jueves, 26 de agosto de 2010

Ten cuidado

2009

Aunque me pongo la alarma del móvil a las 6:30, estoy despierto desde las 5:50. Cada diez minutos, aproximadamente, miro la hora. Creo que me dormí más allá de las dos, no sé el momento exacto, pero recuerdo haber oído la campana del reloj del comedor. Casi cuatro horas, no está mal. Suena en el móvil Give Me Shelter de los Rolling. Lo apago. Miro el techo. Fuera hace viento. Me levanto, me ducho, me visto. Mi mujer murmura ten cuidado con la moto. Yo le contesto no. A esas horas no me gusta que me hablen. Claro que tendré cuidado. Siempre tengo cuidado. Todo el cuidado que puedo.

2010

Aunque me pongo la alarma del móvil a las 6:45, estoy despierto desde las 5:50. Intento dormirme otra vez. Creo que lo consigo, calculo que treinta minutos más, no tengo referencias porque le quité la pila al reloj del comedor y no oigo las horas.
No está mal del todo, para ser el primer día. Suena en el móvil Give Me Shelter de los Rolling. Me levanto. Lo apago. Se me cae al suelo. Me cago en la puta. Fuera hay bastante niebla. Me ducho, me visto. Mi mujer murmura: ten cuidado. Yo le contesto: joder. Y pienso en la película "Atrapado en el tiempo", estamos en el puto día de la marmota. A esas horas no me gusta que me hablen. Claro que tendré cuidado. Siempre tengo cuidado. Todo el cuidado que puedo.

En el camino, nada digno de mención, excepto una pata (hembra de pato) intentando cruzar la autopista. Corto gas, la pata titubea y retrocede, pero no doy un euro por ella.

Llego al trabajo. En la plaza han montado un tinglado para un festival de bailes regionales. No sé por qué me sorprendo. Entro en mi oficina. Peleo un rato con el aparato de aire acondicionado hasta conseguir que funcione. No hay mucho correo, pero la jefa llegó ayer nerviosita. Me tomo doble dosis de trankimazin. Los cabrones de mis compañeros me han robado mi agua mineral. Bebo del grifo del aseo para tragar los comprimidos. El pelota me ofrece una de sus botellas, que guardaba en la nevera comunitaria. La acepto y le doy las gracias. Sí, soy un cerdo.

El trankimazín, el agua, el aire y comprobar que el móvil no muestra señales de la caída (es nuevo, lo estrené el martes) me dan un respiro. Pero me parece que no me van a dar cuartelillo en mi primer día.

lunes, 23 de agosto de 2010

Dignam

Hojeo las noticias, una cualquiera: Salgado y Blanco anuncian 500 millones de euros adicionales para inversiones. Rumí ha puesto en marcha también una reforma tranquila de la Administración, discreta, para hacerla más eficaz, más accesible, más fácil para tramitar cualquier cosa. Estamos en otro siglo y tenemos que dar ese salto. Visto lo visto, lo único que se me ocurre es la gloriosa frase del Staff Sergeant Dignam-Mark Wahlberg (lo siento, no sé cómo traducirlo, no es sargento primero ni sargento mayor) en Infiltrados: puede que sí, puede que no. Puede que te den por el culo.

Tengo la impresión de haber escrito esto (lo de Dignam) antes, pero no lo encuentro en ningún post de este blog. Así que ahí queda, repetido al menos en mi cabeza.

Post. Esa es una cuestión que dejo para otro rato.


Paso por delante del chalet de un antiguo compañero de facultad. Recuerdo un trabajo que expuso en clase, trataba de las inversiones en futuros, derivados, opciones y concentrado de zumo de naranja congelado. Yo no entendí nada. Luego se dedicó a la banca privada, y parece que recomendó a sus clientes comprar fondos estructurados. Dicen que él mismo invirtió su patrimonio en esos fondos. Se arruinaron todos. Por lo visto, él tampoco había entendido nada: "En la mayoría de los bancos, la rentabilidad se verá afectada en 2008, porque sus clientes optan por dinero en efectivo o en semiefectivo [¿semiefectivo?], pero será de poca duración. Estructuralmente no hay cambios. Los márgenes comenzarán a estabilizarse a mediados del 2009". Pero supongo que conducirá un Audi Q7, un Mercedes ML320 o un Volvo XC90. Que menos que un VW Touareg.

