sábado, 12 de septiembre de 2009

Hells Angels 65


Estoy obsesionado con las fotos de los Hells Angels de la revista LIFE. Obsesionado, fascinado. Fascinado. Esas motos, simples, sobrias, ligeras. Las gafas, los pelos, las barbas. Los chaquetones militares, los chalecos, las botas.

Ayer tuve una reunión preparatoria de una clase que tengo que dar para gente de mi oficio. Para dar la clase en condiciones me debería leer un par de documentos algo largos y espesos. No tengo ningunas ganas. Cuando salí del centro donde se celebró la reunión, tomé por equivocación el camino que me llevaba hasta la salida hacia Barcelona. Iba con la Harley, el casco abierto y ropa de calle, en mangas de camisa, ni siquiera llevaba una cazadora de algodón. Me relajé y decidí rodar hasta el próximo cambio de sentido. Separé las rodillas y apoyé el la mano izquierda sobre el muslo, sujetando el manillar sólo con la derecha, como si fuera un jodido ángel del infierno de Berdoo en 1965. No iría a más de ochenta por hora. En un momento determinado pude oler el salitre del mar.

Lo último que se me habría ocurrido en ese momento hubiese sido ponerme a leer el par de documentos algo largos y espesos.

Ya no tengo edad para convertirme en un rebelde hippie motociclista. Empecé tarde con ese rollo. Debería estudiarme esos papeles, preparar los powerpoint y escribir un artículo o dos sobre el asunto. Pero no tengo putas ganas. Habría seguido rodando hasta que entrara en reserva, llenara el depósito y se volviera a vaciar, hasta que me doliera tanto el culo que tuviera que parar, hasta que se hiciera de noche y tuviera que buscar donde dormir, para luego al día siguiente volver a empezar a rodar y a rodar, sin parar, hasta que entrara en reserva, llenara el depósito y se volviera a vaciar, hasta que me doliera tanto el culo que tuviera que parar, hasta que se hiciera de noche y tuviera que buscar donde dormir para luego al día siguiente volver a empezar a rodar y a rodar, sin parar, hasta que me gastara todo el dinero en gasolina.

Estoy atrapado en el tiempo, hasta dentro de mi cabeza. Mirando fotos de gente que se tomaron antes de que yo naciera, para fijarme cómo vestían, qué gafas llevaban, qué botas calzaban, qué motos montaban, cómo las preparaban, para vestir igual, calzar igual, montar la moto más parecida. Porque esas fotos me embelesan, y esos nombres: Magoo, Terry the Tramp, Norton Bob. Hostia, qué felices se les veía. Qué años de hacer lo que les salía de los huevos, mientras aquí el modelo a seguir era Manuel Fraga Iribarne.

Joder. Acaba de entrar mi mujer para recordarme que haga la declaración de la renta. Me enfado, le digo que nunca se me olvida cumplir con mis obligaciones tributarias, pero que siempre lo hago el último día, es una costumbre, que me deje estar.

Joder. Joder. Joder.

Mañana comunión. Me vestiré como si fuera rico y católico y sonreiré a los curas, a los padres y a las madres, y miraré con cara de póker a los debutantes con sus trajes de 600 euros y sus PSP, IPod, cámaras digitales y ordenadores portátiles: algún día no muy lejano yo también pasaré por el aro.

Rodar, rodar y rodar. Like a rolling stone?

(Este post lo escribí en mayo, pero no llegué a publicarlo. Por eso lo de la renta y las comuniones. @Hoy, 12 @de @septiembre, mientras @lo corregía -siempre la [n-x] corrección antes de publicarlo, después haré los x cambios restantes, es la marca de la casa, la vista previa no es suficiente sensación de publicidad- mi mujer se ha acercado cuatro o quince veces a preguntarme si tiraba o no semanales de El País antiguos, dónde guardaba instrucciones de legos, revistas de coches y de motos, cargadores de reproductores MP3 y cosas así. Y mi hija me ha enseñado su estuche nuevo de High School Musical, lo ha vaciado entero encima de la alfombrilla del ratón, me ha pedido que arreglara el cierre de la cremallera que se había roto "solo", luego toda la familia quería saber qué destino le dábamos a terminales de móvil viejos, aquellos Ericsson T28 de tapita que se abrían apretando un botón, cómo molaban... esas interrupciones me molestan, me ponen de mala leche; pero cuando estoy solo, como cuando tengo que pasar la noche en un hotel por trabajo, las echo muchísimo de menos... tendré que solucionar este asunto, la tendencia a la soledad y el dolor de la soledad y el dolor de la compañía. Ya pensaré algo).

1 comentario:

Lobo dijo...

Ah, ¿pero hay más lobos por ahí? Curiosa coincidencia de sentimentos y sensaciones ... El mundo es un pañuelo, coño ...