martes, 22 de junio de 2010

Micro III

Yo vivía con un tipo apodado el Cafre. Un día un vaso vacío se fue al suelo. Rebotó varias veces hasta que se paró, sin romperse. El Cafre lo recogió, lo levantó y lo dejó caer. Se partió en miles de pedazos. Todo pasó a cámara lenta. Fue genuino. Perfecto. Completo. Puro.

2 comentarios:

chose dijo...

Contundente. Magnífico.

Borde dijo...

La tontería esa la tengo en la cabeza desde el mundial del 86.

Y todo sin el menor gesto de violencia. El destino del vaso era romperse.