En el 2012 la crisis acabará oficialmente en España. Pero el Estado se colapsará y arrastrará en su caída a las familias y a las PYMES, que no podrán soportar las dificultades para acceder al crédito, los aumentos de impuestos indirectos, la reducción del gasto público y la disminución de los salarios: la caída de la demanda interna, la pescadilla que se muerde la cola, etcétera. Quizá entonces se produzca la ¿esperada? bajada de los precios de la vivienda, pero dará igual: nadie comprará. Bueno, sí. Los de siempre.

Tranquilidad, no soy buen adivino, nunca he acertado. No soy un gurú. Así que probablemente todo irá de puta madre y en el 2013 nadaremos en piscinas llenas de Moët Chandon y nos limpiaremos el culo con billetes de 500.

Leo también un artículo en el que recuerdan unas palabras de Stephen Hawking: si en 200 años no tenemos tecnología para viajar a otros planetas y colonizarlos, la raza humana se extinguirá. Todo porque depredamos los recursos naturales como nadie. ¿Nos extendemos por las galaxias o mejor las dejamos tranquilas?

sábado, 21 de agosto de 2010

Complemento

1. El otro día lloré al final de Toy Story 3. Mal vamos.

2. Complemento. ¿Es la primera vez que? tengo la impresión de que soy un complemento, un accesorio. Bolso y zapatos a juego, gafas de sol, portafolios, pitillera, estilográfica, reloj... o en plan Barbie: la casita, el new beetle descapotable, el caballo Tawny, Ken. Esto debo pensarlo un tiempo. Lo guardo como borrador.

3. Hace frío. Fresco no: frío. Tengo la piel de gallina. Y creo que el corazón también.

4. El otro día estaba pensando en no obsesionarme con la cosa de escribir a menos que tuviera algo que contar (y ganas) y decidí que si se me ocurre algo medianamente interesante, con publicarlo en el blog bastará. Y hoy leo:

Nunca tuvo claro en qué momento de su vida había asumido el que no llegaría a nada, pero sí supo que el aceptarlo le había liberado de muchas cosas: sueños, anhelos, ambiciones... Las pesadas cargas de los deseos incumplidos se hicieron más ligeras y pudo afrontar con soltura los pequeños placeres de la vida. Naturalmente entre estos no figuraba el escribir ningún tipo de relato pero el paso de los años, la merma de sus facultades físicas y la suave y constante tendencia hacia la soledad le habían allanado el camino. Se enfrentaba, pues, al reto de la narración animado más por el interés de descubrir el posible goce de la recreación que por motivos vocacionales o, lo que aún sería más impensable, por ansias de triunfo y trascendencia: el mundo estaba ya tan suficientemente lleno de idiotas autosatisfechos que incrementar su número sería una vulgaridad, incluso para quien no aspiraba a nada. Ángel S. Harguindey. El País, 20 de agosto de 2010.

5. Alguien escribe: tienes clara una cosa, y es que la persona que quieres ser baila tango de puta madre. Y aquí la sencilla genialidad: busca una academia para aprenderlo. Mola. Yo pienso que la persona que quiero ser no vive en un piso con tabiques de cartón-yeso. Por no entrar en cuestiones trascedentes, como sabiamente evita el tanguero. Así que esto no tiene nada que ver con una cita que creo que es de Fichte: el primer acto de la moralidad suprema consiste en apoderarse del propio destino y no querer ser otra cosa que aquello que yo y sólo yo, puedo ser. Lo que yo y sólo yo, debo ser. No querer más que aquello que realmente se quiere. En esto consiste la máxima genialidad, esto es, el señorío inmediato del genio. Y, por el contrario, querer ser algo distinto para lo que estamos destinados, aunque en apariencia sea algo grande, es la máxima inmoralidad. Ni con ésta. No sé si estoy aclarando algo. Bla-bla-bla.

