lunes, 31 de diciembre de 2007

Balance de lo hecho y propósitos de año nuevo

Parece que es lo que toca; miro hacia atrás y me recuerdo por estas mismas fechas del año pasado muy cabreado con el mundo. Ahora lo estoy algo menos.

Posiblemente haya hecho algún amigo, y haya perdido otros. Incluso puede que tenga algún enemigo nuevo.

He callejeado bastante con la moto.

He cambiado de llavero. Dejé el de latón que me regaló una novia que tuve hace 15 años, y llevo en su lugar esto:


He subido mucho en tren. Pero eso ya lo sabéis.

La verdad es que ha sido un año un poco gilipollas.

El año que viene espero que sea igual o más gilipollas que éste. Si queréis que os diga la verdad, no se me ocurre ningún propósito para el 2008. Bueno, sí: no quejarme. Por prescripción de dos amigas. Que no se hablan entre sí, por cierto.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Navidades extrañas e interesantes

Por diversas circunstancias, estas Navidades tenían mal pronóstico. Pero están resultando bastante llevaderas. Paso mucho tiempo con la familia, no me he disgustado con nadie, he recibido bonitos regalos, no he comido ni bebido en exceso y he podido hablar cuando he querido con quien he querido y quiero.

Siguiendo mi línea de optimismo existencial, las cosas aún pueden torcerse, pero tengo la impresión de que llegaré al día 7 de enero con un buen sabor de boca.

Cuando escribo estas cosas me entra miedo. De verdad: pienso que me reventará el hígado o se me obstruirá la aorta de repente, para joderme: no puedo estar tantos días con un humor aceptable, algo debe ir mal.

Tengo la impresión, por la segunda encuesta que está apunto de finalizar y por Google Analytics, de que sois nueve personas las que os pasáis por aquí, esta vuestra casa, con cierta asiduidad. Os deseo a los nueve magníficos, y a cualquier otro que lea esto, lo mejor de lo mejor. De verdad os lo digo.

lunes, 24 de diciembre de 2007

A esto me refería

Se puede ser grande sin ser sensible a la Fuerza

Frases de Boba Fett:

"Posiblemente me hubiera convertido en un buen tipo si un Jedi no le hubiera cortado la cabeza a mi padre delante de mí."

"He matado cualquier cosa que se pueda mover, a un centenar de especies distintas, inteligentes o idiotas; si respira probablemente lo habré matado, o algo parecido a matarlo." Me recuerda mucho a "I've killed just about anything that walked or crawled at one time or another" de William Munny, y perdón por repetirme.

"Todo el mundo muere. Es la definitiva y eterna justicia que puede aplicarse".

"Yo tenía dieciséis años, Sintas dieciocho. Las únicas mujeres que conocí cuando era niño fueron una kaminoana y una cazarrecompensas errante. No te alienta a ser un hombre de familia. Lo intenté."

"Lamento las muertes de los inocentes. Pero eso es lo que pasa con las guerras, Leia Organa. Los inocentes mueren en las guerras y los tuyos no deberían haber comenzado ésta."

"El sarlacc me encontró de alguna forma indigesto, Solo."

martes, 18 de diciembre de 2007

Traducción libre



Cuando envejezca, más me vale que sea a tu lado
O me sentiré solo y viejo porque tú no estarás conmigo.

Caminaría quinientas millas y otras quinientas millas más sólo para ser el hombre que caminó mil millas para caer a tus pies..

lunes, 17 de diciembre de 2007

Malestar social

Cierro los ojos y veo pequeñas luces azules dispuestas en forma de panal. No como las moscas esas que a veces vemos los miopes cuando cerramos los ojos: parece el techo de un ascensor hortera de un hotel moderno. Geometría perfecta.

Me aprieto los párpados con los puños. Ahora veo un donut blanco.

Me encuentro mal. Me acuesto. Me duermo. Me desvelo. Me vuelvo a dormir. Me despierto. Voy al trabajo.

Hace frío y chispea. La moto tose como el General Grievous.

VIPS

-Aros de cebolla y bacon cheeseburger grande, al punto, por favor. Y cerveza.

-Sólo tenemos Carlsberg y Coronita-. La Carsberg de ayer no tenía casi gas; -Coronita, por favor.

A mi derecha, una nativa con un cubano negro y con bigote. Parece que habían tenido una relación, que él la chuleó y ella salió bastante dolida. Eso es lo que me imagino. El moreno es feo de cojones. Repartidor de Telepizza. Habla de su sueldo. Me doy cuenta de que, salvadas las distancias, no hay tanta diferencia entre el suyo y el mío. Me da por pensar en hacerme mensaka o algo así, y mandar a la mierda la calidad total, la mejora continua, los presupuestos, los contratos y los proyectos delirantes. Pero es más interesante escuchar al cubano y como la rubia nacional resentida marca distancias. Terminan de cenar, él quiere invitarle a un cubata. Ella contesta que no, que tiene que madrugar. Él también: a las ocho, dice. Se van.

