y que se pueden borrar (¡delete!). Sé que teniendo el disco de instalación de Vista hay otros procedimientos más sencillos, pero no era mi caso (no tengo el disco). En realidad no es complicado, la dificultad ha consistido en averiguar la manera de identificar y borrar la entrada (en mi caso la {5d805471-2ada-11de-93cc-001a6b82e506}) que se correspondía con la opción Ubuntu, y a lo mejor no hacía falta ni eso, quizá hubiese funcionado simplemente

C:> bcdedit /delete Ubuntu /cleanup

aunque es obvio que ya no voy a intentar averiguarlo. Me conformo con haber encontrado "bcdedit".

Igual le sirve de algo a alguien.

Y me doy cuenta de que acabo de salir del armario como no-usuario-de-Linux y sí usuario-de-Vista (dicen que el peor S.O. de la historia; pero juraría que el Windows 98 o el Millenium eran más malos).

Bueno. Ahora a dibujar el esquema de la red. ¿Monto un SAI? Lo digo por si me da por tenerlo todo funcionando 7x24. El cloud computing y eso.

Hasta otra.

domingo 22 de mayo de 2011

Freedom

"The really important kind of freedom involves attention, and awareness, and discipline, and effort, and being able truly to care about other people and to sacrifice for them, over and over, in myriad petty little unsexy ways, every day. That is real freedom. The alternative is unconsciousness, the default-setting, the "rat race" -the constant gnawing sense of having had and lost some infinite thing".

David Foster Wallace. Visto en La Petite Claudine.

sábado 21 de mayo de 2011

Pause


A pesar de mi autocalificación de blogger afirmada en el anterior post, ando jodido porque la frecuencia de mis entradas ha bajado considerablemente. Se me ocurren varias razones para explicarlo: he estado enganchado a Los Sopranos, ahora estoy intentando engancharme a The Wire aunque sin demasiado éxito, el Android cubre mis necesidades de acceder a la red sin tener que sentarme delante de un pc y en el trabajo no dispongo de tiempo para estas cosas. Además he tenido poco tiempo libre últimamente.

Y también parece que he trasladado mi punto de vista sobre algunas cuestiones bastante importantes en mi vida; una nueva perspectiva que ha cambiado la percepción de ciertos problemas y de la responsabilidad para su solución. Sí, a mi edad. Y eso está ocupando bastante mi atención.

El caso es que he perdido la costumbre de estar un rato delante del portátil antes de irme a la cama; ese era el momento más productivo del día. O de la noche. Desde hace algunos meses, cena-pis-cama. De manera que cuando escribo no lo hago en esas horas nocturnas que siempre han sido para mí las mejores, las más ¿creativas? A otras horas (a estas horas, a mediodía, o a mitad tarde) no me viene nada. He sustituido el momento vampiro de reflexión por una serie de televisión. Y la escritura se ha convertido en algo que  se parece a una obligación poco agradable y nada productiva, como la misa de los domingos. Ni siquiera sirve como bisturí eléctrico. Bueno, nunca funcionó.

Soy tan gilipollas que la cuestión llega a preocuparme. "Escribo, luego existo". Si no escribo, no existo. Esto es un poco verdad. Y el caso es que me estoy liando, porque lo que quería decir es que no voy a complicarme la vida más aún por no escribir en el blog tan a menudo y de manera tan satisfactoria (para mí) como antes, simplemente porque no tengo ganas o que no se me ocurre nada (si me pagaran por escribir el tema sería otro). Cuando se me ocurra algo, escribiré. Cuando pase esta racha, volveré.

Pero acabo de delatarme: "escribo, luego existo", no formaba parte del post que estaba en mi cabeza antes de entrar esta mañana en el laboratorio de El experimento Ludovico. Pero ha salido.

De todos modos, creo que la idea aún vale: no me voy a angustiar por no escribir. Fuera obligaciones y fuera culpa.

Lo siento (menos mal que acabo de decir "fuera culpa") por algunos amigos que me siguen a través de este blog. Pero tenéis mi dirección de e-mail en mi perfil. Algunos también mi teléfono. Y unos pocos vivimos en la misma ciudad. Recibo los correos en todo momento y lugar, y creo que os habéis dado cuenta que suelo contestar siempre.