6. Parece que Forges este agosto no se ha tomado vacaciones, como creo que ha hecho otros años.


7. Cada vez me gusta menos estar borracho. Ya no es una sensación que me resulte demasiado agradable. Me apetece más el estupor. La estupefacción, a falta de otra cosa mejor.

8. Se me ocurrió el otro día explicarle a mi hermana el por qué de mis inclinaciones políticas (no llegan a ser ideas) y me di cuenta algo tarde de que estaba cometiendo un grave error. Forma parte de "lo que no puede ser dicho". Y aquí debo detenerme.

9. (2+3+5+7) me colocan en una situación bastante incómoda. Hay una ilusión rondando mi cabeza desde hace unas semanas. Una ilusión que ya conozco y que intenta sobreponerse a la verdadera realidad, sin conseguirlo. Como mucho llega a ser una realidad paralela, pero mi corazón de gallina no es capaz de bombear la sangre espesa que exige vivir en dos realidades paralelas. Se cansa y abandona y vuelve al origen, que será también el final. Es jodido conocer tan pronto el final.

10. Supongo que esto no se entiende. Quizá por eso mi escritura no funcione como un bisturí eléctrico.

domingo, 15 de agosto de 2010

Carnivore, ECHELON or whatever

Varias cosas. La primera: publicar entradas largas en un blog no suele ser buena idea: la gente se aburre. Escribiré esta en el procesador de textos y veré si la publico de golpe, en fascículos o por capítulos.

La segunda. Creo que alguna vez he reconocido que me gusta leer ¡Hola! en vacaciones. Veo a Eugenia exhibiéndose, como el verano pasado, como el antepasado, con el mismo pareo y las mismas pulseras y la misma indumentaria hippie. Cayetano y Eva González navegan su amor por el Mediterráneo. Iker Casillas y Sara Carbonero, en no-sé-dónde. También la Duquesa de Alba y el funcionario del INSS. La Bruni y Sarkozy. Todos se muestran muy cómplices. Cómplice: ¿1. Que manifiesta o siente solidaridad o camaradería o 2. Participante o asociado en crimen o culpa imputable a dos o más personas? Creo que para la vigésimo cuarta edición del DRAE (la vigésimo tercera ya está muy adelantada) incluirán una nueva acepción: pareja que se mira a los ojos con intensidad ante la prensa gráfica (con la  intensidad de un torero, o de una duquesa, o del capitán de la selección nacional de fútbol, o de un funcionario del INSS).

Todo sucede como en Atrapado en el tiempo, pero más deprisa. El ritmo de repetición de los acontecimientos se está acelerando. George Clooney en el Lago Como, ¡¡¡OTRA VEZ!!!

Como dice Maruja Torres, disculpen que no me levante: dos episodios de The Unit en La Sexta. Es posible que deje esto para mañana.

Fin del intermedio.

Tercer asunto: determinadas palabras hacen que me cortocircuite. Leo que Obama ha felicitado personalmente a los productores de la serie de TV Mad Men, que algunas series de TV son "cool". Y Obama es, "cool", claro. Obama. Lo estoy viendo, moviendose de esa manera tan "cool", como si su meteorismo oliera a jazmín. Me viene a la cabeza la palabra esnob. Busco en Google "Obama snob" y aparece esta foto:
 

Sí. Su culo huele a flores, y él lo sabe. Esto es políticamente incorrecto, y yo lo sé. Dicen que son los que no entienden su planteamiento político los que le llaman snob. Es una excepción a eso que decía Harry el Sucio sobre las opiniones, que son como los culos, que cada uno tiene el suyo y que piensa que el de los demás apesta. El culo de Obama no apesta. Y su cara es de filántropo, qué cojones. Por eso le han dado el Premio Nobel de la Paz. Para ser honesto, creo que no lo merezco. OK.

