domingo, 18 de abril de 2010

Esquizofrenia


Estaba sentado en su cama, todavía en pijama. Era domingo. Mañana sería lunes. Inevitablemente. Sábado y domingo con la familia, lunes-viernes en el trabajo. Dos vidas distintas, incluso vistas con ojos diferentes: ojos de padre, el colegio, los profesores, los deberes, la wii, los amigos de los niños, los cumpleaños, las comuniones, las comidas en restaurantes italianos o chinos; ojos de oficinista, las llamadas al móvil, los correos electrónicos-bomba, los lamentos de los compañeros, de los jefes, de los indios, las luchas territoriales, las urgencias-esto-lo-quiero-para-ayer, el miedo, la impotencia.

Hacía poco que había visto Avatar. Los protagonistas se metían en un chisme que trasladaba su mente a un cuerpo alienígena creado mediante ingeniería genética. Cuando el cuerpo alienígena dormía, el humano despertaba y viceversa, más o menos. Pero la mente siempre estaba. Debía ser agotador, pensó cuando salió del cine. Algo parecido a lo de sábado y domingo y lunes-viernes. Siempre despierto, a veces acordándose de lo que es el sábado y el domingo cuando es miércoles, a veces acordándose de lo que es el viernes siendo domingo.

Se imaginaba la vida en una estación espacial, viendo el mundo siempre a través de un cristal, de la misma manera que él podría ver la calle desde la ventana del dormitorio. Los niños piensan que el dinero sale de los cajeros automáticos, los adultos estamos empezando a creer que los alimentos crecen en las estanterías de los supermercados y que el acceso a internet es un derecho fundamental. ¿Ver el mundo a través de un monitor?

Eran las 13:00. Seguía en pijama. Dentro de poco se afeitaría, se ducharía, se perfumaría, se vestiría y saldría para ir a comer en un restaurante italiano, con unos conocidos. Seguramente hablarían de la crisis, de Rita, de Garzón, de Zapatero. Él callaría o discutiría, según tuviera el cuerpo para una cosa u otra. Se tomaría una grappa o un orujo blanco que le sentaría como un tiro, llegarían a casa cerca de las siete de la tarde, se pondría en chándal y encendería el ordenador.

Mañana será lunes.

3 comentarios:

theuc dijo...

Un escalofrío ha recorrido mi columna vertebral al leer esto.

Y mierda, porque ya es lunes.

Borde dijo...

Lo que no sé es por qué cojones lo escribí en tercera persona. Supongo que para poner algo de distancia.

theuc dijo...

Suele pasar. A veces queda mejor así, de todas formas. Novelarlo no lo hace menos cierto, pero quizá sea más ligero de leer.