También habréis notado, y os lo digo si no es así, que me preocupa este anonimato ya poco sostenible, pero que aún es necesario para salvar las apariencias. Y el experimento aún no ha terminado. Espero acabarlo antes de jubilarme. No sé si me explico, y si no me explico casi que mejor.

Bueno, nos vamos viendo.

lunes 16 de mayo de 2011

Wow

Oigo a José María Íñigo en el Festival de Eurovisión. Sí, en mi casa se ven esas cosas: los partidos del Mundial, Pasapalabra y Eurovisión, por ejemplo. Bueno, iba a contar que Ínigo recita los nombres y oficios de los miembros del jurado español, y de Mauro Canut dice que es músico y blogger. Coño. Y aunque no encuentro el blog de Mauro Canut por ningún sitio, mola. Borde Pérez, funcionario y blogger. Mola mucho más ser blogger que funcionario, y es algo que entiende casi cualquiera. Cuando mis hijos me pregunten "Papá, ¿en qué trabajas?", en lugar de contestar "elaboro las RPT's", les diré que "escribo un blog y monto en moto".

Lo malo es que por escribir un blog no pagan, o al menos a mí no. Y como soy algo gilipollas y cuento cosas que no quiero que sepan determinadas personas, pues tampoco puedo alardear del asunto. Borde Pérez es blogger, y la persona que usa ese nick es funcionario. Lo primero me entretiene, y lo segundo me da de comer. Y sobre esto último no tengo nada más que decir.

El caso es que estoy en esa edad en la que uno mira hacia atràs y hacia delante, y parece que hay más cosas pasadas que cosas por venir. Y lo que queda quizá sea peor que lo que ya ocurrió.

Aunque hay mucho trabajo pendiente. Y no hay tiempo.

Dios.

El otro día una amiga mi dijo que escuchara a Jason Mraz. Primero pensé que sería un árabe o algo así. Pero resulta que lo de Mraz viene de "Mr. a-z". Igual que Mr. "E", el de Eels. Veo un videoclip del Mraz este, y la verdad es que la canción me suena, la habré oído en la radio. Y veo:


Y luego leo:

Well you done done me and you bet I felt it
I tried to be chill but you're so hot that I melted
I fell right through the cracks
Now I'm trying to get back
Before the cool done run out
I'll be giving it my bestest
And nothing's going to stop me but divine intervention
I reckon it's again my turn to win some or learn some

I won't hesitate no more, no more
It cannot wait, I'm yours

Well open up your mind and see like me
Open up your plans and damn you're free
Look into your heart and you'll find love love love love
Listen to the music of the moment babay sing with me
I love peace for melody
And It's our God-forsaken right to be loved love loved love loved

So I won't hesitate no more, no more
It cannot wait I'm sure
There's no need to complicate
Our time is short
This is our fate, I'm yours

Scooch on over closer dear
And i will nibble your ear

I've been spending way too long checking my tongue in the mirror
And bending over backwards just to try to see it clearer
But my breath fogged up the glass
And so I drew a new face and laughed
I guess what I'm be saying is there ain't no better reason
To rid yourself of vanity and just go with the seasons
It's what we aim to do
Our name is our virtue

But I won't hesitate no more, no more
It cannot wait I'm sure

Well open up your mind and see like me
Open up your plans and damn you're free
Look into your heart and you'll find that the sky is yours
Please don't, please don't, please don't
There's no need to complicate
Cause our time is short
This oh this this is out fate, I'm yours!

He entendido más o menos la mitad de la letra, y me parece que Mr. a-z también se ha dado cuenta de que no queda mucho. Y luego esos barbudos que deben estar más cerca de los 40 que de los 30 (o es que la barba les pone años), haciendo skateboarding. Me acuerdo de Lee Bender, ex-skateboarder y ahora motero, todo el día en la carretera. Gente que va de aquí para allá con sombrero y gafas de sol, con una mochila y un saco de dormir, en avión, en autobús, en moto, en la trasera de una camioneta haciendo con la mano el "be water". O Scott Pommier con sus putas fotos.

Y luego viene Mr. "E", que dice que ha tenido bastantes tragedias en su vida, pero que le han ayudado a crecer.

