jueves, 8 de diciembre de 2011

Empatiá

Empatiá

1. adj. coloq. Dícese de la persona, especialmente de una madre, que pasa las tardes de los días lectivos y las mañanas de los días festivos en el patio de un colegio, generalmente el de sus propios hijos, esperando a que terminen sus actividades extraescolares. U. t. c. s. f.

Estoy empatiá. Lo primero que me vino a la cabeza fue la palabra empatía, tan sobada últimamente (con asertividad, pero de eso hablaremos otro día, si acaso). Empatiá. Al final caí en la cuenta.

A pesar de lo rídicula que nos pueda parecer la escena de telefilme U.S.A. en la que el niño que juega mal al béisbol espera que aparezca su padre (policía, bombero, militar, borracho) aunque sabe que es improbable porque es un perdedor, porque siempre está investigando homicidios, trasplantando corazones, vaciando botellas de bourbon o liberando Irak, pero contra todo pronóstico papi llega justo en a tiempo para ver el home run (¿se dice así?) de su retoño (y el padre hincha pecho, orgulloso, y el niño mira al padre con adoración), decía, a pesar de lo ridícula que nos pueda aparecer la escena, la realidad supera a la ficción. Llevamos a nuestros hijos al colegio y los buscamos a la salida. Si no lo hacemos, nos sentimos culpables. Y si practican judo, futbito, baloncesto, gimnasia rítmica o lo que sea, muchas madres -las que pueden- están ahí, observando el entreno; y si son varios los hijos, y varios los deportes, y varios los horarios, pueden llegar a empalmar el futbito de Pablito con el baloncesto de Elenita. Empatiá: bajo la luz de los arcos fotovoltaicos, bien entrada la noche, las madres forman grupos, hablan de cosas de niños mientras los niños juegan a cosas de niños. También hay padres, bastantes, pero creo que es otro rollo. La mayoría suelen ser cincuentones, vestidos de sport, no parece que vengan de trabajar. Las madres van cargadas con el bolso, el portátil, la merienda, dos o tres mochilas, la Blackberry y las ojeras. La diferencia entre la Blackberry por un lado y el IPhone o el Android por otro es muy importante, pero de eso también hablaremos  otro día, si acaso.

Los singles las contemplan con cierto pasmo, no comprenden, pero tampoco juzgan, lo cual se agradece.

Y la verdad es que resulta complicado explicarlo. Digamos que yo no puedo. Pero es parte de la vida. No sé si es un fenómeno universal, pero para algunas familias es algo tan real como el aire que respiran, necesario y tan obvio que intentar hablar de ello para justificarlo es incorrecto.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Me apetece volver Seguimos

A principio de curso (sí, aún funciono por cursos) oculté todas las entradas del blog y dejé de actualizarlo. He probado con Twitter, y obviamente tengo un problema de espontaneidad (demasiado fácil publicar desde el Android) lo que me lleva a suprimir la mayoría de las ¿cosas? que escribo; y otro problema de espacio (140 caracteres, por Dios, soy viejo, ya no tengo capacidad de síntesis). Así que vuelvo a Blogger y me encuentro con "una interfaz limpia y estilizada diseñada para disfrutar al máximo al escribir un blog", pero para mi gusto hostil, fría. No tengo la sensación de escribir una entrada para El experimento. Supongo que para gustos, colores (o interfaces). Resistencia al cambio. Cuestión de tiempo.

El otro día rescaté la última entrada que publiqué en agosto, actualizada. Después de leerla, creo que mi intención no ha cambiado. De momento he editado las etiquetas de los posts aún ocultos, he eliminado todas las que hacían referencia a una segunda o tercera temporada, porque la verdadera segunda temporada empieza ahora. Pero las tengo que repasar algo más. Autocensura, creo que podríamos llamarlo. La foto de cabecera está limpia, ya iré añadiendo lo que me parezca que tiene que ver con lo que pueda llegar a ser esto. Seguiré escribiendo sobre motos y sobre motoristas. Quizá esas sean las primeras entradas antiguas que vuelva a publicar.

Quizá no escriba ni corrija tanto como antes; no será tan bueno (o tan malo). Reflexiones que antes publicaba en el blog las estoy anotando en papel. Sólo para mí y para mis hijos, cuando las encuentren algún día en mi mesilla de noche o en una caja de libros viejos.

