sábado, 10 de octubre de 2009

Calamares rellenos


Hoy he actualizado mi perfil de Blogger. Me he convertido en el único blogero de Blogger que tiene entre sus intereses los calamares rellenos. Espero que por poco tiempo. Anímense y únanse a mí.

Cada vez los hago de una manera diferente, no tengo un estándar, así que lo que escribo a continuación indica sólo la forma en la que los he preparado hoy. Intentaré ser lo más exacto posible en las cantidades, pero me temo que suelo cocinar a ojo.

Ingredientes:

Ocho calamares medianos (de un palmo, aproximadamente).
Una cebolla.
300 gramos de tomate frito.
Colas grandes de gambón congeladas (unos 350 gramos).
Un puñado de piñones.
Un filete de lomo de atún congelado.
Un litro de caldo de pescado (yo gasto Aneto, pero ustedes mismos; también se puede usar agua, o comprar arreglo de pescado y pasarse dos horas mirando como hierve la sopa).
Cuatro patatas grandes.
Harina, sal, aceite, pan rallado.

Preparación:

Se pica la cebolla. En una cazuela grande se sofríe a fuego lento. Cuando empieza a estar transparente, se añaden las patas y las alas de los calamares, que previamente hemos cortado en trozos muy pequeños. Poco después añadimos el atún, que hemos troceado en dados. Enseguida, las colas de gambas, que las hemos dividido cada una en dos o tres pedazos, depende del tamaño. Se añade sal (a gusto de cada cual). Luego, el tomate frito y los piñones. Se deja que haga "chup-chup" durante cinco o diez minutos, a fuego lento, removiéndolo si fuera preciso para que no se pegue al fondo de la cazuela (lo digo porque este verano tuve que cocinar en cazuelas ajenas y se pegaba todo-todo, y lo que se pegaba, se quemaba, y contaminaba todo el guiso).

Pasados esos cinco o diez minutos, se retira del fuego y con una espumadera se sacan los calamares, las gambas, el atún, los piñones y se colocan en una fuente, para que se enfríen. Dejamos en la cazuela el caldo restante.

Mientras se enfría el relleno, se pican los dos huevos duros y se añaden al susodicho relleno, removiendo todo para que queden bien repartido.

Cuando el relleno esté templado (fundamentalmente, para evitar quemaduras), se introduce en las bolsas de los calamares con una cuchara de postre. No hay que embutirlos del todo, porque luego, al cocer, encogen. Se cierran con un palillo. Si sobra relleno, se guarda.

Pasamos los calamares ya rellenos por harina y se sofríen. Luego se colocan en la cazuela donde quedaba el resto de caldo resultado del sofrito del relleno.

El relleno sobrante se puede triturar y añadirlo a la cazuela. A continuación, el litro de caldo. Se pone a fuego fuerte, y cuando empieza a hervir, se baja a fuego lento. Antes de eso hemos cortado las patatas en trozos medianos. Esos trozos se añaden a la cazuela cuando hierve todo. Se deja un rato hasta que la patata esté hecha y los calamares blandos. Aproximadamente, 15 minutos. Depende de la calidad de las patatas y de otras variables. Si se quiere espesar la salsa, se puede añadir pan rallado.

Lo de las patatas no es muy ortodoxo, pero es que mis hijos comen mucho y así se sacian. Además resulta un guisote muy adecuado para mojar pan. Hay quienes en lugar de patatas cuecen arroz aparte y lo sirven como guarnición. Mi familia los prefiere con patatas.

Otras veces, en lugar de atún, he puesto panceta, o jamón cocido. También se puede utilizar magro de cerdo. Puede no ponerse huevo, o añadir ajo, o una hoja de laurel. Es todo un universo de posibilidades el de los calamares rellenos.

Cuando los pruebe, les diré qué tal me han salido.


ACTUALIZACIÓN (21:20): está mal que yo lo diga, pero estaban de rechupete.

6 comentarios:

Marquitos dijo...

me temo con los de los spaguetis con tomate somos legión.

Borde dijo...

Y yo que pensaba que esto podría ser el manifiesto del proyecto Calamar Relleno.

Seguiremos viendo desde la barrera como triunfan los del proyecto Nocilla ;-)

Lobo dijo...

Enhorabuena por su disfrute "calamaresco". Ya me hubiera gusta incarle el diente ;-)

Aburrido y un poco "mejorado" (por una apestosa gripe que me tiene aniquilado. No la "A", casi hubiera preferido pasarla ya ...), me he entregado a mis labores culinarias esta mañana. Estoy cocinando un solomillo de cerdo a la lobuna. Vino, agua, caldo de carne, puerros, cebolla, tomate natural y alguna cosilla más.

Hace años, muchos ya, que decidí hacer comida, no mierda, y mire usted, no se me da del todo mal.

Otra de mis aficiones ... una más ... ;-)

Borde dijo...

Lobo: mi interés por los calamares no es gastronómico, es más bien gore: me fascina el proceso de arrancar las extremidades de un animal, machacarlas, embutirlas en sus propias entrañas y empalarlo.

Y que luego nos podamos comer ese holocausto cefalopódico mojando pan en la salsa.

Borde dijo...

Vaya mierda el comentario de arriba. Tendré que hacerme mirar cierta propensión al gafapastismo que se me está manifestando últimamente (¿holocausto cefalopódico?).

Lobo dijo...

A pesar de la posible propensión mencionada por usted, los términos en los que se expresa (holocausto cefalópodo) llegan a acojonar un poquito ...

¡¡¡Que orgía de desmembramientos!!! ... ;-)