Bah, es todo puta envidia. Lo que pasa es que me gustaría ser tan "cool" como Obama. Ser "cool" es lo mejor. No ser "cool" es como estar muerto. Mandar a Michelle a Marbella y quedarme de rodríguez unos días, y luego recibirla en la Casa Blanca con una barbacoa de marisco. ¿A que es ideal?

Todo por una mierda de artículo sobre las series de culto de TV.

Pienso en los miembros del comité de expertos de la OMS que al mismo tiempo trabajaban para Glaxo Smith Kline, Novartis, Roche, Baxter, GSK y Sanofi Pasteur, que indujeron el desarrollo de vacunas y  la distribución de antivirales contra el H1N1. A partir del 29 de noviembre de 2009 la OMS dejó de computar los casos de gripe A. Hace 4 días se declaró el fin de la pandemia. El golpe de estado de Guadalupe Limón. Qué inocencia. Algún día fabricarán un virus realmente peligroso. O quizá ya lo han hecho.

viernes, 13 de agosto de 2010

Engaño

-Sinceramente, ¿piensas alguna vez en arrojarte por la ventana?
-Sí, claro.
-¿Mucho?
-Con frecuencia.
-¿Y qué te lo impide?
-No es que quiera morir, sino que quiero vivir... vivir mejor. Quiero que la vida sea mejor, y por eso comprendo que es mejor que siga viviendo algún tiempo más.


Philip Roth. Engaño.

J&B

He terminado de leer El príncipe negro, de Iris Murdoch. Estas cosas uno las ha pensado, pero no se ha atrevido a decirlas y menos a escribirlas, principalmente porque no sabía cómo hacerlo, o si de  algunas de éllas era posible hablar. Afortunadamente, una vez más, alguien ya lo había hecho antes, y por supuesto mucho mejor de lo que uno sería capaz. Este hábito de utilizar las palabras de otros para explicar cualquier cosa empieza a parecer pereza pedante. Cito:
La simple tontería puede resultar atractiva en una mujer. Yo, claro, me sentí atraído.

***

Acogemos las catástrofes de nuestros amigos con un placer que realmente no excluye la amistad. Ello obedece en parte, aunque no del todo, a que nos complace sentirnos calificados de auxiliadores. La catástrofe inesperada e incongruente resulta especialmente estimulante.

***

El soltero suele suponer ingenuamente que todos los matrimonios son felices a menos que demuestren lo contrario.

***

No somos jóvenes y no somos tontos. No habrá ningún lío, salvo el que Arnold pueda causar. Pero ha nacido un nuevo mundo que es tuyo y es mío. Siempre habrá un lugar donde podremos estar juntos. Necesito amor, necesito amar a más personas, te necesito a ti para amarte. Desde luego que quiero que correspondas a mi amor, pero incluso eso es menos importante, y lo que hagamos no tiene la mayor importancia. El mero hecho de cogerte la mano es maravilloso y hace que la sangre me hierva otra vez. Al fin suceden cosas, estoy evolucionando, cambiando, piensa en todo lo sucedido desde ayer... He estado muerta durante años y sintiéndome desgraciada y muy encerrada en mí misma. Creí que a él iba a serle fiel hasta la muerte, y claro que lo seré y que le amo, de eso no cabe duda, pero al amarle me parecía estar dentro de una caja, y ahora estoy fuera de ella. ¿Sabes lo que creo?, pues que de manera accidental hemos dado con la clave de la perfecta felicidad. De todos modos, sospecho que no se puede ser feliz hasta haber rebasado los cuarenta. No habrá drama, ya lo verás. Nada cambiará, excepto las cosas profundas. Seré siempre la esposa de Arnold. Y tú puedes escribir tu libro y estar solo y todo lo que quieras. Pero ambos tendremos un recurso, nos tendremos mutuamente, será un vínculo eterno, como un voto religioso, eso nos salvará, si me dejas que te ame.

***

Quizá no sea muy galante yacer vestido, con los zapatos puestos, junto a una mujer desnuda y jadeante [...]. Me parecía estar fuera, viéndome como un cuadro, un hombre maduro vestido con un traje oscuro y una corbata azul, tendido junto a una señora sonrosada, desnuda, con forma de pera.
-Bradley, desnúdate.