Muchas decepciones, sí.

domingo, 21 de agosto de 2011

Fin del Experimento


Mientras me meto en un mar que me recuerda una de las fotografías del albúm Wish You Were Here, de Pink Floyd, -aunque en lugar de piernas veo bustos que aparecen cortados y dejados caer en una hoja de cristal azul- pienso en El experimento Ludovico y creo que ha terminado. Quizá podría alargarlo algo más, pero con poco que decir. No sé si el Alex (Borde) de este experimento se ha convertido en mejor o peor persona; pero sí tengo la impresión de que se ha hecho más viejo y más aburrido. De la misma manera que el mar me recuerda a Wish You Were Here e inevitablemente a Syd Barrett, la transformación de Borde me recuerda a Randle McMurphy (Jack Nicholson) en Alguien voló sobre el nido del cuco, antes y después de la lobotomía. No leo -ni escribo-, no cocino, no me interesa aprender. Ni los nombres de mis vecinos, ni de gente nueva que aparece por el trabajo.

Ya no existe el Alaris, ahora tenemos AVE; no se pueden robar cubiertos porque no sirven almuerzo ni cena, ni siquiera en preferente. En cualquier caso, aún no "he probado" el AVE Valencia-Madrid (o Madrid-Valencia).

Muchas de las entradas (660 exactamente, me pregunto si estoy intentando zafarme del número 666) que hay en El experimento  no tienen valor para la mayoría; a algunos su fondo, forma o ambos podría incluso causarles dolor, así que pasarán al baúl de los recuerdos. Poco a poco iré filtrándolas y editándolas y publicaré aquéllas que puedan servir de algo para entender lo que a partir de ahora pueda escribir.

Y repasaré los enlaces, que algunos deben estar desgastados.

Aún no he decidido si seguiré publicando.

Actualización 1-11-2011: error, sí sirven desayuno-snack-almuerzo-snack-cena; desde que escribí este post he ido un par de veces a Madrid en el AVE, en turista, y el viaje se ha convertido en un trámite más: hay tomas de corriente para los portátiles junto a los asientos, y tienes el tiempo justo para leer la prensa y pasar a limpio las notas que hayas tomado de lo que sea que hayas ido a hacer en la capital del Reino de España.

4-26

Cuarto día. Mal tiempo. Aburrido y peleando  con Google. Con Google+ por subir fotos a mi perfil sin pedir permiso y de sitios muy raros, y con Blogger y Picasa: borre fotos del álbum del blog y de tanto en cuado aparece un rectángulo negro con una señal de peligro en lugar de la foto correspondiente. Me paso el día arreglándolo. Los vídeos tampoco pintan muy bien, pero lo dejo para cuando tenga cable.

martes, 9 de agosto de 2011

Día 3-26

Tercer día. El smartphone hace sonar Give Me Shelter a las 6:20, a pesar de haber quitado la alarma (suprimida, borrada, tirada a la papelera). Me despierto, la apago y me vuelvo a dormir, hasta las 9 más o menos. En ese tiempo he soñado una vida entera, o he conectado sueños recurrentes que forman una historia. No sé si es posible que el guión de esa historia, que podría ocupar varios años, lo escriba el cerebro en algo más de dos horas.

Ya levantado, cuando subo la persiana veo a dos hombres mirando hacia la playa, esperando. Llegan tres más. Da la impresión de que estaban durmiendo en la arena. Tienen entre 30 y 50 años. Imagino enseguida que son vagabundos, y me viene a la cabeza Los vagabundos del Dharma, de Kerouac. Me da por pensar que en algún momento fueron esposos, novios, padres, encofradores. Uno de ellos quiere irse a Madrid, se queja que no tiene dinero, otro le pregunta que para qué quiere irse a Madrid y responde que para tomarse un café y fumar. El otro le contesta que él le busca tabaco, intenta calmarlo. Abren su coche y aparecen unas guitarras, son músicos ambulantes. Tocan bien y con gusto. Los beatniks españoles tienen un aspecto bastante castizo, pero comparten algunos gustos con los americanos. La hierba, por ejemplo. Mi hijo me descubre mirando por la ventana, y a él también le llaman la atención. Me hace algunas preguntas, le contesto que parecen buena gente, que no pasa nada.

Pero en realidad no me recuerdan Los vagabundos del Dharma. Me recuerdan Las uvas de la ira.

Mal día de playa. Lo paso escribiendo. Como, duermo algo de siesta, doy una vuelta por el paseo, vienen unos amigos a tomar unos GT de South. Eso es todo.

