viernes, 31 de julio de 2009

Magnífico Prullàs 2

"Por primera vez comprendía que todo se reducía a una fórmula sencilla: que los años no habían pasado en balde para él, que se había hecho mayor y que acababa de vivir el último verano de su juventud. Ahora se veía a sí mismo como lo que era: un hombre adulto sin oficio ni beneficio, y sin otro futuro que la nostalgia. Sólo era, en definitiva, una pieza de aquel prodigioso engranaje, limpio de mérito y culpa, simple heredero de un pasado en cuya construcción no había participado, pero cuyas consecuencias estaba obligado fatalmente a aceptar. [...] Ahora comprendía que aquélla era la vida que le había sido destinada y que hasta tanto las circunstancias no dispusieran lo contrario, todo esfuerzo encaminado a cambiarla estaba condenado de antemano al fracaso."


Eduardo Mendoza, Una comedia ligera.

Sí, me repito. Esto ya salió antes, hace exactamente 11 meses, y hoy tengo más o menos la misma sensación que entonces. Quiero decir, tengo la misma sensación al principio de las vacaciones de este año que al final de las del año pasado, y no sé si eso es bueno o malo. Tengo intención de llevarme un librillo de Sloterdijk, varias historias del inspector Maigret, La piedra lunar (que no es de Maigret; estaba buscando precisamente novelas de Simenon cuando entró en la librería un amigo, yo andaba algo perdido, no encontraba nada que me gustara. Cogió el libro de un expositor, me preguntó si la había leído, le dije que no. "Pues léela". Miré el precio, edición de bolsillo, era barata y la compré). Se supone que tengo que trabajar algo en mis actividades extralaborales (la docencia y la formación y esas cosas que cada vez me entretienen menos). Así que me llevaré el portátil, y de paso, los discos duros donde he metido todos los ficheros que tenía en el PC de sobremesa y que ya no utilizo (me he acostumbrado al portátil, los visionarios tenían razón). Quisiera poner algo de orden en los ficheros, ahora es una especie de caos. No he conseguido la mierda esa del internet móvil prepago de Movistar, no sé por qué lo anuncian por la tele si no hay tarjetas en las tiendas. Así que no tendré Internet. Mejor. Quiero desengancharme una temporada de la red. Como si fuera una sardina.

El pasado fue el verano de Eduardo Mendoza. Este tiene toda la pinta de ser el verano de Simenon. Simenon. Toda su vida viviendo en el mismo pisito del Bulevard Richar Lenoir hasta su jubilación; entonces se va a vivir al campo, a una casa que compró en en Meung-sur-Loire. La compró tres años antes de jubilarse, por lo visto. A los 63.

Aún tengo algo de tiempo.

A los que os vayáis de vacaciones, felices vacaciones; a los que no, que os sea leve. Y a todos, hasta septiembre si Dios quiere.

2 comentarios:

Marquitos dijo...

Descansa en paz.

Borde dijo...

Amén (he vuelto de entre los muertos).