***

Fue interesante para mí comprobar que deseaba besar a Rachel, que deseaba, después de un intervalo considerable, besar a una determinada mujer. Eso era parte de mi emoción ante la idea de desempeñar un papel nuevo. Sin embargo, al besarla, no abrigaba la menor intención de ir más lejos. Lo que sucedió después no fue más que un embrollo involuntario. Claro está que no me desentendí de él, y hasta supuse que podía tener graves consecuencias. Como efectivamente las tuvo.

***

Hay dos mujeres, una a la que amo y otra a la que no puedo abandonar. Por supuesto que quiero a Rachel. Pero desgraciadamente, se da el caso de que llegamos a cansarnos de alguien. Nuestro matrimonio es un hecho, pero está muy desgastado, exhausto, temo que el espíritu lo haya abandonado para siempre. Esto lo veo ahora con toda claridad. No existe ya un vínculo profundo y estimulante. Hace tiempo que el amor verdadero lo busco en otra parte, y mi afecto por Rachel se ha hecho algo tan habitual que casi parece fingido. Sin embargo, seguiré con ella, seguiré con las dos, porque debo hacerlo, dejar a una de ellas sería algo así como morir, de modo que será como lo que debe ser, y eso está claro. Y si ello significa tener dos domicilios, pues significa tener dos domicilios. No seré el primer hombre que lo hace [...]. Sé que, en el plano afectivo, puedo conservarlas a ambas. (¿Por qué hemos de pensar que sólo puede distribuirse una limitada cantidad de amor?) La primera fase será la más difícil. Me refiero a ponerlo en marcha. Después, el hábito aplacará los ánimos. Las tendré a las dos y les daré amor. Ya sé que esta forma de hablar te escandaliza. (En realidad, no es difícil escandalizarte.) Pero, créeme, esto es algo que veo con gran claridad y pureza, no se trata de nada "romántico" o "sucio". Y no creo que sea sencillo, pero es necesario.

***

Entonces la tomé firmemente por los hombros y la besé con cuidado en los labios. Hay momentos de paraíso que valen un milenio en el infierno, o así puede parecérnoslo, sólo que no siempre se es plenamente consciente de ello en el momento en cuestión. Yo era plenamente consciente. Sabía que aunque a aquello le siguiera la destrucción del mundo, habría valido la pena. Me había imaginado besando a Julian, pero no había prefigurado esa concentrada intensidad de puro gozo, esa repentina presión candente y arrebatada de los labios sobre los labios, de un ser sobre otro ser.

***

Cuando las personas te necesitan, hay que andarse con mucha prudencia, y no tuve la suficiente. Me temo que esa es una de las injusticias que a veces cometen las personas casadas. Ofrecen a la gente su comprensión, o andan buscando comprensión, y luego corren a casa a contárselo todo al otro.

domingo, 8 de agosto de 2010

El puto bar del pueblo

Me levanto pronto. Un café rápido, casco, guantes y me voy al bar del pueblo a "almorzar" (el que sea de la zona de Valencia ya sabe de qué hablo. El que no, que pregunte). Pido un bocadillo pequeño de blanco y negro (vale lo del paréntesis anterior) y una caña. La camarera aparece con un tercio. Le pido un quinto, y me dice que "vale". Luego me trae una ensalada que no he pedido y un montón de "cacaus". Llega el bocadillo. La morcilla es algo peleona. Acabo con ella en 15 minutos, pero resiste por ahí abajo, en mis tripas, durante unas cuantas horas.

Vuelve la camarera.

-¿Café?
-No. Cóbrate, por favor.
-Sis euros.
-[¡¿Cojones?!]

