jueves, 15 de noviembre de 2007

Alaris, 13 y 14 de noviembre

Día 13.

Ida:
Mouse de foie de pato con mermelada de higos.
Sepia guisada en salsa americana acompañada de arroz blanco y rojo.
Fruta cortada.

Vuelta:
Ensalada de lechuga con anchoas marinadas, queso fresco, nueces y aceituna.
Estofado de pollo a la cazadora acompañado de pasta orechiette y pimientos rojos confitados.
Pastel.

Los que olvidan su historia están condenados a repetirla. Parece que con los menús de Renfe no pasa lo mismo.

El martes tengo una ligera enganchada con el ponente, o al menos eso creo. El miércoles, con esa manía que tengo de caerle bien a todo el mundo, me acerco antes de la charla y le hago un poco la pelota. Parece que pica, es amable, y luego ya con todo el auditorio presente le hago un par de preguntas para que se explaye y se luzca. No me mira mal. Este interés mío por serle simpático al hijoputa en cuestión se debe a que tiene que evaluarnos al final del seminario. En fin. Polvo somos y en polvo nos convertiremos.

Curioso episodio con dos agentes de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado (vulgo maderos). Miércoles. Llego a la estación de Renfe con la Vespa, y no veo sitio para aparcar dentro del recinto, porque está a parir de motos. Entra detrás de mí otro ciudadano también con un scooter que no soy capaz de identificar. El colega, más lanzao que yo, interpela a uno de los marrones de giliestrit: "oye, ¿puedo aparcar por aquí la moto?"

Lo de menos es la respuesta a la pregunta. Me flipa el ejercicio de profesor de educación infantil del poli: "caballero, eso no es manera de dirigirse a un agente. Lo primero es dar los buenos días". Entonces, el ciudadano recoge velas (hay que tener en cuenta que los policías llevan pistola, porra, uniforme y como he dicho, eran dos) da los buenos días y vuelve a pedir permiso (que por cierto, le niegan, después de humillarlo un poco). Me quedo dudando acerca de si forma parte de las funciones de la Policía Nacional la de impartir clases de urbanidad, o ha sido algo puramente vocacional-barra-anecdótico.

Lo gracioso ja!) es que cuando un antidisturbios afanado en disolver una manifestación empieza a repartir estopa, y un transeúnte que casualmente pasaba por allí recibe uno o dos o tres golpes en las costillas, o le abren una ceja, o le saltan una muela, no vale decirle al diligente agente que haga el favor de pedir perdón por sacudir a todo lo que se le pone por delante, okupa, paseante o inmigrante, hombre, mujer o anciano. Igual suelta una o dos hostias más.

La verdad es que ando algo hasta la polla de este Estado de Derecho en el que se confunde ética con religión, gobierno con partido y autoridad con estupidez.

Después de la sentencia de los de El Jueves me da miedo que me procesen: hubiese metido el calificativo "de mierda" en algún sitio del párrafo anterior. Que cada uno piense lo que quiera, pero será cosa suya.

Día 14: otra vez foie de pato, etc., pero esta vez a la vuelta.

Putos mercenarios. Eso es lo que somos.

4 comentarios:

Effie dijo...

Cualquier día le veo celebrando el Día De La Marmota en el tren.
Eso si, con Bill Murray, que él entiende mucho de esos asuntos.

borde dijo...

El día de la marmota es una de las muletillas más utilizadas en mi trabajo...

Las cosas se repiten periódicamente... a veces cuando hay algún cambio, nos asustamos.

Besitos, Srta. Effie.

38 grados dijo...

pues a mi me ha entrado hambre al leer el menú....
....y tú lo has dicho bien, polvo somos y en polvo nos convertiremos...

borde dijo...

Y al polvo volvemos, en cuanto podemos (La Trinca dixit)