sábado, 16 de febrero de 2008

El Imbécil

Me llamo Jipy Super Loser, aunque mis amigos me llaman El Imbécil. La historia de ese apodo es como las historias de todos los apodos: un día alguien se dirigió a mí llamándome imbécil y yo acusé recibo con naturalidad. Ese alguien siguió llamándome imbécil, y yo respondiéndole como si fuera mi nombre de pila, y cuando me di cuenta, me había convertido en El Imbécil. Qué le vamos a hacer. Peor hubiese sido que me llamaran El Cebolla, o El Atún. O El Atún-con-cebolla. Eso sí que sería vergonzoso.

No tengo una tienda de bicis, pero me gustaría tenerla. Trabajo en un bar. Ni siquiera es mi bar. Es de un señorito andaluz que viene todas las noches a beber whisky de malta y a vaciar la caja. Nunca aparece por la mañana. De hecho, el amo piensa que el bar abre sólo a partir de las 5 de la tarde. Eso, en realidad, es muy conveniente: por las mañanas, sirvo desayunos populares (tostada o curasán, café y zumo, 5 euros) y me quedo con toda la recaudación. Bueno, tengo que dejar algo para pagar al del horno. A la una cierro, me quito el mandil, me voy a casa, como, me ducho y vuelvo a las cuatro y media para abrir otra vez. Entonces me pongo un esmoquin blanco. Un bar de copas con cierta clase debe tener un camarero con esmoquin. Y el blanco, pues como que es mejor. Cuando está sucio lo meto en la lavadora con un poquito de lejía y como nuevo. Me dicen que ya empieza a amarillear, pero yo contesto que es por la luz. Y si me llaman para servir en la barra libre de una boda, pues me lo pongo. Todo el mundo se me queda mirando de lo elegante que voy. En las bodas, digo. En el bar formo parte del mobiliario.

Aunque supongo que algo debe notarse mi presencia, porque al bar donde trabajo le llaman el bar del Imbécil.

Me gusta hablar con los clientes. Si veo que la conversación languidece y el bebedor de turno empieza a pensar en cambiar de parroquia, le cuento lo primero que se me viene a la cabeza: que cuando cumpla los cuarenta dejaré el curro y me montaré una tienda de bicis, o que en mis últimas vacaciones un león entró en mi tienda de campaña y lo tuve que matar con un cortauñas, o que el agua que sale en las fotos del Taj Mahal es en realidad una meada mía que tuve que evacuar en situación de emergencia después de haberme bebido toda la cerveza de Delhi.

De vez en cuando, sólo por acompañar y cuando me invitan, me sirvo un chupito de Cardhu.

La gente me cuenta sus historias. Creo que en vez de montar una tienda de bicis, cuando cumpla los cuarenta, me dedicaré a dar conferencias sobre todas las cosas que estoy aprendiendo en la barra del bar.

14 comentarios:

Effie dijo...

Imbécil

Super Loser dijo...

Dígame usted.

Akroon dijo...

Curasán a
curasán a
culit o de ran a
Si no se cur a hoy
se curar á mañan a

... Me ha hecho gracia esto del curasán...

Oiga, ¿y a cuánto cobra el gintonic? (si es a media mañana y sin esmoquin blanco, digo).

Akroon dijo...

(si puede ser, de Bombay Saphir y con unas gotas de lima... Y nada de Nordic Mist, la tónica chueps de toda la vida, que la otra es insípida).

Super Loser dijo...

Srta Akroon: se ha puesto de moda el gin tonic de bombay safir. Y si me permite un comentario, la única diferencia entre el safir y el otro es que el safir tiene más grado de alcohol. Créame, se lo digo yo. Yo que usted me pediría un gin tonic de bombai blanco, de bifiter, incluso de larios, que no está mal (lirios ya me parece excesivo). Me lo agradecerá al día siguiente. Pero para gustos, colores, nunca mejor dicho, porque al bombay safir algunos le llaman bombay azul, y al otro, blanco, siendo el azul y el blanco colores. Aunque hay quien dice que el blanco no es un color, según se mire.

Pero a lo que íbamos: siendo usted, como parece, amiga de la Srta. Effie, a la primera copa invita la casa, siempre que no esté Don Federico, mi jefe, el señorito andaluz, aunque como le he dicho solo viene por las tardes. De todas formas, lo de el gin tonic con gotas de lima, y supongo que en copa de balón, a media mañana queda como un poco extravagante (que no tiene nada que ver con el bogavante, creo). Pero bueno, eso no es cosa mía.

Pero no espere que eso cuele como desayuno popular, que unas gotitas de lima no convierten al gin tonic en zumo. Que hay mucho listo por ahí. Y no lo digo por usted. Bueno, sí. Que una cosa es que me llamen El Imbécil, y otra que lo sea.

JOHNNY INGLE dijo...

Cualquiera que haya pasado por la experiencia podrá dar fe: que precisamente el día que se cumplen 40 años no dan ganas de montar una tienda de bicis, ni de emprender un ciclo de conferencias.

En realidad cuando se está cruzando por esa frontera, uno se pasa el día meditando sobre las arrugas, patas de gallo, patas de gallina, canas, pelo blanco, calvicie, jubilación, pensión de viudedad, residencia gerontológica, tacto rectal, y otras cochinadas que le amargan a uno el cumpleaños.

(lo bueno es que, a lo mejor, pasados cuatro años de los cuarente, uno puede volver a pensar en bicicletas)

superwinner dijo...

En cambio yo pienso que el apelativo de imbécil, en lo sustantivo y en lo adjetivo, le viene a usted de perlas. Es como si usted tuviera un pie en forma de nabo y de repente se encuentra la horma de su zapato: gran esclusiva mundial!, la CNN, la BBC, Corazón de Primavera; todos allí fotografiándole a usted: un gran imbécil con un pie en forma de tubérculo degenerado. Difícil es encontrar una sinceridad tan imbécil como la suya, pues por lo general los imbéciles suelen pasar por gente muy lista.

El Imbécil dijo...

Superwinner: lo siento. En tu comentario hay sujeto, verbo y predicado, pero no entiendo qué quieres decir. Bueno, sí, que soy imbécil, pero eso no es nuevo.

Y te tuteo porque entiendo que esto no son negocios: es personal.

Effie dijo...

Vale.

Me pido primer para los azotes.

Ja.

Akroon dijo...

¿Yo me puedo pedir las jostias??

Effie dijo...

Amigo Imbécil, y sabiendo que tiene esa pecualiridad podal, con el rollito que tengo yo con los pies, solo puedo decir lo siguiente:

Sí hay que follar, se folla.

A sus pies.

El Imbécil dijo...

Srta. Effie:

¿follar con el pie? nop, nop, nop.

El Imbécil dijo...

Srta. Akroon: no sea usted impaciente.

:-)

superwiner dijo...

Error:

Un insulto deja de serlo en cuanto el adjetivo se convierte en sustantivo. Nadie insulta a un burro por decir que es un burro. Por tanto, la imbecilidad inherente de este blog es consubstancial con todos los que participáis, imbéciles a los que sólo les falta un carné profesional que les acredite como tales. Postularemos para que se convierta en realidad. No es posible que haya colectivos marginados como vosotros sin cotizar a la seguridad social.