viernes, 9 de noviembre de 2007

Novedades 9-11-2007

En mi calle hay dos restaurantes orientales. Uno chino-chino, y otro, asiático, dicen. El asiático tiene tepanyaki: se come mejor, pero sales apestando a plancha. Así que vamos al chino-chino, que tiene la cocina perfectamente aislada del comedor. Además, un menú de 10 euros. Ya la última vez que fuimos no nos gustó el nuevo sistema de servir el menú: en vez de sacar cada platillo al centro, para compartir, te plantan la ración delante: para no compartir. Hoy, además, se han equivocado con la comanda y nos damos cuenta tarde, cuando ya hemos empezado a comer, así que no podemos reclamar. Otras veces que no pedimos postre, nos invitan a una cerveza de más que pedimos. Esta vez no, y además, nos cobran un plus por pedirla china. El casco, que lo habíamos dejado en el guardarropa, me lo devuelven rayado. Y cuando me subo a la moto, me doy cuenta de que un GILIPOLLAS me ha arrancado la chapa con las barras y el escudo del tapón del depósito. Creo que no voy a volver al chino-chino en bastante tiempo.

Pruebo la BMW F800S. Va bien, es "técnicamente competente", dócil, fácil de llevar, pero no tiene personalidad. No me gusta nada.

Además he notado: que cuesta meter la primera marcha; que el pedal del freno es algo blando; que el embrague es muy blando; que los puños quedan estrechos de diámetro, y eso que no tengo la mano grande; que vale, tiene un motor que tira desde abajo, pero no lo hace con demasiada contundencia, ni tampoco notas patada en el culo cuando abres el puño del gas. Frena bien, pero no tanto como para que me dijera el comercial antes de subirme: "ten cuidado que frena mucho". Como si fuera a salir volando por encima del manillar. Que conste que vengo de una moto que pesa 100 kg. más y no tiene ABS ni pinzas con cuatro pistones.

Y encima es amarilla, aunque dicen que existe en gris. Un huevo sin sal.

Vamos, que no es mi moto.

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