martes, 23 de octubre de 2007

Un post largo, pastoso y plagioso

Estoy en el tren camino de Madrid. Saco el portátil de la mochila y lo enciendo. Es la primera vez que lo hago. Quiero decir, es la primera vez que utilizo el portátil mientras viajo. Otras veces me quedo mirando como lo hacen otros, con cierto escepticismo, sorna, burla interior, no sé si me explico: joder, que seguro que ha habido tiempo para hacer lo que sea que estén haciendo con el portátil mientras atravesamos La Mancha a 200 km/h (a ratos) o ya lo habrá después. Pues bien, esta vez soy yo el tipo del portátil. Y no estoy redactando un informe, ni preparando una presentación, ni haciendo una hoja de cálculo. Ni consultando el correo electrónico. Estoy escribiendo un puto post en el bloc de notas; seleccionaré, copiaré y pegaré cuando tenga conexión a Internet.

Me acabo de interrupir a mí mismo: nos pasan una encuesta de control de calidad para Renfe o lo que sea (creo que la empresa se llama Alta Velocidad-Larga Distancia). Comienzo a rellenar casillas. Leo una pregunta que dice que indique, del 1 al 10, mi grado de satisfacción con el viaje que estoy realizando. Dejo el boli: acabamos de salir, y si pongo un 7 y luego tenemos 2 horas de retraso, tendré que hacer un tachón en el formulario, y no me gusta hacer tachones. Guardo el impreso en su sobre y sigo con esto.

Lo dicho: el post. Me dice la amiga Effie que no sea tan vago como ella y que actualice más a menudo. Ayer escribí algo, lo publiqué, y esta mañana lo he releído. Me ha parecido tan cutrón que lo he guardado como borrador. Creo que eso no está muy bien visto en el mundo blogger, porque si alguien había enlazado al susodicho post, pues va a tener un enlace roto. Pido disculpas por ello, pero he de pulirlo, he de documentarme algo más. Effie, por cierto, usted tiene mucho correo que atender, y siempre responde a los comentarios de sus lectores: no es vaga en absoluto.

Ando algo espeso últimamente. Quisiera confesarme con alguien que no fuera mi médico. Es bueno, pero es caro, y bastante frío en el trato. ¿Tendrá una opinión no profesional sobre mí? Si así fuera, ¿qué pensará? ¿que soy un pijo malcriado? ¿un pijo renegado? ¿un inmaduro? ¿una fuente de ingresos que hay que cuidar? (me acabo de acordar de Joan Ignasi Pla y la frase de Blasco "hay que cuidar a este candidato". Parece que los más preocupados por la dimisión del chico de Adzaneta d´Albaida son los del PPCV).

Otra vez dando rodeos. Me acuerdo de J.J. Millás, de sus armarios y de sus bolsillos. Leí que había ganado el Premio Planeta. Me alegro por él. Algunas veces presiento su percepción de lo irreal. Otras veces, lo irreal es más real que lo real, y empieza la locura. Normalmente vivo en lo irreal, en la locura, pero llevo un tiempo que creo que me estoy asomando a lo real. ¿O será al revés, y he estado viviendo en lo real, lo real es la locura, y estoy inventándome una irrealidad que me resulta más cómoda para mudarme a ella? ¿Es más loco montarse en una irrealidad para ser razonablemente feliz que ser un desgraciado realista? El caso es que el paisaje está cambiando: me dicen que tengo que pensar en mí mismo si no quiero acabar medicadito hasta las cejas. Y lo hago, pero no sé, insisto, si ese nuevo punto de vista egocéntrico es real o irreal: ¿soy yo más importante que los demás? ¿Me debo a mí mismo antes que a nadie? ¿Eso es así en términos absolutos, o sólo porque el hecho de haber antepuesto lo que los demás esperaban de mí frente a lo que yo mismo quería para mí me ha convertido en lo que soy? Hay gente feliz, o aparentemente feliz, que vive para cumplir los deseos de los demás. ¿O es su deseo satisfacer a los demás? Eso lo puedo entender. ¿Será que he sido siempre un egoísta altruísta, es decir, una persona íntimamente centrada en mí, pero externamente complaciente con los demás, pero que internamente se rebela a esa complacencia ? ¿Quería yo algo para mí? Creo que no; soy culpable de no tener voluntad [Dios, qué espantosamente mal suena esto (29/12/2012)].

La barra espaciadora hace "ñic" cada vez que la pulso. Supongo que no se le puede poner 3-en-1. ¿Alguna sugerencia?

Sigo. Queda aún el 77% de la batería. Me la pienso pulir. En la encuesta haré una sugerencia: tomas de alimentación para portátiles en los vagones. Tampoco consumen tanto, ¿o sí?

Me parece algo pretencioso decir que algo está a punto de suceder: normalmente no pasa nada. Nunca ha pasado nada. ¿Aspiro a vivir plácidamente, como parece que vive la mayoría de la gente? A lo mejor no puedo, no quiero vivir plácidamente, y tengo que vivir en el filo de la navaja.

