martes, 8 de julio de 2008

Nadaism

Hace ya algún tiempo me hablaron de un tipo que había decidido no hacer nada. Se convirtió en un nadaísta, y creó un blog en el que explica su doctrina.

Recientemente ha escrito sobre el segundo lenguaje. Si no lo he entendido mal, cosa que es muy posible porque está en inglés y el tema es algo esotérico, trata de conciliar la "occidental" búsqueda del equilibrio interior con la "oriental" senda hacia la Iluminación, de manera que encaje en la mentalidad europea y en la budista. En realidad esto último no tiene demasiada importancia; se quiere destacar la de la idea de que estamos ante un mensaje que debería ser entendido por todos. El problema radica, quizá, en que si eliminamos todo elemento espiritual de la búsqueda del equilibrio personal o de la Iluminación, nos quedamos con una suerte de individuo sufriente, asceta inútil. De aquí el propósito del nadaísta de mantener la mente alegremente ocupada, pero sin hacer nada; y a través de la nada -supresión del deseo- alcanzar la armonía o como queramos llamar al asunto este de la felicidad.

Términos importantes en el segundo lenguaje son redención, liberación, iluminación, devoción. En ellos se habla de vivir el presente, de conciliar los apetitos con la racionalidad, de desprenderse de uno mismo. Creo, resumiendo mucho.

Parece que tiene todo su origen en el drama de la consciencia. No somos un organismo que simplemente busca alimentarse y reproducirse antes de morir: además tenemos percepción de nosotros mismos. Y esa percepción implica sufrimiento. Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos. The Meaning Of Life.

¿Es posible afirmar que algunos de los caminos señalados para escapar de ese sufrimiento no son más que una vuelta hacia atrás en el logro de la consciencia? Quiero decir, se trataría de dejar de percibir nuestra propia existencia como mecanismo para eliminar el dolor. Dejar de ser sujeto y objeto al mismo tiempo -una cosa que piensa sobre sí misma- para pensar únicamente en lo ajeno. Es decir, ser un inconsciente, convertir la inconsciencia como vía de salvación personal.

Lorenzo dice:

"My intelligence feels confortable if I target a far-away-objective and I decide I'll make everything possibe to reach it; however I'll necessarily go slowly, such a long path to follow, and in the meantime I will try to ensure I'm happy, that I'm enjoying myself while my rational desires get distracted. [...] That's actually the point of nadaism: doing nothing while getting your mind distracted."

O sea: mi inteligencia se siente cómoda si establezco un objetivo a largo plazo y decido hacer todo lo posible para alcanzarlo; en cualquier caso, necesariamente he de avanzar despacio ante tan largo camino, y mientras tanto procuraré asegurarme de que soy feliz, de que estoy disfrutando haciendo que mis deseos racionales se distraigan. En eso consiste el nadaísmo: no hacer nada mientras mantienes tu mente ocupada.

No sé si la traducción es exacta.

Hum. Voy a tirarme a la piscina; a lo peor está vacía.

Personalmente creo que hay varias cuestiones en juego: el deseo y la dificultad de verlo satisfecho, el disgusto que eso produce y la percepción de ese disgusto: la angustia. Evidentemente, una solución puede ser suprimir el deseo. Otra, suprimir la angustia, es decir, la autopercepción, la consciencia, lo que podría ser nuestra principal virtud. Convertirnos en seres que actúan por reacción a una acción, por respuesta a una necesidad de supervivencia.

Suprimir el disgusto no veo como. Siempre habrá algo de ello cuando no se consigue lo que se quiere: hambre, sed, frío; aburrimiento, estrés, en un plano más "elevado".

Pero, ¿y percibirse como un objeto? Me refiero: ¿es posible ser consciente de que cuando se es consciente el sujeto se convierte en objeto de su propio pensamiento, y que eso no tiene ninguna trascendencia? ¿No puede tener el mismo valor pensar en un bocadillo de atún, en lo jodidos que son los lunes o en la música que es capaz de conmovernos?

Me estoy liando. Igual sigo otro día, igual no.

8 comentarios:

perogrullo dijo...

Y yo que me creía más ateo que Bakunin, ahora resulta que llevo más de un lustro de mi existencia siguiendo los caminos hacia la Iluminación del Nadaísmo.

Amén.

Anónimo dijo...

Se lo ha currado usted mucho.Pienso que desde el momento en que somos conscientes de nuestra existencia vamos en busca de la felicidad ,pero no podemos pasar por delante de la vida sin involucrarnos con ésto o aquello...lo que hace que sea tan dificil encontrar satisfacción en todos nuestros actos.No soy religiosa ,ni me gusta unirme a ideologias ,pero es cierto que me gusta participar en mi propia existencia y no dejar que una mente ocupada me impida ver que ocupo un lugar en el mundo y que tengo una cierta responsabilidad en mis actos para con él. (esto parece algo prepotente por mi parte ,pero nada más lejos)

Borde dijo...