Entra otra pareja. Él se parece a Bustamante. El mismo pelo. Vaqueros caídos, enseñando el calzoncillo. Muy musculado, carne de gimnasio, coca-cola light. Habla elevando mucho la voz. Por eso sé que tiene veinticinco años (marzo del 82) y que es diskjockey, que gana una pasta gansa, que no le gusta salir por la noche si no es para trabajar. A pesar del gimnasio y de los veinticinco años, el culo que enseña por encima de los pantalones bajos parece gordo y blando. Ella tiene 24 años (noviembre del 83). Melena castaña, culo respingón, botas con tacón alto. Tontean. Creo que ya he oído bastante, pido la cuenta, pago y me voy. En la tienda compro dos botellas de agua.

Entro en el hotel. Al día siguiente, al dejarlo, me dice el de recepción que tengo algo del minibar. Pongo cara de no entender y niego. Luego le aclaro que seguramente serán las dos botellas de agua mineral que compré el día anterior. Eso será, contesta.

Hace frío. Dejo el equipaje en consigna. El invernadero de Atocha es una sauna. Salgo, voy al Retiro, busco una terraza y pido un café con leche. Mientras me lo tomo, un gorrión se caga encima de mí. Miro hacia arriba con gesto de reproche. Parece que al gorrión le importa un güevo. O siendo un pájaro, un cojón.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Mi abuelito

No sé qué costumbre tendrán en el más allá para recibir a los recién llegados. A mí me gustaría que me esperase alguien querido. Afortunadamente, tengo a la mayoría de la gente a la que quiero acá, y no allá, o en el más allá. Pero seguramente, aunque todos estuvieran allá, o en el más allá, preferiría que me esperase mi abuelo. Mi abuelo murió cuando yo acababa de cumplir 9 años. Eso, y mi mala memoria, pueden ser motivo de equívoco. Me explico: creo que mi abuelito era un buen hombre y que me quería. Pero a lo peor me estoy engañando y va y resulta que fue un hijo de puta.

Mi abuelito llevaba sombrero de fieltro y bufanda grises. Era maestro. Tenía el pelo blanco y cara de pena. Quedó viudo más o menos a los 60, según mis cálculos. Me llevaba de paseo y me invitaba a fanta (¿o mirinda?) de naranja en la cantina de la estación, hasta que mi padre le riñó y le dijo que me llevara a la horchatería. Según mi padre, mi abuelo nunca había ido a un bar. Por eso no sabía lo que era apropiado para un niño (horchatería) y lo que no (cantina). Mi abuelo tenía una cicatriz en la yema del dedo índice de la mano derecha, como si fuera el hueso de un dátil. Decía mi padre que tuvo una enfermedad rara cuyo único remedio era la amputación. Mi abuelito se negó: era maestro, las manos sus herramientas. El médico le dijo que podía intentar abrir cada día y limpiar la falanjeta, sin anestesia. Lo hizo, y conservó el dedo.

Mi abuelito murió en su casa, en su cama, con su hija y con un nieto a su lado, y con todos sus dedos. Quiero pensar que fue un buen hombre y que tuvo una buena muerte. Lo estoy viendo con su sombrero de fieltro y su bufanda grises, llevándome de la mano para que no tenga miedo.

Por cierto: ¿recuerdan mi sueño de mierda y agua? Ayer murió una tía mía. Lejana, pero tía, al fin y al cabo. Era muy mayor.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Daniel Zamora

No lo conocía. Por casualidad, saltando de blog en blog, me he encontrado la noticia. Cuando alguien se suicida, no puedo más que pensar en todo el sufrimiento que decidió dejar de soportar.

Descanse en paz, para siempre.


(El País, 2 de diciembre de 2007)

Yo no he sido, pero me ha hecho gracia



Copiao de aquí.

Más información acá.

Destacada (por lo de mi mental disorder atinente a Star Wars):

martes, 4 de diciembre de 2007

Mie2

Me dicen que recurro al mecanismo psicológico de la proyección. Me citan a Freud dos o tres veces. Yo pensando que Freud ya no se llevaba, y fíjate.

Ahora, cada vez que pienso en lo que puede estar pensando otro, me da por pensar que estoy proyectando en otro los pensamientos que me producen displacer. Pienso, luego proyecto ¿O no pienso?