Se me pasa por la cabeza coger a mi vida como a un calcetín y darle la vuelta. Puedo hacerlo. Puedo hacerlo hoy, puedo hacerlo mañana, puedo hacerlo en cualquier momento. La cosa es ¿basta con saber que puedo hacerlo, o tengo que hacerlo? Como le pasaba al viejo Harry Haller, me temo que el saber que hay una manera para acabar con el sufrimiento no acaba con el sufrimiento. Hay que ir al Teatro Mágico. ¡Sólo... para... lo... cos!

¿Iré al Teatro Mágico? ¿estoy ya en él? Todas las muchachas son mías. Y disfruto con el sabor de la sangre en mi boca. ¿A qué distancia estoy de cagarla? ¿estoy en lo real, en lo irreal? ¡dime dónde estoy, los tengo delante, detrás, a qué distancia, en qué carril, dime algo, joder!




Le voy a meter una hostia al del otro lado del pasillo. No hace mas que gritar por el móvil. Claro, el teléfono se corta en el Alaris. Pero eso no es motivo para gritar. O igual hay cobertura pero el terminal decide no dar servicio para no oír a su dueño. Estos trastos van a ser inteligentes de verdad.

Digo que tengo que vivir en el filo de la navaja porque hacerlo plácidamente me parece imposible. Pienso que la placidez está reservada para los budas, para los tontos y para los yonkis colocados. Igual estoy equivocado, igual hay más budas que los que estamos dispuestos a reconocer. Pero para mí es evidente que no soy ningún iluminado. La ira, el miedo, la angustia, la lujuria, la ambición, el apego, la venganza, están muy presentes, demasiado presentes. Ahora mismo estoy viviendo de una manera que hace sólamente 10 años me parecía inadmisible (iracundo, lujurioso, vengativo). Pero me dicen que eso está bien. No exactamente que está bien, pero que no pasa nada: la moral es elástica, la moral se subordina al bienestar. La moral es inmoral si es causa de estados patológicos del alma. [Dios, otra vez qué espantosamente mal suena esto (29/12/2012)].

Van a llegar las toallitas calientes en unos minutos. Oh. Ya están aquí. Sigo más tarde.

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Han pasado siete horas. Cambio de recorrido. Llegaron las bandejas, el tren a Madrid, hice lo que tenía que hacer y vuelvo. Sirven la cena pronto. Queda una hora y media para llegar. El coche traquetea tanto que estoy pensando en el aterrizaje de cabezas del que nos hablaba Davara cuando era un profesorcillo de informática jurídica ("el ordenador consta de CPU, de períféricos y de unidad de almacenamiento", o algo así). Espero que los modernos discos duros de los portátiles estén diseñados para los traqueteos de las ¿modernas? líneas de ¿alta velocidad?

En el viaje de ida, dejé la encuesta a mitad rellenar en la redecilla que hay frente al asiento. Llegó la muchacha que la repartió y se la llevó sin preguntar. Yo estaba bastante absorto con la peli "El último rey de Escocia". Me ha hecho gracia el personaje. Era un asesino loco pero simpático. Últimamente estoy viendo muchos déspotas, cretinos, carisma-cero, incompetentes y cutres en el poder. Un despota como Dios manda parece un soplo de aire fresco ante tanta mediocridad. Ando algo quemado con la clase política: están haciendo infalible el estereotipo ese de que el nuevo hace bueno al anterior. Dicen polladas como "soy muy ético", "tengo gran experiencia como directivo" o "estamos para servir a la sociedad". A continuación muestran su indecencia, incompetencia y adicción al poder, respectivamente. No es que espere otra cosa, pero prefiero a los sinvergüenzas declarados que a los que se creen que ser honrado consiste en colocar a todos los colegas en el pesebre público. Sin solución de continuidad (soy ético ergo coloco a mis colegas, son del partido y son muy buenos -y una mierda). Que de verdad los hay así, no me lo estoy inventando. Bueno, que les voy a decir que ustedes que no sepan ya.

Me he cascado mi botellita de somontano y estoy con el Cardhu. Como decíamos esta mañana... que fácil es perder el hilo. Al lado hay un par de periodistas (dos gráficos, chico y chica, llevan dos cámaras de vídeo enormes). Nadie grita al móvil.

Si alguien ha sido capaz de llegar hasta aquí, que levante la mano. Yo ya no sé qué contar que tenga algo que ver con lo que he escrito hasta ahora. Así que, como dijo aquél, en boca cerrada no entran moscas.

Se me olvidaba: viva Ferrari y que le den a Alonso, por mucho que la prensa ahora lo quiera convertir en un "sportman". Y Hamilton me la suda, que quieren que les diga. Y el vídeo de Juventudes Socialistas no es una parodia: está basado en hechos reales. Cambién el cocodrilo por un caballito de "Polo". Existe. Lo juro, coño.

Buenos días. Y buena suerte.

1 comentario:

Effie dijo...

Con lo feos que son los budas.

¿Que acaso no sabe que estoy a perpetua dieta?

Usted es cruel.

Ja.