domingo, 21 de junio de 2009

Copa America

Hoy Ayer me he quemado quemé los brazos. Por el sol. Iba paseando en la moto buscando un bar dentro del recinto del Puerto de Valencia para tomar una cerveza. Ni uno. Cero. Increíble. Hace un par de años había como mínimo media docena. ¿Por qué? ¿A nadie le apetece tomar algo mirando al mar?


Nota: A es el Bar La Aduana. Está justo en la entrada, técnicamente está dentro, pero desde su terraza no se ve el mar. Y es un bar de toda la vida. Quiero decir, que no es un bar nuevo que se montara después de las obras, está allí desde que tengo memoria. D es Casa Calabuig. Está fuera del recinto, y también es un bar de toda la vida.

La zona gris

Cuando escribo el título no puedo evitar pensar en La zona muerta, en La delgada línea roja o en El filo de la navaja, aunque no tengan nada que ver.

De vez en cuando alguien me riñe porque juzgo el mundo en términos de bueno o malo, blanco o negro, como lo pudiera hacer un niño pequeño. Recordaréis, o no, una entrada anterior que empezaba con las palabras "el bien y el mal son asuntos esenciales", en la que ya hablaba de estas cosas. Creo que no interesa mucho, pero escribir con la esperanza de que alguien me lea hace que me esfuerce por intentar expresar con claridad ideas que de otra manera jamás se convertirían en mensaje. Intento también que el mensaje sea entendible.

Cuando alguien me riñe por juzgar el mundo en términos de bueno o malo es como si me riñeran por sacarme los mocos de la nariz, hacer una pelotilla con ellos y lanzarlos por la ventanilla del coche. Ya sé que no debo hacerlo, que me riñan no sirve de mucho porque no tengo intención de dejar de hacerlo. También sé que hay una zona gris. Todos nos movemos en esa zona gris. Pero sigo juzgando en términos de blanco o negro. Y para no volverme completamente loco, ayer me acerqué a la zona gris para mirarla de cerca, y resultó ser como un cuadro puntillista: la zona gris no se hace mezclando en la paleta el blanco y el negro con mayor proporción de una pintura u otra. El gris son puntos de blanco puro sobre un fondo negro, o puntos de negro puro sobre un fondo blanco. A más puntos, tenemos un gris más claro (o más oscuro, si los puntos son negros sobre fondo blanco). Quiero decir que una acción compleja se puede descomponer en acciones más simples, y son las más simples las que son blancas o negras, no grises. Esto, en cierto modo, supone afirmar que las acciones simples son buenas o malas, nunca indiferentes. De lo cual no estoy muy seguro. (Tampoco estoy muy seguro de si una acción compleja es gris claro o gris oscuro por ser el blanco o el negro los dominantes. ¿Sería posible una acto complejo gris claro con un predominio de puntos negros?).

Así, hay gente excelente (fondo blanco) que de vez en cuando comete alguna mezquidad (un punto negro). Y hay gente despreciable (fondo negro) que de vez en cuando hace algo bueno (un punto blanco). Lo que me lleva a pensar que nos llama más la atención el punto blanco sobre el fondo negro que el punto negro sobre el fondo blanco: la buena acción del malvado es algo sorprendente, mientras que la mezquindad del santo es algo comprensible (nadie es perfecto). Lo que a su vez me hace creer que del alguna manera todos (¿o sólo yo?) tendemos más fácilmente a ver lo negro como lo normal, mientras que lo blanco es lo extraordinario.

Parece también que el fondo blanco o negro es algo propio de cada cual, y que sólo se puede pasar de un tipo de fondo a otro cubriendo totalmente el lienzo de puntos de su color contrario, lo cual en la práctica es imposible y estúpido, porque inevitablemente pintaremos un punto del color original del lienzo. Mantenernos eternamente evitando pintar puntos del color original no parece muy probable en términos estadísticos. Buda abandonó a su joven esposa y a su hijo, aunque dicen que ella le perdonó e incluso se convirtió en una monja budista, pero del hijo de Buda no tengo información. Para un occidental, ese abandono sería un punto negro sobre un fondo blanco. Un puntazo negro. Un tintero derramado sobre una sábana. Este comentario no tiene demasiado sentido, en cualquier caso.

