lunes, 19 de abril de 2010

Mátrix revisitado

Aquél día oyó la voz de una sirena. Iba en su moto, pasó cerca de un edificio de ladrillo rojo y le pareció que alguien cantaba. Primero pensó que era su casco nuevo, que le apretaba tanto las orejas que no le dejaba sentir otra cosa que el ruido de su cerebro. Pero no estaba seguro. Aflojó la marcha, subió a la acera, apagó el motor, se quitó el casco. Seguía escuchando ese sonido. Puso el candado en el freno y se quitó los guantes. Caminó hacia el lugar de donde parecía que venía la música. Lo conocía. Había estado allí antes. Dudó si entrar. "Ésta es tu última oportunidad. Después ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja te quedarás en el País de las Maravillas. Y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos".

Tomó la pastilla roja. Cuando se la tragó, sonó un trueno a su espalda.

2 comentarios:

Raúl Gómez Casado dijo...

Me parece muy sugerente esta revisitación de Mátrix. Yo pienso que la propia Mátrix, y otros cientos de obras, siguen siendo a su vez revisitaciones del "Discurso del método" cartesiano. Quizás el "Discurso" sea también una revisitación de la filosofía platónica, pero la obra moderna aporta una simbología nueva, como la que recoges en tu relato, que aún sigue vigente.
Gracias por el blog, uno de los más inteligentes que he visto.

Borde dijo...

Gracias a ti por leerlo.