Everett's father, Hugh, died in 1982. His sister, Elizabeth, long troubled by schizophrenia, committed suicide in 1996, and in 1998 his mother, Nancy Everett née Gore, died of lung cancer. Following these tragedies, Everett and the Eels released Electro-Shock Blues in 1998. The release, whose sound alternates between furious indefatigableness, black humor, and strikingly authentic desperation, gained almost unanimous critical praise. Blues was followed by 2000's Daisies of the Galaxy, a gentler-in-tone addition to the Eels' oeuvre that hinted that perhaps Everett's recovery had begun. In 1998, Everett participated in a spiritual retreat, during which time he was forbidden to write or speak. Finding himself inspired, though, Everett broke the rules of the retreat and penned the lyrics for one song on The Eels' Souljacker album - "Souljacker Pt. II". This has nothing to do with his family. Still, death continued to haunt Everett; his cousin, Jennifer Lewis née Gore, was a flight attendant on the plane that struck The Pentagon during the September 11, 2001 attacks. Another plane struck a wing of the Pentagon, which is where his father had worked, and Everett remarks in his autobiography that he wonders whether the plane hit his father's old office.

De la Wiki, claro.

I can get overwhelmed with situations sometimes, but it's not as bad or as often as it used to be, and I think living through so much crazy shit really has made me stronger. Just like they said it should.

People in my inmmediate family don't seem to live very long. But I'm still around, so maybe I'll be an exception. Maybe not. Maybe I'll live to be a hundred. Maybe I'll have grandchildren. Maybe I'll get to write volume two of this book. You never know. I don't have any idea what happens next. Neither do you.

(De "Things The Grandchildren Should Know", pag. 244).

Wow.

Mr. "E"

Maybe, maybe. Los cojones. Todo el puto dia escribiendo música.

Esto está completamente fuera de lugar

Well open up your mind and see like me
Open up your plans and damn you're free
Look into your heart and you'll find that the sky is yours
Please don't, please don't, please don't
There's no need to complicate
Cause our time is short
This oh this this is out fate, I'm yours!

Wow. Qué lejos estoy.

Vamos a morir.

Soy blogger.

viernes 6 de mayo de 2011

Jodidos ladrones

1. Problema: deja de funcionar el velocímetro y el cuentakilómetros de la Ducati.
2. Voy al taller oficial.
3. Pido presupuesto previo.
4. Me dicen que por la edad de la moto debería cambiar las correas de la distribución. Me resisto: la moto sólo tiene 6.000 km. Contestan que allá yo si no las cambio y se rompen, se jodería el motor bien jodido.
5. Me llaman por teléfono a los 7 días. Que el velocímetro ya está reparado, y son unos 85 €. Un cable roto. Pregunto si roto o cortado. Me dicen que roto, torsión. Qué torsión, pregunto. No sé, la de girar el manillar, dicen desde el otro lado. Anoto mentalmente que si un cable se parte por la torsión del giro del manillar es que está mal montado o defectuoso, pero callo, ya lo han arreglado.
6. Pregunto por el presupuesto del cambio de correas. 200, 225, contesta. OK, digo. No vayamos a tener una avería seria.
7. Me avisan dos días más tarde. Ya puedo recoger la moto. Total: 373 €. No me cuadra con lo que me habían dicho por teléfono, pero voy. Pago. Me llevo las correas de la distribución viejas. Se las enseño a un amigo ingeniero industrial. Están nuevas. Perfectas. Con las serigrafías de fábrica y todo. El caucho no mancha al tacto. Podían haber aguantado ¿10.000, 20.000 kms? Luego miro la factura, no me había fijado al pagar: 2 horas de mano de obra por cambiar el cable del velocímetro.

No digo qué taller es, PERO ME TENGO QUE MORDER LA LENGUA PARA NO CONTARLO.

Por favor, consejos, opiniones, insultos. Sr. Lobo, usted, sin embargo, conténgase. Que le conozco y ya sé lo que va a decírme.

Creo que tengo cara de tonto, e incluso que soy tonto, así que necesito un mecánico de Ducati serio (competente y honrado, quiero decir). En Valencia o alrededores.

domingo 3 de abril de 2011

Ticky-tacky

video

Little boxes on the hillside,
Little boxes made of ticky-tacky,
Little boxes on the hillside,
Little boxes, all the same.
There's a green one and a pink one
And a blue one and a yellow one
And they're all made out of ticky-tacky
And they all look just the same.