Leo en la espalda de mi camiseta:


Quizá la crisis no sea el problema.

sábado, 6 de agosto de 2011

Día 2-26

Segundo día. Mi hermana y mi cuñado se quedaron a dormir ayer, tuvieron una cena por aquí. Me cuentan que voy a ser tío. Les felicito, pero mi hermana está acojonada. Le comprendo.

Quedo con un amigo para tomar café y leer prensa. El café y el periódico se convierten en compra de yogures, café, visita al polideportivo para ver el partido de mi hijo (llevaba media hora de retraso y caía un sol de justicia; no soy tan abnegado, nos vamos) y un rato en casa del amigo, navegando por internet. Comida sencilla, poca siesta y celebración del cumpleaños de mi hija. Un rato con gente que no conozco (los padres de los amigos de mi hija) aparentando que todos nos llevamos bien. Quiero creer que he cambiado mi política sobre esta cuestión: si hay que ir se va, y procurando poner buena cara; pero si no hay que ir no voy; a diferencia de otros años, que iba siempre, y casi siempre con mala cara. Que cada cual saque sus conclusiones, pero yo vivo mejor. Digo quiero creer porque no acabo de creérmelo.

Cena ligera y GT de Hendrix, sin pepino pero con corteza de pomelo. No cambio de opinión: me cuadra más como aperitivo que como digestivo.

Día 1-26

Primer día. Permitidme un pequeño prólogo. Hasta empezar mis vacaciones he estado seis jornales yendo y volviendo desde la playa al trabajo mientras la familia ya disfrutaba del veraneo. Siendo indulgente conmigo mismo, llegaba a casa algo tenso. Con unas ganas locas, locas por comer y dormir la siesta; sin embargo, esposa e hijos esperaban que me interesara saber cómo se lo habían pasado y qué cosas nuevas habían aprendido (los goles marcados, las tellinas encontradas, quién es quién, la edad de fulanito o menganita, o el último divorcio o arrejuntamiento). Normalmente al tercer gol o al segundo divorcio daba un par de coces, el personal se asustaba y me dejaban en paz. No me siento orgulloso.

Volviendo ya al sábado. Bajo a la playa y nado un poco. Conclusión: que estoy hecho una mierda. Si no hago algo de ejercicio estos días volveré hecho un lechón: aunque algún verano he perdido peso, creo que éste será rico en grasas y carbohidratos. Y también están la cerveza y el gin-tónic (GT en lo sucesivo), claro.

Siesta y cena con amigos. Tienen dos niños pequeños que se portan muy bien: dormidos en el carro. Nos retiramos pronto. Preparo dos GT's de Hendrix con pepino. Un amigo que me regaló unas botellas de Schweppess con a) pimienta rosa y b) gengibre y cardamomo. Vista mi fracaso con las tónicas caras (la Fentimans me jodió un gin-tonic y la Fever Tree me resulta demasiado ácida, diga lo que diga Ferran Adrià) le pregunté al regalador cómo prepararlas. Me sugirió la Hendrix, e hice una prueba con una Schweppess normal. Sinceramente, prefiero el GT de South con anís estrellado. El GT de Hendrix me parece más un trago corto para el aperitivo, pero no me cuadra sustituir la cerveza o el vermú con soda por la ginebra. No me apetece pasarme las vacaciones inconsciente. Totalmente inconsciente, quiero decir.

viernes, 5 de agosto de 2011

Un día cualquiera

La cosa está razonablemente organizada. La alarma del móvil suena a las 6:15. La apago, procurando no despertar demasiado a mi mujer. Cierro los ojos unos segundos, pero me doy cuenta de que me estoy durmiendo otra vez. Así que salto de la cama. Agua, café, ducha. La ropa ya está preparada sobre la silla, así evito hacer ruido rebuscando en el armario. Me visto con la luz apagada. Me ato las All Star y embuto los cordones en la caña de las zapatillas; alguna vez se han enganchado con la estribera o con los pedales del cambio o del freno y he estado a punto de irme al suelo. La mochila también está preparada. Me la cuelgo del hombro, cojo el móvil y lo guardo en el bolsillo de la camisa. Cierro la persiana -estaba clara- y voy hacia la puerta. De un clavo cuelgan las llaves de la moto y las de casa. Las de casa las pongo en el bolsillo derecho de la cazadora, con la cartera. Las de la moto en el izquierdo. Dentro del casco están los guantes. La cosa está razonablemente organizada.

