lunes, 16 de junio de 2008

Delicado equilibrio

Nos levantamos por la mañana y sale agua caliente por la ducha. La nevera enfría y hay leche dentro. Café en la cafetera. El autobús se detiene en la parada, y nos lleva al trabajo. El segurata nos reconoce, nos deja pasar. Hay una mesa, una silla, un ordenador, un teléfono. Hay miles de antenas para que podamos hablar por el móvil, millones de kilómetros de cable para poder leer esta mierda; satélites dando vueltas. Unas bacterias viven en nuestras tripas y hacen que caguemos correctamente. Periódicos en los kioskos. Hay policías y semáforos. Ambulancias y bomberos. Cajeros automáticos de donde sale dinero como por arte de magia. Comida en el plato. Un euro cuarenta para tomarte tranquilamente un quinto en el bar de la esquina. Basura en la tele a todas horas por si nos desvelamos.

Que fácil debe ser que todo se vaya al carajo.

¿O no?