Entiendo lo de los puntos negros y los puntos blancos. Desde el punto de vista del juicio, quiero decir. Incluso el puntazo de Buda lo comprendo, se podría justificar. Pero siguen sorprendiéndome (mentira: irritándome) las mezquindades aleatorias y gratuitas.

Releo lo anterior antes de darle al botón "publicar" y pienso que debo parecer un demente, pero no importa. ¿O sí? ¿Esto es un punto blanco sobre un fondo negro, un punto negro sobre un fondo blanco, una mezcla de puntos blancos y negros o simplemente una ventosidad que huele mal pero no tiene color?

sábado, 13 de junio de 2009

Por defunción

En el fondo, ni el PP está absolutamente convencido de haber ganado ni el PSOE de haber perdido, de ahí que la maquinaria de declaraciones y contradeclaraciones funcione por inercia, como el cuerpo de una gallina sin cabeza. Pasan los políticos por la radio y por la televisión y parece que llevan en la espalda una anilla de la que tienen que tirar sus jefes de prensa para que produzcan declaraciones, todas previsibles, tediosas. Ninguno se cree lo que dice. Los periodistas tampoco se creen lo que preguntan. Artefactos parlantes. Unos y otros seguimos hablando y escribiendo por mero oficio, sin alma. Desolación de domingo por la tarde, aunque sea viernes por la mañana.

Los jóvenes sin trabajo, que han vuelto, derrotados, al domicilio familiar, no comprenden la pasión de sus padres por los telediarios, a los que asisten como el que asiste a una misa, quizá esperando una revelación. Pero las revelaciones ya no llegan a través de los telediarios (ni de las misas). En cuanto a los tertulianos, dan vueltas a los mismos asuntos como amarrados a una noria. Los de la tarde repiten lo que han dicho los de la mañana y los de la noche lo que han dicho los de la tarde. Al día siguiente, cargan la piedra de Sísifo y vuelta a empezar. Produce desazón escucharlos. Todo es circular y un poco angustioso. Todo está como detenido a la espera de que alguien tome una decisión. A la puerta de los institutos, los adolescentes se fuman un canuto antes de entrar en las aulas analógicas, donde recibirán lecciones inútiles para la vida. Dan ganas de pedirles una calada, para ver cómo sienta un porro a las ocho de la mañana. Lejos de eso, me dirijo dócilmente a por los periódicos de papel con el pinganillo de la radio en la oreja, escuchando análisis de segunda o tercera mano. Digan ustedes algo nuevo o cierren. Por defunción, claro.

domingo, 7 de junio de 2009

Valencian Psycho



Mariano




"Hay algunos datos que, en mi fuero interno, me hacen pensar que se trata de ETA. Y es que, además de que me lo dicen, yo tengo la convicción moral de que es así". Mariano Rajoy Brey.

"Mire usted, que Irak tenía armas de destrucción masiva y que las tiene es casi un hecho objetivo. Yo tengo la convicción de que aparecerán las armas de destrucción masiva". Mariano Rajoy Brey.

"Él ha repetido tantas veces que todo se aclarará que yo estoy convencido de que así sucederá". Mariano Rajoy Brey (sobre Camps y sus trajes).

More psycho




sábado, 6 de junio de 2009

Un par de psicópatas



Pinosero

"Al principio los bancos sabían lo que vendían, y los clientes lo que compraban. Después pasamos a una fase en la que los bancos sabían lo que vendían pero los clientes no sabían lo que compraban. Y desde hace tiempo ni los bancos ni los clientes tienen idea de nada".

Pedro Solbes.

El mundo es todo lo que es el caso


Erlich, El País, 6 de mayo de 2009