domingo, 31 de agosto de 2008

Magnífico Prullàs

"Por primera vez comprendía que todo se reducía a una fórmula sencilla: que los años no habían pasado en balde para él, que se había hecho mayor y que acababa de vivir el último verano de su juventud. Ahora se veía a sí mismo como lo que era: un hombre adulto sin oficio ni beneficio, y sin otro futuro que la nostalgia. Sólo era, en definitiva, una pieza de aquel prodigioso engranaje, limpio de mérito y culpa, simple heredero de un pasado en cuya construcción no había participado, pero cuyas consecuencias estaba obligado fatalmente a aceptar. [...] Ahora comprendía que aquélla era la vida que le había sido destinada y que hasta tanto las circunstancias no dispusieran lo contrario, todo esfuerzo encaminado a cambiarla estaba condenado de antemano al fracaso."

Eduardo Mendoza, Una comedia ligera.

3 comentarios:

Effie dijo...

¿De regreso al hogar?

perogrullo dijo...

Ya estaba usted tardando.

Borde dijo...

Srta. Effie: máh o menoh...

Sr. Perogrullo: deme cuartelillo, que estoy con el síndrome post-vacacional.