Me parecem que nadaísmo y ateísmo no son incompatibles, querido Perogrullo (pero tampoco estoy seguro; yo no me considero nadaísta en absoluto, soy un perfecto consumista-materialista-mundano-de-los-cojones)

Borde dijo...

Señora anónima, gracias, pero más que currar lo que practico es la paja mental ;-)

Humm... lo de la responsabilidad es un enfoque que no había tenido en cuenta. Siempre mirándome el ombligo. Gracias otra vez.

Anónimo dijo...

Pues le advierto que : (ahora me pongo en plan cura total de los 60 )tenga cuidado con las pajas mentales por si le producen una desmielinización del sistema nervioso central.....jajajajjaja
!!!!Es coña !!!!

Lorenzo dijo...

La traducción es exacta; sin embargo, no me tomaría yo muy en serio nada de lo que digo. Ni mucho menos utilizaría una cita mía.

Una aclaración; el "segundo lenguaje" es una propuesta del filósofo Peter Sloterdijk, de un libro de ensayos que se llama "Extrañamiento del mundo". No se trata exactamente de una conciliación de lo "occidental" con lo "oriental", sino más bien de una conciliación de lo "occidental" en los últimos dos siglos (la postmetafísica que lo llaman algunos) con las tradiciones de búsqueda del equilibrio personal. Esta búsqueda, tanto en oriente como occidente, ha estado ligada a ideas religiosas siempre; la cuestión es si se puede hablar de ella, como tú dices, en un lenguaje entendido por todos, también por los no religiosos, ya que es la expresión de una inquietud intrínsecamente humana.

Las pajas mentales están bien, son muy divertidas; toda la historia del nadaísmo es una paja mental. Sin embargo, el riesgo de una paja mental demasiado elaborada es que no permitiría el equilibrio, porque se quedaría alejada de la parte emocional.

Lo interesante es el esfuerzo, la búsqueda personal que cada uno ha decidido iniciar y perseguir.

¡Muchas gracias, Borde!

Borde dijo...

Lorenzo:

Gracias a ti, por varias razones, entre las que se encuentra el obligarme a desempolvar mi inglés.

Creo que lo de menos es si te tomo en serio o no; lo divertido es el ejercicio mental. Y lo mínimo que puedo hacer es citarte cuando te copio y pego.

Soy consciente de lo que dices en tu aclaración, pero me interesa más el juego que le das al "segundo lenguaje".

Me lo has puesto a huevo con lo de "la cuestión es si se puede hablar de ella, como tú dices, en un lenguaje entendido por todos, también por los no religiosos, ya que es la expresión de una inquietud intrínsecamente humana". Aquí tengo que citar a mi obsesión, L. Wittgenstein:

"Mi único propósito -y creo que el de todos aquellos que han tratado alguna vez de escribir o hablar de ética o religión- es arremeter contra los límites del lenguaje. Este arremeter contra las paredes de nuestra jaula es perfecta y absolutamente desesperanzado. La ética, en la medida en que surge del deseo de decir algo sobre el sentido último de la vida, sobre lo absolutamente bueno, lo absolutamente valioso, no puede ser una ciencia. Lo que dice la ética no añade nada, en ningún sentido, a nuestro conocimiento. Pero es un testimonio de una tendencia del espíritu humano que yo personalmente no puedo sino respetar profundamente y que por nada del mundo ridiculizaría." (ya sé que ya está pegado por ahí en este mismo blog, pero lo vuelvo a copiar; no me cansaré de hacerlo).

Quiero decir que de determinadas cosas no se puede hablar, sólo pueden mostrarse. O hacerse. O sentirse. Aquí has coincidido no sé si consciente o inconscientemente con L.W.: la paja mental demasiado elaborada se aleja de lo emocional, de lo que no puede ser dicho pero puede ser mostrado.

Tengo nuevo trabajo. Cuando la angustia acecha, miro a mi alrededor. A veces no veo a nadie; otras veces, veo que nadie se toma nada demasiado en serio. Entonces me relajo y puedo seguir trabajando. Yo podría estar tomando café, o haciendo lo mismo que estoy haciendo sin tomármelo en serio, y nadie lo notaría. Incluso puede que pareciera que lo hago mejor, o con más entusiasmo: sin "el horror".

A fin de cuentas, se trata de cobrar a fin de mes.

Es lo que quiero decir al poner en el mismo plano el bocadillo, la música y la consciencia.

Esto es sólo un ejemplo de que sobre determinadas cosas no puede hablarse. No he conseguido explicarme en absoluto.

Borde dijo...

Sra. Anónima, insisto, identifíquese. Y disfrute.

Lorenzo, se me olvidaba: hacen falta más Larrys (Darrell) y más Harrys (Haller). No lo dejes, por favor.