jueves, 16 de abril de 2009

Jolín con los estereotipos

El otro día andaba con mi amoto cerca de un Corte Inglés cualquiera. Semáforo rojo, me paro. Mientras espero el verde, veo un coche oficial mal aparcado (como no podía ser de otra forma) esperando a alguien. Miro por la contornada. Veo al pasajero del coche oficial saliendo del Corte Inglés, con una mujer a su lado. Hacía algún tiempo había ojeado su curriculum curriculum, Dios mío, qué palabra!) y sabía que está casado. Me fijo en cómo se comporta con ella: la mira con arrobo, sonríe cuando ella habla, se le ve muy contento de estar a su lado.

Qué raro.

Al cabo de unos días, me encuentro con una amiga que trabaja a las órdenes del enamorado pasajero del coche oficial. Le cuento que vi a su jefe y tal. Me dice que efectivamente vive por allí, y que la mujer a la que miraba con arrobo era su novia, etc. Es decir: se había separado de la madre de sus hijos, y estaba con chica nueva.

Ajá. Ahora encaja todo.

Pero entonces, ¿por qué me sentí culpable al ver lo enamorado que parecía el hombre de la que yo pensaba que era su primera mujer? ¿Porque pensaba que es posible seguir enamorado como el al principio después de diez años? Sí, por eso.

La pregunta es: ¿estaba equivocado o el estereotipo es cierto y soy un ingenuo?

Empieza Acaba la Semana Santa. Once again.

2 comentarios:

Akroon dijo...

Poderse se puede. No sé si le sirve de algo.

Borde dijo...

Me parece que no me sirve, pero la culpa es mía por preguntar. Gracias de todas formas.