sábado, 24 de noviembre de 2007

Comida oriental

Ayer, en nuestro restaurante japonés favorito. D contándome como le había ido el día en el trabajo. Suena su móvil. Es una amiga. No contesta. Sigue con temas laborales, y al rato vuelve a llamar la misma amiga. Le digo que lo coja, no vaya a ser algo urgente. Responde, escucha, le cambia la cara. Empiezan las exclamaciones tipo "Dios mío, vaya tela, no me lo puedo creer". Me agarra por el antebrazo. Yo empiezo a pensar que se ha muerto alguien. Luego, resulta ser otra cosa: termina la conversación y pregunto. El marido de su amiga le ha pedido el divorcio. Ha conocido a otra. A la mujer de su vida.

Hacía un mes habían estado celebrando su aniversario de bodas en París. Por supuesto, todo muy romántico.

3 comentarios:

Adúlter dijo...

La vida misma.

Effie dijo...

Hum.

No lo dude, seguro que es la mujer de su vida... no es más que una cuestión de fechas, ¿o acaso todo amor no nace con carácter de eternidad?

Yo aspiro a estar eternamente sorprendida, ya sabe.

Por cierto, me han prometido un corto de terror burocrático. En cuanto lo vea, le cuento.

Ja.

borde dijo...

Creo que la cosa es algo más complicada de lo que he contado, pero uno tiene que ser discreto, ya saben ustedes...

Srta. Effie: pronto estará en Youtube.