And the people in the houses
All went to the university,
Where they were put in boxes,
And they came out all the same.
And there's doctors and lawyers
And business executives,
And they're all made out of ticky-tacky
And they all look just the same.

jueves 3 de febrero de 2011

It's Better In The Wind


Estos vídeos son muy bonitos, pero empiezan a parecerme todos iguales. Visto aquí (blog de Scott G. Toepfer).

domingo 12 de diciembre de 2010

domingo 5 de diciembre de 2010

New Breed

"They, of course, didn't have jobs. They despised everything that most Americans pursue -stability, security. They rode their bikes, hung out in bars for days at a time, fought with anyone who messed with them. They were self-contained, with their own set of rules, their own code of behavior. It was extraordinary."

Bill Ray

sábado 4 de diciembre de 2010

Boutique Ruby

Por una cantidad que puede oscilar entre 600 y 900 euros, Boutique Ruby fabrica cascos personalizados, en fibra de carbono y forro de cuero, cierre de doble anilla. Homologados.

Por ejemplo:


Muy bonitos, pero paso. Aunque es distraído entrar en la tienda on-line y jugar a diseñar cascos.

martes 9 de noviembre de 2010

Motoristas

Dos motoristas han fallecido y otros tres han resultado heridos este domingo en tres accidentes de tráfico en Aspe y Villena. El más grave ha tenido lugar en la carretera autonómica CV-802 entre Onil e Ibi, cuando dos motocicilistas de gran cilindrada han chocado por alcance. Uno de los pilotos ha muerto y el segundo ha resultado herido grave. Al parecer, el fallecido y el herido se conocían y circulaban "de paseo" junto a dos motocicletas más, que no resultaron afectadas en e accidente, del que no se han precisado las causas. El siniestro ocurrió a las 10:12 en el kilómetro 10,5 de la CV-802 y cuando llegó la ambulancia del Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU) sólo pudo certificar la muerte del conductor de 47 años. El herido, vecino de Elche, fue traslado al hospital comarcal Virgen de los Lirios de Alcoy, donde ingresó con pronóstico de grave funcional por policontusiones. Por otra parte, muy cerca y pocos minutos después, a las 10:19 horas, otras dos motos también chocaron en el kilómetro 5 de la CV-810 a la altura de Tibi y en dirección Jijona. A consecuencia del accidente, uno de los conductores de la moto, de 51 años, resultó grave funcional con fractura de hueso del carpo y traumatismos en la cara y cuello, y fue trasladado por una ambulancia del soporte vital básico al hospital universitario de Sant Joan d'Alacant. El otro motorista, un varón de 25 años, también sufrió heridas graves por la fractura del mismo hueso (carpo) y traumatismos en la cara, cabeza y cuello, y en este caso fue llevado por una unidad del SAMU al Hospital General de Alicante. Asimismo, un joven de 27 años ha fallecido al sufrir un accidente con su motocicleta en el término municipal de Villena, según han explicado fuentes del Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU) y del Centro de Gestión de Tráfico. El siniestro vial se ha registrado sobre las 00:00 horas de este domingo en el kilómetro 123 de N-344, en el término de Villena, en dirección a Caudete, cuando una motocicleta ha colisionado contra un camión. Como consecuencia del impacto, el motorista ha fallecido. Hasta el lugar de los hechos se ha desplazado una ambulancia del Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU), cuyos efectivos sanitarios no han podido hacer nada por salvar la vida de la víctima y han confirmado su defunción, según CICU.

lunes 1 de noviembre de 2010

Tetón


Tiene el tamaño de un hueso de albaricoque.

sábado 30 de octubre de 2010

Berlin Beyond the Bunker


Vandivert, LIFE reported, "found almost every famous building [in Berlin] a shambles. In the center of town GIs could walk for blocks and see no living thing, hear nothing but the stillness of death, smell nothing but the stench of death." Above: A never-before-published aerial view of bombed-out buildings and wrecked gasworks in and around the Schöneberg section of Berlin. Between August 1940 and March 1945, American, RAF, and Soviet bombers launched more than 350 air strikes on Berlin; tens of thousands of civilians were killed, and countless buildings -- apartment buildings, government offices, military installations -- were obliterated.

martes 26 de octubre de 2010

Logo en proyecto


Sé que es un poco bestia, pero así seguro que no me olvido de la referencia. Catálogo Zodiac. Por si los franceses me fallan. Si me fallan, Borde y el Imbécil tendrán otra conversación al estilo Rush Rhees-Wittgenstein.