Vaya mierda vaya mierda.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Fiebre del sábado noche

Los jefes están todos ocupados y tengo que asistir a un acto protocolario. Es bastante casposo, no se piensen ustedes: voy con vaqueros, camisa sin corbata, chaqueta y encima un anorak. Zapatillas de lona All Star, llevo la moto. El "acto" es una cena con una entrega de premios. Luego sigue la fiesta. Me espero hasta la entrega de premios y después me despido del anfitrión, le doy las gracias y la enhorabuena y me largo. En la puerta hay un stand del Día Mundial del SIDA con preservativos. Cojo dos cajas. Son sólo las 11 de la noche, me voy a tomar un gin-tonic al puerto. Por el camino veo dos coches de la Policía Nacional aparcados haciendo cuña, no lo había visto nunca así, seguramente intentando proteger algo que había en el suelo entre los dos vehículos. No llego a ver lo que es. Después, un UIP sin gorra, buscando algo o a alguien. Paro en un cajero a sacar pasta. Cuando tiro a arrancar la moto, no puedo desarmar la alarma con el mando: eso significa que por la zona hay inhibidores de frecuencias, para evitar la detonación de bombas a distancia. Desarmo la alarma manualmente, arranco. Aparco en el puerto. Me meto en el primer bar que veo, pido el gin-tonic, me lo tomo. Después, me acerco al muelle. Me quedo un rato mirando el reflejo de las luces en el agua. Sólo se oye el ruido del alternador de un ferry que está amarrado al sur del canal y algún graznido de alguna gaviota desvelada. Vuelvo a la moto. Otra vez inhibidores de frecuencias. En un semáforo, un coche azul marino sin marcas con dos GOES dentro. Les veo las insignias en los uniformes negros.

Cuando estoy entrando en mi garaje, un tipo en una BMW trail está maniobrando marcha atrás. Esos trastos son tan altos que el hombre llega al suelo de puntillas. Se cae. Apago el motor para ayudarle, pero se pone de pie rápidamente y levanta su moto.

El ascensor no funciona. 7 pisos andando.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Meme

Acabo de descubrir los memes. Y como estoy aburrido, y prefiero hacer cualquier cosa que no sea lo que tengo que hacer (lo cual tendré que hacer a última hora, como siempre), allá vamos. Éste me ha gustado, es de UnaExcusa, que a su vez lo ha tomado de Arwen.

Ocho cosas que no he hecho últimamente o nunca y que me apetecen

1. Cocinar. No me refiero a hacer un huevo frito. Me refiero a pasarme una hora y pico preparando algo que luego me comeré en quince minutos.
2. Lavar la moto, sacarle brillo a los cromados y darle pulimento. Tranquilamente, con todo el tiempo del mundo. Que me pueda ver los poros de la cara en la tapa del filtro del aire.
3. Ir al cine solo. A ver cualquier cosa, aunque sea una de dibujos animados.
4. Llorar.
5. Meterme en la parte de atrás de una furgoneta con los cristales tintados, aparcada delante del restaurante más caro de la ciudad, montar la cámara con el teleobjetivo en el trípode y fotografiar a todos los que entren/salgan, especialmente a los maduritos con jovencitas.
6. Reconocer a algún famoso/poderoso entre los fotografiados.
7. Vender las fotos del famoso/poderoso a la prensa del corazón, o del hígado, me da igual.
8. Poder vivir con el precio de las susodichas fotos.

No estoy seguro de haberlo hecho bien. Igual lo de encadenar items en un meme es trampa. Que me lo explique alguien, si es así.

Torpes y tecnología

Voy con el pendrive a la copistería de la esquina a imprimir un pdf. 90 céntimos. Saco un billete de 20 euros. El fotocopiador no tiene cambio. Como me conoce, me fía (ergo soy de fiar). Me digo a mí mismo y le digo al amable comerciante que tengo que comprar paracetamol, en la farmacia me darán calderilla. Volveré enseguida a pagarle.

Entro en la farmacia. Dos clientes delante de mí. Al mando, la farmacéutica y otra dependienta. Infraestructura: sistema de gestión de colas; cinco puestos de atencion al público; control informatizado de stock; robot de almacenamiento y dispensación de medicamentos.

15 minutos después, los dos clientes que tenía delante de mí seguían ahí, pero en la farmacia había cerca de 10 personas. No exagero. Para aclarar: uno de los que tenía delante sólo quería un bote de leche maternizada. El otro llevaría diez o doce recetas.

Ya no me da tiempo de volver a saldar mi deuda con el amable fotocopiador. Cierra a las 13:30.

Comenten el caso y propongan soluciones.

Mr. Brooks