miércoles, 30 de abril de 2008

Carretera con curvas

Cuando paseo en moto, al principio me duele el alma. Estoy solo, con un zumbido permanente en los oídos, y las ideas rebotando dentro del cráneo comprimido por el casco. La visión limitada, también por el casco. Pocos movimientos que permitan relajarme: mano izquierda embrague, mano derecha gas y freno delantero, pie izquierdo cambio, pie derecho freno trasero. Cabeza al frente.

Luego empieza a doler el cuerpo. Culo. Después, antebrazo. Y algo más tarde, espalda. Deja de doler el alma.

Hoy no me ha dolido el alma. Sólo el culo y la espalda. He encontrado una carretera bien asfaltada y revirada, he subido desde el nivel del mar hasta mil metros por encima. Desde arriba se veía otro mar, de pinos. Varios tramos con curvas rápidas enlazadas a derechas e izquierdas. La moto se ha portado como una campeona. No me ha hecho ni un extraño. Hacía tiempo que no estaba tan cómodo con mi sporsty.

Las ideas no rebotaban dentro del cráneo. Sólo algún momento de rabia. De medio segundo. Moría casi al nacer. Pero lo justo para no olvidar.

Me cagüen la puta.

2 comentarios:

Akroon dijo...

A mí las ideas me rebotan dentro del casco, porque a veces el manillar tiembla.

Qué bueno que encontrara una carretera bien asfaltada y pudiera disfrutar del dolor de culo y de espalda, aunque, mecagüenlaputa, no se le dejara olvidar del todo.

Si la vida fuera una carretera, estaría llena de absurdos hoyos y gravilla a mansalva para caer en plena curva. Joder.

Un beso sin casco!

Borde dijo...

Con casco sólo serían coscorrones.

Dos besos.