lunes, 12 de noviembre de 2007

Alaris 12-11-2007

Ida:

Mouse de foie de pato con mermelada de higos.
Sepia guisada en salsa americana acompañada de arroz blanco y rojo.
Fruta cortada.

Vuelta:

Ensalada de lechuga con anchoas marinadas, queso fresco, nueces y aceituna.
Estofado de pollo a la cazadora acompañado de pasta orechiette y pimientos rojos confitados.
Pastel.

Menos mal.

Me temía lo peor cuando me he dado cuenta de que la película ya la había visto, que al azafato ya le pongo cara y a este paso, al final de la semana nos llamaremos por nombre de pila. Dos de foie en un día podía ser demasiado.

Ya no sirven Cardhu. Me lo estaba imaginando, en la última tanda de viajes en la carta ponía Glenfidich. Estarían agotando existencias. Ahora las opciones son Chivas (puaj) o, como se habrán imaginado, Glenfidich.

La clase preferente ya no es lo que era. Me he descubierto cogiendo el tenedor con la mano derecha y el cuchillo con la izquierda. Oij. Y dejo la bandeja hecha un asquito. Parezco un cerdo comiendo.

El seminario, repugnante. El ponente es un hijo de puta, y lo sabe: cuando abre el turno de preguntas, dice "¿alguna cuestión, dudas, insultos?" Es una especie de asesor de campaña. As-que-ro-so. Me he tomado un ansiolítico nada más me han sacado el zumo de naranja, ¿sabessss? Le acompaña un tío más o menos de mi edad, que no ha abierto la boca en toda la sesión (miento: ha soltado una especie de rebuzno para jalear una gracieta de su jefe) y que ha estado toda la tarde con el portátil abierto. No sé qué coño miraba. ¿Una peli porno? Gordo y con tirantes, labios carnosos y gesto de "I'm a master of the Universe, and you're not".

And so on.

¿Cuándo cojones me traen mi whisky?

El tren va medio vacío. Tras los cristales no se ve nada. Cuando nos cruzamos con otro convoy, suenan las bocinas, y poco más. El azafato y la azafata tontean. Hacen bien. A ver si follan en el hotel o en casa de él o de ella, o donde sea que duerman los azafatos y azafatas de las líneas de largo recorrido españolas. Ella es bastante mona.

Ya tengo el whisky. Mañana tengo que hacer una-dos-tres llamadas importantes, una o dos modificaciones del presupuesto, una reunión de coordinación, despacho ordinario con un jefe de servicio y coger el tren otra vez a las 11:25. Necesito ansiolíticos. Y estrategia. Mucha estrategia.

Azafato y azafata se han metido en la cabina de cola. Yo creo que están follando. Les iba a pedir otro Glenfidich, pero me va a dar corte.

Vive la mort, vive la guerre, vive la sacre mercenaire. Es lo que somos. Putos mercenarios.

2 comentarios:

Effie dijo...

¡No me diga que Usted no es partidario del tan extendido uso del tupper ware!

Le propongo un trato:

Hago coincidir uno de mis viajes con su agenda y nos partimos un bocadillo de chistorra en turista.
Le prometo que me llevaré una petaquita de Cardhu. Para que se sienta como en casa.

Borde dijo...

Hecho.