jueves, 31 de julio de 2008

Aquel hombre...

Yo estaba en la parada del autobús, esperando el autobús, evidentemente. Y entonces vi a aquel hombre, andando por el arcén. Iba carretera arriba, parecía que no sabía muy bien lo que hacía. A veces se paraba y se quedaba mirando hacia atrás. Después empezaba otra vez a caminar despacito, luego aceleraba un poco, volvía a frenarse. Desde que le vi aparecer por el puente hasta que llegó a la curva más arriba de la parada, en total unos doscientos metros, pasaron más de cinco minutos.

Iba bien vestido, sus zapatillas parecían bastante nuevas.

Aquel hombre estaba ido. Como si hubiese escapado de algo o de alguien y no supiese qué hacer. Desde el autobús le vi sentado debajo de un árbol junto a la carretera. La Guardia Civil no tardaría en acercarse para identificarle. No estoy seguro de si eso era precisamente lo que quería.

Menudo capullo.

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