domingo, 14 de marzo de 2010

Just do it

I

Si no lo vas a hacer, no lo pienses más. Te pasarás el tiempo pensando en algo que no pasará. Haz una cosa u otra, pero haz lo que pienses, no pienses lo que no vayas a hacer.

II

Como este post queda algo corto y esotérico, copio -pero cito la fuente, porque "puedes meter las citas que te de la gana, siempre que menciones la fuente"-.

Manifiesto Ñ. Manifestaciones 4 y 8:

4. El subconjunto Sistema Literario Que Escribe En Lengua Española se divide en dos subconjuntos: los que visten en Cortefiel y los que visten en Zara.


8. El subconjunto Sistema Literario Que Escribe En Lengua Española se divide en dos subconjuntos: los que luchan en la Guerra Civil Española y los que luchamos en la Guerra de las Galaxias.



 «"El Manifiesto de Ñ" fue creado, pensado y escrito por e-mail, usando ordenadores portátiles, desde el Wi-Fi del hotel Room Mate Mario, en la ciudad española de Madrid entre los días 13 y 14 de noviembre de 2009 -en los que se desarrollo en el Círculo de Bellas Artes el Festival EÑE-, estando Manuel Vilas en la habitación 106 del citado hotel y Agustín Fernández Mallo en la 224».

Manuel Vilas / Agustín Fernández

«Se mire como se mire, nuestros manifiestos son, hoy por hoy, la única alternativa real a Dan Brown. Y Dan lo sabe» (Manuel Vilas).
  
III

Este post fue creado, pensado y escrito en Blogger, usando un ordenador de sobremesa funcionando sobre el sistema operativo Ubuntu, desde  la conexión ethernet de mi casa (cabrones los vecinos, no comparten ancho de banda) entre los días 13 y 14 de marzo de 2010, y las fotografías fueron editadas con el programa de manipulación de imágenes GIMP. Copio, pego y uso  herramientas GNU:  no soy escritor, pero formo parte del subconjunto Sistema Literario Que Escribe En Lengua Española y esto es una entrada caleidoscopica y autorreferencial.

viernes, 12 de marzo de 2010

Miguel Delibes: después de El hereje

Aunque viví hasta el 2000..., el escritor Miguel Delibes murió en Madrid el 21 de mayo de 1998, en la mesa de operaciones de la clínica La Luz. Esto es, los últimos años literariamente no le sirvieron de nada.

El balance de la intervención quirúrgica fue desfavorable. Perdí todo: perdí hematíes, memoria, dioptrías, capacidad de concentración... En el quirófano entró un hombre inteligente y salió un lerdo. Imposible volver a escribir. Lo noté enseguida. No era capaz de ordenar mi cerebro. La memoria fallaba y me faltaba capacidad para concentrarme. ¿Cómo abordar una novela y mantener vivos en mi imaginación, durante dos o tres años, personajes con su vida propia y sus propias características? ¿Cómo profundizar en las ideas exigidas por un encargo de mediana entidad? Estaba acabado. El cazador que escribe se termina al tiempo que el escritor que caza. Me faltaban facultades físicas e intelectuales. Y los que no me creyeron y vaticinaron que escribiría más novelas después de El hereje, se equivocaron de medio a medio. Terminé como siempre había imaginado: incapaz de abatir una perdiz roja ni de escribir una cuartilla con profesionalidad.

No me quejaba. Otros tuvieron menos tiempo. Al fin y al cabo, setenta y ocho años son bastantes para realizar una obra. Le di gracias a Dios, que me permitió terminar El hereje, y me dediqué a la vida contemplativa. Las cosas que intenté no eran serias. Con mi hijo Miguel hicimos un libro sobre el cambio climático, en el que no intervine más que para hacer preguntas propias de un ciudadano preocupado, pero no aporté una sola idea. En Muerte y resurrección de la novela di a la estampa algo que tenía hecho para dar la sensación de que trabajaba, de que aún disponía de una vida activa.

Los optimistas que sobreviven a un cáncer suelen decir que lo vencieron. Yo no me atrevo a tanto. Los cirujanos impidieron que el cáncer me matara, pero no pudieron evitar que me afectara gravemente. No me mató pero me inutilizó para trabajar el resto de mi vida. ¿Quién fue el vencedor? 


Y bien: cuando mi obra, dicho lo dicho, está concluida, y por tal la doy, veo con satisfacción que los prestigiosos editores de Círculo de Lectores y Ediciones Destino se ocupan ahora de recopilarla y reunirla en los siete volúmenes que van a configurar esta serie. Cada volumen, además, irá prologado por un destacado estudioso de mi obra. ¿Qué hacer sino sentirme halagado y agradecido? Si mi primera novela apareció en 1948 —hace ahora sesenta años— y la última en 1998, ha sido media centuria, la segunda del siglo XX, la que me he ocupado escribiendo y publicando libros. Y siempre con el beneplácito de mis lectores. También a ellos, y a cuantos ahora se asomen a las páginas de estas Obras completas, quiero agradecer sinceramente su benevolencia y fidelidad.

Copiado de aquí y visto aquí.

Ekranoplano


Visto aquí y aquí.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Esto solo lo arreglamos entre todos


Veo a mi adorado J.J. Millás diciendo no sé qué de la sensación térmica y de la sensación de crisis (x+7), y que «nosotros» tenemos que quitarle el 7. Nunca había escuchado su voz, y me pregunto si siempre habla así o está bajo los efectos del gin tonic de media tarde, porque no entiendo nada, pero adivino que la historia tiene que ver con unos carteles que llevan ya unos días en la calle en los que simplemente aparece la dirección estosololoarreglamosentretodos.org. Allá que voy, y veo que «esto» es la crisis, y dicen que la crisis está en nuestras cabezas. Y miro algo más, y encuentro, además de a mi adorado Millás, a Buenafuente, a El Follonero, a Melendi, a los hermanos Gasol, a Ferran Adrià, a Carlos Sainz, a Angels Barceló, a Mariscal... en fin.

«Esto» es una crisis muy extraña.

Ah, y no podemos quejarnos, por lo visto:  como dice aquélla, «por un segundo creí que el "todos" incluía a gobierno, banqueros e instituciones internacionales… pero no… se refiere a los demás [...] Vosotros y vosotras me os ponéis ahora mismo a arreglar la crisis con optimismo y alegría, faltaría más, que el gobierno y los banqueros os han concedido un tiempo de oportunidades».

Juan José, ¿por qué?