Pago. Es más barato almorzar en la Plaza de la Virgen, junto a la Catedral del Cap i Casal, zona turística durante todo el año, que en el puto bar del pueblo donde sólo hay una mesa con unos parroquianos que se traen el bocadillo de casa (la camarera les riñe: "teníu que fer més gasto, no més em demaneu un poal de cacaus" [tenéis que hacer más gasto, sólo me pedís un pozal de cacahuetes]; pasan de ella, claro. Y hacen bien.

Queda mucho por aprender.

Ayer le mandé un e-mail a Gustavo Cuervo, comentándole algunas cosas de su libro Sin fronteras. Me ha contestado hoy mismo y de forma muy cariñosa. Algo parecido me pasó con Pedro Pardo, que me agradeció de una manera que no me esperaba (por excesiva) las observaciones que hice a su Ruta 24. Me quito el sombrero. Los escritores a quienes leo y que contestan a los correos que les envío me resultan doblemente interesantes: por sus libros y por la delicada educación con la que tratan a sus lectores.

jueves, 5 de agosto de 2010

Los viajes de Júpiter

Es curioso como un día puede empezar bien y acabar mal, o viceversa. El pronóstico de hoy anunciaba borrasca; sin embargo, he disfrutado ocupándome de mis hijos. He tenido la sensación de que están aprendiendo a ser felices. Y después de un día caluroso y húmedo, ahora estoy en la terraza, suena el ruido del mar, queda un dedo de whisky en el vaso y por fin sopla aire fresco. Sería perfecto seguir con este humor mañana por la mañana, acercarme con la moto al bar del pueblo y desayunar como un agricultor: bocadillo de embutido, cerveza y café.

He terminado Los viajes de Júpiter. No sé muy bien de dónde supe de este libro por primera vez. El caso es que me lo encontré de cara en el escaparate de una librería especializada en viajes y me lo llevé. Desde entonces lo he tenido junto a la cama, pero algo atragantado. Empezaba a leer, y la televisión y los orfidales ganaban la partida. Lo mismo me pasaba con La política como profesión (o La política como vocación, según traductores). En tres días he podido acabar los dos libros, y he de decir que los he disfrutado. Conclusión: no tele, no orfidal. No job?

De La política como profesión dije algo ayer. Toca hoy hablar del libro de Ted Simon. Al principio me pareció algo simplón. Pero creo que me equivoqué (la tele y los orfidales, [¿el trabajo?] supongo). Es un libro de un viaje, un viaje en moto de cuatro años. En la contraportada: «"Este libro ha sido mi inspiración" Ewan McGregor en The Long Way Round». Dentro del libro hay una especie de flyer en el que dice:


¡¡ATENCIÓN!!
A causa de este libro hombres y mujeres han abandonado sus trabajos para tomar la carretera. Durante 30 años ha cambiado muchas vidas.
Podría cambiar la tuya.

Bueno, hay que tener en cuenta esto, y que para los que estamos en esas situaciones, conseguir los permisos necesarios para un viaje de cinco días puede ser una tarea complicada; cuatro años rodando sería fantástico. Y no es un reproche: ponte en el otro lado. No sé muy bien cómo decir lo que quiero decir, así que lo dejo aquí.

Simplemente voy a copiar unos cuantos párrafos que me han llamado la atención. Están cogidos de aquí y de allá, no siguen ningún orden lógico ni pretenden llegar a ninguna conclusión, como me parece que tampoco fuera la intención de Ted Simon.

Cuando finalmente visité Disneylandia, entendí que la última meta, la lógica conclusión de Los Angeles, era convertirse en otra creación de Disney. Es decir, construir un «ambiente de diversión» totalmente ficticio y controlado en el que la vida sólo sea un largo e ininterrumpido paseo. [...] Después de un tiempo, dejé de quejarme de Los Angeles y empecé a disfrutar hasta que me resultó difícil recordar por qué había sido tan cascarrabias.