En el garaje quito el candado del freno de la moto y lo coloco en el bolsillo izquierdo. Desarmo la alarma, meto la llave en el contacto y la giro. Saco el estárter y arranco. Me voy colocando el casco y los guantes. Me pongo en marcha, abro la puerta. Mientras el motor sube la persiana, compruebo los cordones de las zapatillas. Salgo al exterior.

Hay tráfico. Bastante, a pesar de estar ya en agosto. Imagino a los coches como una fila de hormigas que salen del hormiguero y van a buscar un caracol muerto o un caramelo chupado que acabó en el suelo. Es una fila muy larga, muchas hormigas que vamos todas al mismo sitio, al sitio donde hay caracoles muertos y caramelos chupados en el suelo.

Hoy el cielo está limpio.

Entro en el caparazón de un caracol muerto, y no veo alimento, sólo trozos de cáscara y algo de tierra que ha entrado por las grietas. Llego hasta el fondo de la espiral y encuentro lo mismo. Me siento un rato y pienso qué ha podido pasar. Ayer este caracol tenía músculo. Hoy está vacío, sucio y oscuro. Sólo sirve para que hormigas idiotas recorramos el laberinto arriba y abajo, hasta que una voz procedente de algún lugar desconocido de nuestro cerebro de insecto nos dé permiso para tomar el camino de vuelta. No hay caracoles muertos ni caramelos chupados en el suelo, tenemos hambre y sueño, el calor provoca espejismos. Somos las mismas hormigas que antes de salir el sol íbamos al sitio donde había caracoles muertos y caramelos chupados en el suelo. Con el sol en los más alto, buscamos nuestra celda fresca y oscura. Porque mañana la columna de hormigas debe volver a ese sitio donde ya no queda nada.

martes, 2 de agosto de 2011

Esto no es nuevo

Julio Gómez Pomar.
El País, 31 de julio de 2011

“No será posible encontrar personal intelectualmente preparado para formar parte de una burocracia auténtica (…) pues así solo se atraen mediocridades que se avienen a una conformidad ciega. No se puede contar con personas moralmente capacitadas si han de trabajar en una atmósfera de desconfianza, endurecida por las sospechas y el miedo”.

C. Wright Mills

sábado, 30 de julio de 2011

La navaja de Occam

«La navaja de Occam (navaja de Ockham o principio de economía o de parsimonia) hace referencia a un tipo de razonamiento basado en una premisa muy simple: en igualdad de condiciones, la solución más sencilla es probablemente la correcta. De acuerdo con la Wikipedia, el postulado es Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem. Afortunadamente, lo traducen para todos aquellos que tenemos el latín algo cascado:

“No ha de presumirse la existencia de más cosas que las absolutamente necesarias”

[...]

Lo que no dice la Wikipedia es que, en igualdad de condiciones, la mayor parte de las veces te puedes meter la navaja de Occam por el culo».

Visto aquí.

martes, 12 de julio de 2011

La extraña sensación de cambiar de interfaz


El borrador de este post nació hará unas cuatro semanas. Parece que he sido uno de los agraciados que pueden usar el nuevo el interfaz de Blogger, así que ahora me encuentro con algo que, la verdad, me parece bastante soviético. Pero dicen que es la pera limonera, así que veremos. Veremos.

Visitas. Hace días que no entro en el blog ni yo mismo, semanas que no escribo (el copy-and-paste no vale, ya lo sabéis) y a pesar de todo, veo que tengo 330 visitas semanales [unas cuantas menos hoy]. No os merezco. También tengo spam-comentarios, que gracias al filtro de Blogger no llegáis a ver. Es curioso, la mayoría de ellos caen en el post "Un gran fractal de mierda", uno de mis favoritos porque en él se cita un párrafo de Sergi Puertas que me gustó mucho. Joder, acabo de mirar la fecha, lo publiqué en abril de 2009, tiene más de dos años y yo pensando que era reciente. El tiempo pasa demasiado deprisa, y durante ese tiempo prácticamente no pasa nada.



Chiquillo. José María Chiquillo. En otro tiempo y en otro lugar, cuando abría la ventana oía su peculiar voz, como la del Gallo Claudio, es la primera forma de describirla que me viene a la cabeza. Solía tomar café todas las mañanas con hombres mayores, seguramente jubilados: vestidos con guayaberas por encima de los pantalones, el uniforme oficial de verano de algunos octogenarios en La Bolsa de Valencia. Supongo que después del café se iría al Senado a trabajar, como cualquier español, como los ciudadanos a los que representa después de un seppuku electoral bastante oportuno.

