martes, 1 de septiembre de 2009

Niebla

A las siete de la mañana había algo de niebla sobre los arrozales de Sueca. Era bonito, nunca los había visto así, era niebla de verdad y no el humo de la quema de la paja después de la siega. Pero no podía conformarme con eso y disfrutar de la vista. "Niebla. Eso es que no hay nada de viento. Hoy hará un calor de la hostia".

Llego a El Perelló, me paro en el semáforo, en la primera línea de la parrilla de salida. Cuando salgo por el puente que salva la gola de El Perelló, miro hacia La Albufera. No hay niebla. Tampoco puedo conformarme con la simple explicación de cuando el sol empieza a despuntar, la niebla normalmente se levanta. He de buscar una razón maligna. "Seguramente había niebla en los campos de Sueca porque la sierra de Corbera los protegía del Poniente (1). Hoy hará un calor de la hostia". Me paso el resto del camino observando las copas de los árboles y los juncos al lado de la carretera, intentando adivinar si se doblan hacia la derecha, la izquierda o permanecen perfectamente inmóviles. En la gola de Puchol miro a derecha e izquierda también, para ver si el agua está rizada en el lago o en el del mar. Pero está como un plato en ambos lados (2).

Luego resulta que no. Que no hace un calor de la hostia. Hace el calor de siempre (de la hostia). Pero yo tengo que empezar el día con optimismo.

Mañana será otro día, digo yo.

(1) Poniente es el nombre que se le da en Valencia al viento caliente y seco que en verano viene, precisamente, de Poniente, o sea, del Oeste. Es especialmente molesto, la gente se mete en casa, cierra puertas y ventanas y enciende los aparatos de aire acondicionado, si los tiene. Eso hace que en la calle haga aún más calor. La sierra de Corbera quedaba más o menos al Oeste de donde yo estaba.
(2) Cuando sopla Poniente, la Albufera está rizada y el mar plano. Cuando sopla Levante, es al revés.

1 comentario:

Tenochtitlán dijo...

no sea Borde y pásese por casa, tengo un premio para usted