Podéis, mientras tanto, opinar: ¿qué logotipo os gusta más, el de arriba o el de abajo? Yo no lo tengo claro. En principio, diría que el de arriba. Pero el de abajo también tiene su aquél. El de arriba lo pondría a pelo. El de abajo, con un filete blanco siguiendo el contorno del depósito.

lunes 25 de octubre de 2010

Borde y el Imbécil jugando a discutir como Rush Rhees y Wittgenstein

Borde planteó al Imbécil el problema al que se enfrentaba el conductor de un camión de cuatro ejes que, subiendo el Puerto de Navacerrada por la M-601 en un día de lluvia, había llegado a la conclusión de que para no arrollar a dos ciclistas debía, bien invadir el carril contrario cruzando la línea continua, bien frenar.

«De acuerdo -dijo el Imbécil- discutámoslo. La actitud de este hombre variará según las circunstancias. Supongamos que no circula ningún vehículo en sentido contrario y se encuentra en un tramo con buena visibilidad y sin curvas. Yo viajo a su lado en la cabina del camión, y le digo: “Mira, tienes delante a dos ciclistas, está prohibido adelantar y la carretera es estrecha, deberías aminorar la marcha hasta que puedas rebasarlos sin poner a nadie en peligro”. A esto se le podría denominar tomar una postura ética. Él podría contestar: “Pero, ¿qué pasa con mi ruta? Si me pongo detrás de los ciclistas, no llegaré a mi destino a la hora prevista”. Al decir esto, se lo está poniendo fácil. Con todo, él quiere adelantar a pesar de la línea continua. Y puede sentirse tentado a considerar de forma relativamente sencilla las consecuencias de su decisión. “Probablemente, no será fatal para nadie. No hay tráfico ni guardias civiles ni cámaras de vigilancia”, y así sucesivamente. Por otro lado, podría ser de otra manera. Podría ocurrir que decidiera colocarse detrás de los ciclistas y aun así todavía podría pensar que, incluso en el caso de no adelantar con línea continua, no sería un buen camionero. Esta es su vida y su camión, en determinados momentos debe olvidar las normas para no dañar el motor. Aquí podemos afirmar que tenemos todos los ingredientes de una tragedia; y sólo podríamos decir: “Bien, que Dios te ayude”.

Sea lo que sea lo que finalmente haga, el resultado puede afectar a su actitud. Puede decir: “Bien, gracias a Dios que adelanté, se mire como se mire era lo mejor”. O quizá: “Gracias a Dios que no invadí el carril contrario”. O bien que no pueda decir “gracias a Dios” sino todo lo contrario».

No completamente satisfecho con la conclusión del Imbécil, Borde añadió más elementos a la tragedia: qué sucedería si el camionero finalmente decide invadir el lado contrario mientras tras una curva circula un turismo. De manera que el camionero debe decidir en unos segundos: frenar y reincorporarse a su carril, o intentar adelantar rápidamente a los ciclistas para dejar paso al turismo.

«Estupendo -exclamó el Imbécil- sigamos discutiéndolo. Igual que antes, también ahora la actitud de este hombre variará según las circunstancias; pero en este caso, tiene más elementos para escoger acertadamente. Todo dependerá de la potencia del camión, de cuesta existente en la subida y de la distancia a la que se encuentre el turismo. Si conoce bien las prestaciones de su vehículo, podrá llevarlo hasta sus límites y, asumiendo que existen ciertos riesgos, adelantar a los ciclistas a la mayor velocidad posible. O por el contrario, como tú dices, podrá frenar y volver al margen derecho de la carretera, y esperará otra ocasión para adelantar a los ciclistas».

«Pero -interrumpe Borde- ¿y si además tras el turismo circula una motocicleta de gran cilindrada?»

«Está bien -respondió el Imbécil- prosigamos con nuestro ejercicio ético. Ahora se lo estás poniendo más fácil todavía. El camionero debería considerar si deja espacio suficiente para que el turismo y la motocicleta puedan continuar su trayectoria sin interceptar la del camión. Y entonces elegir entre adelantar a pesar de que puede poner en riesgo a los dos ciclistas, a los ocupantes del turismo y al motociclista, pensando quizá que probablemente la motocicleta está equipada con ABS, o que si frena se desestibará la carga y perderá el control del remolque, poniendo igualmente en peligro a todas estas personas y a sí mismo. O puede preferir frenar, confiando en que la estiba se realizó correctamente y teniendo en cuenta que circula cuesta arriba, de manera que simplemente levantando el pie del acelerador el camión perderá velocidad sin que la inercia desestabilice el vehículo. En cualquier caso, ahora sí que no sólo podríamos, sino que deberíamos decirle: “Bien, que Dios te ayude en tu decisión”».