En Puttalam [India], un pueblo tamil de la costa occidental, esta visión negativa de la vida toca fondo. Mientras doy un paseo por la orilla de la laguna, todo lo que veo parece hundido en la degradación. Veo un cachorro merodeando por un puesto de pescado. Está tan consumido por los gusanos que no es más que un cráneo con patitas de cerilla; veo una playa que apesta de tanta basura, y hay unos cuervos picoteándola. Uno de los cuervos parece que está muy débil y tiene unas alas escuálidas. No puede alcanzar la comida y apoya los veces una pata en el lomo de otro pájaro, en actitud de súplica. Nunca pensé que un cuervo me pudiera partir el corazón. Los pájaros sanos levantan el vuelo, dejando que el enfermo se las apañe solo avanzando a trompicones hacia la basura. Después veo, entre toda esta inmundicia, plásticos y neumáticos destrozados, un perro acurrucado, lamiendo algo. Me mira con ojos rojos y tristes. Es una perra con las ubres hinchadas entre cuyas patas delanteras tiene el cuerpo de su cachorro muerto, panza arriba sobre la basura y bañado en sangre.

El instrumento vital del cambio es el desapego, y viajar solo es en sí mismo una inmensa ventaja. En el momento de un cambio, los dos aspectos de una persona coexisten simultáneamente; como una oruga que se convierte en mariposa, tienes la imagen de lo que eras y de lo que estás a punto de ser, pero quienes te conocen bien sólo pueden verte como eras. No quieren reconocer el cambio. Por medio de sus acciones, intentan reconducirte a tus actitudes primigenias.

Sería inútil intentar convertirse en dios entre tus amigos y parientes, tan inútil como el hombre que quisiera transformarse en un héroe a los ojos de su criado. Me resultaba estremecedor darme cuenta de que las cualidades afectivas más valoradas entre las personas, como la lealtad, la constancia y el afecto, son las que casi siempre impiden el cambio. Evidentemente están diseñadas para compensarle a uno de la mortalidad. Los antiguos dioses nunca quisieron saber nada de esas virtudes.

En la mitología hindú los dioses mantenían lazos más estrechos con los humanos que los dioses griegos [...]. El ejemplo más conocido es el de Krishna, que se convirtió en el auriga de Arjuna. Lo condujo a la batalla y lo alentó con unas palabras que ahora se conocen como el Bhagavad-Gita.

Arjuna, por supuesto, luchaba del lado del bien, en contra del mal, pero muchos hombres buenos se habían comprometido con el bando equivocado. Arjuna sufría por tener que matar a sus parientes y amigos, y se había desalentado al pensar que, quizá, no era muy correcto hacer eso. Lo que Krishna le dijo fue que su misión principal era permanecer fiel a lo que era, un guerrero, y no permitir que los apegos sentimentales hacia su familia lo encadenaran en la no acción. Hay una brutalidad elemental en este consejo que me pareció tan escalofriante como cruel.

Un inciso: a mí no me pareció cruel; me recordó mucho las frases de Weber, en particular el párrafo que empieza con eso de «si ha de ser fiel a su verdadera vocación [...], el auténtico funcionario no debe hacer política, sino limitarse a administrar, sobre todo imparcialmente». Además, Weber cita expresamente la conversación entre Krishna y Arjuna en La política como profesión. Pero bueno, tampoco se trata de convertir al funcionario profesional en un mito literario, y menos ahora. Sigo con el copiado.

-¿Por qué hace este viaje? -me preguntó el profesor.
-Es un viaje de descubrimiento -respondí, cansado de dar otras respuestas más prolijas.
-Pero, ¿qué quiere descubrir? -insistió.
-Quiero descubrir por qué lo hago.

Sueño a menudo que voy en la Triumph, conduciendo sobre la tierra dura y roja de un gran bosque, bajo una espesa bóveda de un verde frondoso y limpio que se extiende hasta el infinito. Y pienso: tal vez este sea un bosque donde, a veces, los hombres puedan todavía jugar a ser dioses.

Son 764 páginas de libro, espero no haber jodido los derechos de copyright. Interfolio anuncia, en breve, la publicación del siguiente libro de Ted Simon, Los sueños de Júpiter. Compensemos el copiado (manual) con publicidad gratuita.

