martes, 15 de junio de 2010

Gustavo

«"Ahh!, lo que es tener tiempo y dinero!!", es una de las frases que recibimos a menudo cuando conocemos a una persona durante el viaje. "Si yo tuviera el tiempo que tienen ustedes...., también lo haría...", suelen agregar.

En el 2003, mientras estudiaba y trabajaba en Buenos Aires, yo hubiera dicho lo mismo. ¿Cómo disponer del tiempo y dinero suficiente para atravesar el mundo en motocicleta? Aparentemente, imposible!

Pero la inspiración llegó por esas cosas de la casualidad. Todo comenzó con un relativamente pequeño viaje hasta Río de Janeiro, en mis vacaciones de la universidad. "Necesito unos días de paz", pensé.

La moto que tenía en ese momento, una Honda Transalp 600cc, no estaba preparada para salir a la ruta. El perno de pistón golpeteaba y el agua hervía en marcha lenta. Necesitaba mucho dinero para dejarla en óptimas condiciones.

Busqué una solución rápida: cinco días antes de la fecha de partida compré una pequeña moto 125cc, usada pero en buenas condiciones, que con suerte no me retrasaría con problemas mecánicos. La equipé de forma precaria con alforjas de cuero, un parabrisas y el resto de las cosas amarradas como podía. Quedó lista un día antes de lo planeado: el 22 de Diciembre de 2003.

"¡En veinte días vuelvo!", les dije a mis padres. "Me llevo los libros de Microbiología para dar los exámenes cuando vuelva!", estaba en la mitad de la carrera de Medicina Veterinaria y trabajaba en sistemas.

"¿Hasta dónde llegaré con esta motito? ¿Aguantará este motorcito la ruta? ¿Me quedaré a la vuelta de la esquina?", pensaba mientras salía por primera vez a la carretera. Siempre me acuerdo de aquella sensación de estar alejándome de casa en dos ruedas, con tanta incertidumbre, tantas dudas y miedos...

Unas semanas después, en Brasil:

"Es el momento de cumplir mi sueño...", le dije a mi familia por teléfono. "Sólo me queda el dinero para volver a casa, pero sé que si regreso a Buenos Aires es muy posible que nunca más llegue el momento adecuado para partir. No se cómo lo haré, no tengo moto grande, ni maletas, ni ropa, ni equipo, ni GPS, ni visas, ni dinero, pero me voy a Australia, arriba de esta moto."

Y fué así como todo comenzó. Simplemente creyendo en que todo es posible si uno lo sueña con fuerza, y lo intenta incansablemente».
Copiado de aquí.

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