jueves, 26 de agosto de 2010

Ten cuidado

2009

Aunque me pongo la alarma del móvil a las 6:30, estoy despierto desde las 5:50. Cada diez minutos, aproximadamente, miro la hora. Creo que me dormí más allá de las dos, no sé el momento exacto, pero recuerdo haber oído la campana del reloj del comedor. Casi cuatro horas, no está mal. Suena en el móvil Give Me Shelter de los Rolling. Lo apago. Miro el techo. Fuera hace viento. Me levanto, me ducho, me visto. Mi mujer murmura ten cuidado con la moto. Yo le contesto no. A esas horas no me gusta que me hablen. Claro que tendré cuidado. Siempre tengo cuidado. Todo el cuidado que puedo.

2010

Aunque me pongo la alarma del móvil a las 6:45, estoy despierto desde las 5:50. Intento dormirme otra vez. Creo que lo consigo, calculo que treinta minutos más, no tengo referencias porque le quité la pila al reloj del comedor y no oigo las horas.
No está mal del todo, para ser el primer día. Suena en el móvil Give Me Shelter de los Rolling. Me levanto. Lo apago. Se me cae al suelo. Me cago en la puta. Fuera hay bastante niebla. Me ducho, me visto. Mi mujer murmura: ten cuidado. Yo le contesto: joder. Y pienso en la película "Atrapado en el tiempo", estamos en el puto día de la marmota. A esas horas no me gusta que me hablen. Claro que tendré cuidado. Siempre tengo cuidado. Todo el cuidado que puedo.

En el camino, nada digno de mención, excepto una pata (hembra de pato) intentando cruzar la autopista. Corto gas, la pata titubea y retrocede, pero no doy un euro por ella.

Llego al trabajo. En la plaza han montado un tinglado para un festival de bailes regionales. No sé por qué me sorprendo. Entro en mi oficina. Peleo un rato con el aparato de aire acondicionado hasta conseguir que funcione. No hay mucho correo, pero la jefa llegó ayer nerviosita. Me tomo doble dosis de trankimazin. Los cabrones de mis compañeros me han robado mi agua mineral. Bebo del grifo del aseo para tragar los comprimidos. El pelota me ofrece una de sus botellas, que guardaba en la nevera comunitaria. La acepto y le doy las gracias. Sí, soy un cerdo.

El trankimazín, el agua, el aire y comprobar que el móvil no muestra señales de la caída (es nuevo, lo estrené el martes) me dan un respiro. Pero me parece que no me van a dar cuartelillo en mi primer día.

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