miércoles, 2 de junio de 2010

Clausewitz y Kurtz

Es cierto que, en la dura tarea que compone la vida, se silencia más de una mezquina manifestación pasional; pero esto se aplica sólo a los que ocupan los grados inferiores, los cuales, fluctuando de un estado de esfuerzo y de peligro a otro, pierden de vista las otras cosas de la vida y se acostumbran al engaño, porque se lo dicta la cercanía de la muerte, y adquieren así esa simplicidad de carácter del soldado, que ha sido siempre la cualidad mejor y más característica de la profesión militar. No ocurre lo mismo en los grados superiores, ya que, cuanto más elevada sea la posición que ocupa un hombre, tanto más tiene que preocuparse de sí mismo. Entonces surgen por todas partes los intereses y la actividad múltiple de las pasiones, las buenas y las malas. La envidia y la nobleza de espíritu, el orgullo y la humildad, la cólera y la compasión, todas pueden hacer su aparición como fuerzas activas en el gran drama.

Karl von Clausewitz. De la guerra.

Y entonces me di cuenta de que ellos eran más fuertes que nosotros. Porque ellos podían hacer aquello sin considerarse monstruos… eran hombres… tropas entrenadas… eran hombres que luchaban con el corazón, que tenían familias, que tenían hijos, que estaban llenos de amor… pero tenían la fuerza… la fuerza… para hacer aquello. Si yo tuviera diez divisiones de esos hombres nuestros problemas aquí terminarían rápidamente. Has de tener hombres que sean honestos... y al mismo tiempo que sean capaces de usar sus instintos primarios para matar sin sentimiento… sin pasión… sin juzgar… sin juzgar… porque el juicio es lo que nos hace vulnerables.

Coronel Kurtz. Apocalipsis Now