domingo, 27 de junio de 2010

Cuento de lo porvenir

A las grandes nacionalidades que correspondían a razones estratégicas, a los accidentes geográficos y al origen de la raza, siguieron las confederaciones continentales, y a éstas, tras largas y terribles guerras, la unidad política de nuestro planeta, en el cual la rapidez de las comunicaciones y la asombrosa facilidad de los medios de transporte habían producido en el transcurso de muchos siglos la unidad del lenguaje.

Prodigiosos fueron los adelantos obtenidos en el orden material; pero ni las ciencias sociales, ni el arte de gobernar, ni los principios de justicia y equidad, aplicados a la administración pública, progresaron en alguna manera. Habíanse ensayado todas las formas de gobierno, y los pareceres andaban todavía discordes sobre cuál era la mejor; sometidas al terreno experimental las teorías de las diferentes escuelas socialistas, desde el individualismo anárquico hasta el Estado omnipotente, reconstituíase la obra social según los antiguos planos; buscaba la humanidad el perfeccionamiento de sí misma, menospreciando el auxilio de las ciencias religiosas, y sucumbía víctima de su propia flaqueza. Leyes, gobiernos, instituciones, organismos políticos y sociales: todo pudo cambiar, transformarse o reaparecer: pero la naturaleza humana seguía inmutable a través del tiempo.

Nilo María Fabra. "Teitán el magnífico: Cuento de lo porvenir". La ilustración española y latinoamericana Nº XXXII. Madrid, 30 de agosto de 1895. Relato completo aquí. Encontrado gracias a El blog Ausente.