Tengo pendinete hablar de Martin Eden, que fascinó a Lullu. Acabé la novela, cosa que no pudo ser con Doctor Pasavento. Pero hay algunas cuestiones que necesito aclarar. Lullu, ¿estás?

miércoles, 4 de agosto de 2010

Weber

Por h o por b, este verano tengo que leer cosas "del oficio". Y me apetece comentar algunas que me llaman la atención. He estado dudando, no sabía si publicar estos comentarios en El experimento o en otro sitio. Al final he decidido colgarlos aquí. Sé que me estoy dispersando, pero me temo que este blog es el único sitio donde puedo decir lo que me dé la gana (¿o no?) y poder usarlo como diario para, dentro de un par de años, acordarme de qué era lo que me ocupaba o me preocupaba en determinado momento. Pido disculpas a Dilentanterium, es un comentario robado de su blog. A estas entradas les pondré la etiqueta Burocracia, así prevengo a los no interesados.

Max Weber, sobre los funcionarios (de su conferencia La política como vocación):

"Si ha de ser fiel a su verdadera vocación [...], el auténtico funcionario no debe hacer política, sino limitarse a administrar, sobre todo imparcialmente. Esta afirmación es también válida, oficialmente al menos, para el funcionario político mientras no esté en juego la razón de Estado, es decir, los intereses vitales del orden predominante. El funcionariado ha de desempeñar su cargo sine ira et studio, sin ira y sin prevención. Lo que le está vedado es, pues, precisamente aquello que siempre y necesariamente tienen que hacer los políticos, tanto los jefes como sus seguidores. Parcialidad, lucha y pasión (ira et studio) constituyen el elemento político y sobre todo del caudillo político. Toda la actividad de éste está colocada bajo un principio de responsabilidad distinto y aun opuesto al que orienta la actividad del funcionario. El funcionario se honra con su capacidad de ejecutar precisa y concienzudamente, como si respondiera a sus propias convicciones, una orden de la autoridad superior que a él le parece falsa, pero en la cual, pese a sus observaciones, insiste la autoridad, sobre la que el funcionario descarga, naturalmente, toda la responsabilidad. Sin esta negación de sí mismo y esta disciplina ética, en el más alto sentido de la palabra, se hundiría toda la maquinaria de la Administración. El honor del caudillo político, es decir, del estadista dirigente, está, por el contrario, en asumir personalmente la responsabilidad de todo lo que hace, responsabilidad que no puede rechazar o arrojar a otro".

Tres cuestiones: 1) Weber hacía esta afirmación partiendo del presupuesto de que la dominación del Estado está legitimada en la creencia en la validez de preceptos legales, en la competencia objetiva fundada sobre normas racionalmente creadas, es decir, en la orientación hacia la obediencia a las obligaciones legalmente establecidas, y en la necesaria naturaleza jerárquica de la organización burocrática. 2) También en la afirmación de que el honor del estadísta dirigente reside en asumir personalmente la responsabilidad de todo lo que hace. 3) En la prensa encontramos cosas como ésta: Camps "no tiene intervención ninguna en materia de contratación pública, pues no ostenta, ni por sí mismo, ni por medio de su gabinete, ninguna facultad ni competencia en la celebración de contratos públicos, ni en la tramitación de expedientes, ni interviene en la determinación del adjudicatario" (Consell Judídic Consultiu de la Generalitat [Valenciana], supongo que en relación con el caso Gürtel, los contratos, los trajes y quién pagó las facturas; que el CJC se dedique a explicar si el Molt Honorable es o no es honorable desde una perspectiva weberiana da para otro post).

Otra de Weber: dice en la misma conferencia que a la pregunta de por qué se dejan gobernar por políticos a los que decían despreciar, los obreros americanos respondieron hace quince años diciendo: "Preferimos tener como funcionarios a gentes a las que escupimos, que crear una casta de funcionarios que escupa sobre nosotros". ¿Todo lo que siempre pensó sobre los funcionarios pero nunca se atrevió a decir? Esto tambíén da para otro comentario. Pero está Carmen Lomana en la tele y quiero ver si pillo algo de glamour.