lunes, 18 de octubre de 2010

Weber y las chicas

Raramente encontrarán ustedes que un hombre que abandona su amor a una mujer y se lo entrega a otra no sienta la necesidad de justificarse ante sí mismo diciéndose que la primera no era digna de su amor o que le había decepcionado o que existe cualquier otro «motivo» similar. Una falta de caballerosidad que improvisa una falta de «legitimidad» para el simple destino de que ya no ama a su mujer y que ésta tiene que soportarlo, «legitimidad» en virtud de la cual trata de tener razón y de cargar sobre aquélla la falta de razón, además de la infelicidad.

Max Weber. La política como profesión.

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