«Pues -dijo Borde- te voy a contar lo que sucedió. El camionero decidió adelantar a los ciclistas. Metió el morro de su trailer en el carril contrario. El turismo que venía de frente tuvo que apartarse a la derecha, pero no había apenas arcén, de forma que si no aminoraba la marcha chocaría contra el remolque del camión o contra el guardarraíl, o quedaría encajado entre ambos. Cuando estaba a unos pocos metros del camión, el conductor del turismo se dio cuenta de que no tenía espacio suficiente para pasar, y tuvo que detenerse completamente. El motociclista que circulaba detrás vio lo que sucedía, aunque cuando advirtió que el turismo estaba parado era demasiado tarde. Empezó a frenar suavemente a pesar de que rodaba a poca velocidad, pues la motocicleta pesaba bastante y el suelo estaba mojado, no tenía ABS y la pendiente era pronunciada. Cuando faltaba poco para impactar contra el turismo apretó un poco más la maneta del freno, sin poder evitar que se bloqueara la rueda delantera y cayendo al suelo. El camionero se dio a la fuga y nadie pudo tomar el número de su matrícula».

«Pero -objetó el Imbécil- quizá el camionero vio por el retrovisor que el motociclista se encontraba bien y que la motocicleta no había sufrido daños, y decidió que no podía hacer nada para ayudar. Aunque en este caso, sin embargo, no creo que pudiera decir “gracias a Dios” sino todo lo contrario».

«No -respondió Borde- no fue así. Cuando el camión desapareció, el motociclista estaba atrapado bajo la motocicleta, y necesitó algo de tiempo para ser consciente de la situación y de su estado físico; cuando se dio cuenta de que aparentemente no había sufrido nada más que algunas magulladuras, pudo sacar su tobillo derecho, que estaba atrapado entre el codo del escape delantero y el asfalto. Y el presupuesto de la reparación de la motocicleta ascendió a 995,39 € IVA incluido».

«Pues entonces -protestó el Imbécil- no sé qué cojones estamos discutiendo. Ese camionero era un desalmado cabrón, un criminal con un martillo de 40 toneladas en sus manos, desde el punto de vista de la etica cristiana, de la de Nietzsche y de la del mismísimo Rubalcaba. Y supongo que el motociclista se cagaría en la madre que parió al camionero, aunque fuera una santa. El problema lo tenemos ahora con el motorista, que podría haber dicho “gracias a Dios sólo han sido 995,39 euros, podría haberme segado la cabeza con el poste del guardarraíl o haber acabado bajo las ruedas del puto trailer o haberme tragado el coche de delante o haberme arrollado el de atrás” o bien que no dijera “gracias a Dios” sino todo lo contrario: “vendo la moto y viajo en un Hummer” o “voy a dedicar el resto de mi vida a buscar a ese camionero cabrón y cuando le encuentre le romperé las rodillas con un bate de béisbol de aluminio”».

«Bueno -aclaró
Borde- creo que finalmente dijo “gracias a Dios”, y después de que las buenas personas que se detuvieron tras el accidente le ayudaran a levantar la motocicleta del suelo, volvió a montar. Algo más tarde encontró refugio en casa de un amigo y se tomó un par de trankimazines. Pero no es difícil suponer que desde aquel día, cuando vea un vehículo con más de dos ejes, tendrá muy en cuenta que dentro puede haber un desalmado cabrón».

«Tener en cuenta -finalizó el Imbécilque dentro de los vehículos con más de dos ejes puede haber un desalmado cabrón, no equivale a afirmar que todos ellos lo sean. Esto carece de sentido. De la misma manera que carecería de sentido afirmar que cada uno lo es o no lo es desde su propio punto de vista. Lo único que significaría es que el motociclista juzga como lo hace. Y aunque de lo que no se puede hablar hay que callar, en este asunto es difícil mantener la boca cerrada. A pesar de que podamos acabar pareciéndonos a Arturo Pérez-Reverte en uno de sus artículos de XLSemanal».


Unos kilómetros más abajo, algo parecido
a lo que pudo ser