Tecnócrata. Dícese del afiliado a un partido político que ha alcanzado el poder y que tiene que gestionar un marrón a cambio de un sueldo de mierda (a pesar de lo cual, es más de lo que ganaba antes de su nombramiento). Contrariamente a lo que sugiere tal denominación, no suelen tener puta idea de nada, y si la tienen, la ambición les hace perder la cabeza.

Sueños. Tuve un buen sueño erótico hace unos días. Y parece que me sentó bien, me ha despertado la líbido, llevaba varios meses durmiendo. Actualizo: la cosa ha vuelto a la normal castidad. En el fondo me resulta bastante frustrante, aunque siempre he pensado que el sexo está sobrevalorado.

Faena. La cosa está chunga. Tener el doble de trabajo por el mismo precio es motivo de alegría, o eso es lo que pretenden que piense. A mí no acaba de cuadrarme. Ando cavilando sobre el asunto, y supongo que haré algo al respecto. Más o menos lo tengo claro.

Tauromaquia. El Gobierno valenciano propone crear una cátedra de Tauromaquia. Serafín Castellano, conseller de Gobernación, con competencias en materia de bandas de música, pilota valenciana. Y de toros, claro.

Forges. El País, 10 de julio de 2011

Corrupción. En alguno de los estudios que la OCDE realizó en los años 90 se decía algo así como que "si los servidores públicos no pueden llegar a fin de mes, habrá problemas". El chiste de Forges me hace pensar que el título de la viñeta con el (aún) y el (¿verdad?) puede convertirse pronto en "Esto pasa".

La crisis de la deuda no me deja dormir. Jordi Cuenca: ¿Qué dirá al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, cuando, a no mucho tardar, le pida dinero para proyectos emblemáticos tipo Ágora o el parque temático de Ferrari? José Manuel Vela: No creo que me pida dinero para esas cosas. No lo ha hecho y si mi pide dinero es lo de siempre: se quitará de otro sitio. [...] Esto es política, no solo economía. En política hay unas reglas y unos usos, que a veces no son correctos, pero ningún político en una campaña electoral diría que hay que cerrar un hospital. Y no se van a cerrar hospitales. Es lógico. Pero hay que hacerlo muy bien y requiere su tiempo.


(Levante-EMV, 10-7-2011)

A la primera respuesta no tengo nada que añadir, habla por sí sola. Pero lo que está detrás de los corchetes me hace recordar eso de que "no es lo mismo lo justo que lo correcto: si te meten un dedo por el culo queda justo, pero no es correcto". Visto en Twitter, aunque lo había oído antes.

Twitter. Alguien escribe "no puedo apretarme el cinturón y bajarme los pantalones al mismo tiempo". Me hace gracia. Luego me entero de que es uno de los lemas de la gente del 15-M.

Playa. Me encuentro a mi cuñado, bancario de toda la vida. Entre perlas diversas, me explica que el FROB se destinó no para cubrir las pérdidas de la banca, sino para mantener las cuentas de resultados. Ante mi cara de "no entiendo", me explica: si un banco en lugar de ganar 300 millones de euros llegó sólo a 50 millones de beneficios (es un ejemplo), el FROB le pudo permitir mantener los 300 previstos. Así que el Tesoro Público se lo han repartido, en forma de dividendos y bonus, entre accionistas y directivos de los bancos. Aquí vendría un párrafo con algo de apología del vandalismo callejero, pero la prudencia me dice que es mejor que me lo ahorre. Sed buenos ciudadanos y respetad la propiedad privada. Cinturón apretado y pantalones bajados.

Condición humana. La mujer que ha estado cuidadando a mis hijos desde que tenían 2 años empieza un tratamiento de radio y quimio. Rezo por ella.

Moto. Vuelvo a disfrutar de la moto. Quizá sea el buen tiempo, quizá sea que algunas molestias en muñeca y tobillo que he tenido desde que me metí la hostia en Navacerrada casi han desparecido. La cuestión es que los fines de semana hago algunos kilómetros, no muchos, y vuelvo a pensar en organizar una salida de dos o tres días. Por un lado me apetece mucho rodar solo. Por otro, nunca he rodado en grupo. Quizá esté bien. Sobre todo si es en grupo de amigos.

