miércoles, 3 de noviembre de 2010

Asesinar al César


Cuando le sugerí la cuestión de si el apuñalamiento de César por parte de Bruto era una noble acción (como creyó Plutarco) o algo particularmente diabólico (como pensó Dante), Wittgenstein afirmó que no era susceptible de discusión. «Nunca en tu vida sabrás qué es lo que pasó por su mente antes de decidir asesinar a César. ¿Qué sentimiento debería haber tenido para que pudieras decir que el asesinato de su amigo era una acción noble?». Wittgenstein mencionó la pregunta de uno de los ensayos de Kierkegaard: «¿Tiene un hombre derecho a dejarse matar por la verdad?», y dijo: «Para mí ni tan siquiera se trata de un problema. No sé a qué se parecería dejarse matar por la verdad. No sé cómo debería sentirse este hombre, en qué estado anímico debería hallarse, y así sucesivamente».

Rush Rhees

4 comentarios:

Lorenzo dijo...

No lo entiendo. ¿Por qué depende del estado anímico en el que se halle el asesino o del asesinado?

Borde dijo...

La verdad es que Wittgenstein es difícil de entender. Era un simple ejemplo en el que pretendía demostrar que a saber si Bruto actuó noblemente o no: que pensaba en ese momento, si estaba sirviendo a Roma, si sacrificaba una amistad para salvar a la patria, o por el contrario pretendía un escaño en el Senado o simplemente le habían pagado con 30 monedas de plata... Creo (y seguramente me equivocaré, porque cuando intento adivinar qué pensaba Wittgenstein siempre alguien hace algún comentario que me provoca serias dudas, aquél hombre creo que más que de cáncer murió de coherencia) que simplemente quería decir que estar en la misma situación que Bruto para valorar la nobleza o ruindad de su acción es imposible, e incluso en ese caso, lo único que demostraría es que Bruto razonó como lo hizo, ni siquiera así podríamos determinar si fue bueno o malo.

Escrito deprisa y corriendo porque llego tarde a algún sitio. Un abrazo. Me alegra verte de nuevo por aquí.

Lorenzo dijo...

No quisiera meterme en una discusión filosófica sin fin... o tal vez puedo hacer yo de imbécil.

Me vale la explicación para Bruto. Pero a la pregunta «¿Tiene un hombre derecho a dejarse matar por la verdad?», no entiendo por qué hay que contestar con el estado anímico. ¿O es que sólo tendrá derecho a hacerlo si la razón que le mueve es la nobleza?

Borde dijo...

Quizá deberíamos olvidarnos de las exactas palabras de ejemplo (que no es más que un ejemplo para explicar su "Conferencia sobre ética") e intentar entender qué quiso decir, aunque posiblemente lo que quiso decir, desde un punto de vista wittgensteniano puro, no pueda ser dicho.

Primero, creo que al igual que pasa con Bruto y el asesinato del César, W. se reconocía incapaz de ponerse en una situación en la que uno deba dejarse matar por la verdad. Y desde ese momento, es imposible poder reconocer motivos y emociones. Segundo, se podría discutir si disponemos de nuestras vidas o por el contrario debemos salvaguardarlas a toda costa. Tercero, ¿qué es la verdad? o ¿de qué verdad estamos hablando? o quizá a W. le gustaría saber si se trataba de una verdad científica ("la Tierra gira alrededor del sol") o metafísica ("Dios es bueno"). Podríamos discutir estas cuestiones desde el pellejo de W.: ¿merece la pena dejarse matar por quien sostiene que es el sol el que gira y no la Tierra? ¿Se puede hablar de Dios? Creo que aquí podía concluirse que cualquiera que fuera el resultado de la discusión, lo único cierto es que cada uno razona como lo hace. No sería posible alcanzar una certeza científica acerca de la validez de la pregunta "¿debemos dejar matarnos por la verdad?".

No sé si me he pasado de listo una vez más. Sé que no he contestado directamente a la cuestión del estado de ánimo, yo le di una importancia muy relativa y puede que me equivocara.

Releo y me parece una ramplonería, pero no doy más de mí en este momento. Creo que a W. no le gustaban los ejemplos, le obligaban a moverse fuera de su medio.