Besos y abrazos. A los (y las, con permiso de Pérez-Reverte) que seguís pasando por aquí. El caso es que estoy razonablemente bien, aunque me cuesta mucho escribir. Intentaré hacerlo más a menudo.

miércoles, 22 de junio de 2011

Una de las fotos oficiales

Del nuevo conseller de Hacienda y Administración Pública:

Parece que asume el cargo
con mucha ilusión

viernes, 10 de junio de 2011

Socorro

No puedo actualizar, desinstalar ni reparar Adobe Reader 9.4.1. ¿Me puede ayudar alguien, por favor? He entrado en el editor del registro, he dado permisos, añadido propietarios, suprimido entradas, he pasado el CCleaner, el RegSeeker... y el puto programa sigue ahí "agarrao al disco duro". Agradezco cualquier consejo.

Pinchad la imagen para agrandar

domingo, 5 de junio de 2011

kibagami@mypost.jp

Bueno. Ahí voy.

Supongamos que yo estoy dando uno de mis paseos montañeros, y estoy disfrutando con él.

Cae una finísima llovizna que resulta incluso agradable, pues la temperatura es buena. Es un placer estar aquí y ahora.

Voy caminando sin prisas, mirando el camino, los árboles, el cielo. Siento la brisa que trae esas finísimas gotas de lluvia que puedo ver deslizar por mi vieja chaqueta engrasada.

Oigo a los árboles cortando el viento y tocándose entre sí. De vez en cuando el extraño silbido de un mirlo, nunca igual al anterior. Es una sensación relamente placentera.

El perro marcha veinticinco metros delante de mí, pero se va volviendo constantemente a vigilarme. Para él, el paseo es mucho mayor, pues va y viene constantemente, olisqueándolo todo y mordiendo algunos palos (el sabrá porqué). Es un placer ver la energía que tiene. De vez en cuando, me avisá ladrando de que ha encontrado algo. Solicita unos segundos de atención. Se los concedo con gusto, aunque generalmente sus hallazgos sólo los encuentra de interés él mismo.

Vemos venir a alguien en sentido contrario. ¿Otro chalado que sale a pasear lloviendo? Pues sí.

Es un hombre de edad avanzada. Lleva un bastón largo, para ayudar a la marcha. Su perro y el mío ya están congeniando (primero con una desconfianza digna de maleantes; a los diez segundos, como si se conocieran de toda la vida).

- "Buenos días".
- "Buenos días".

Sonrisas. Y eso es todo. Cada cual a lo suyo. Tenía la misma cara de placer que yo.

Sigo adelante. En medio minuto mi perro ha recuperado el terreno perdido, por haberse quedado un rato más con su colega.

Pienso en el hombre. Pienso en su chaqueta. Llevaba una bonita chaqueta de gore-tex. Debió costarle dinero. Se trata de una fibra totalmente impermeable, pero transpirable. Ideal para caminantes bajo la lluvia. Puedes realizar una marcha vigorosa, estando aislado de la lluvia, y ahorrarte la sudada.

Miro mi vieja chaqueta, que tengo que impermeabilizar de vez en cuando con con grasa de caballo (o sintética). Alguna vez me ha calado. Sobre todo los hombros. Por no revisarla debidamente antes de salir.

Además, si te cae encima un aguacero "de los que hacen afición", donde esté el gore-tex que se quite el engrasado. Lo engrasado acaba calando, mientras esa fibra es completamente estanca.

No estaría mal una chaqueta así. Yo salgo bastante. Y muchas veces lloviendo. Desearía una chaqueta así. Además, cuando llueve y hace calor, o caminas rápido,te pegas unas buenas sudadas por la falta de transpiración. Deseo una chaqueta así. Me vendría de perlas.

El perro me apoya las patas en los pantalones. Me ha visto caminando despistado y se ha acercado a ver porqué diablos no le hacía mucho caso. Metrae de nuevo a la realidad.

Observo que mis pensamientos de deseo hacia la chaqueta del otro caminante, han hecho que me perdiera parte del camino, pues no iba atento. Por otra parte, el perro me ha dejado unas hermosas huellas de patas, hechas con barro y agua, en el pantalón. ¡Vaya por dios!. Desearía haberme cambiado de pantalón antes de salir. Por pereza, no me puse uno más "sufrido". Éste estaba limpio y ahora tendré que lavarlo.

Hablando de pantalones. Ahora recuerdo que he dejado unos tendidos en el balcón, secándose. Si la lluvia que ahora me está mojando ha llegado a la ciudad, mis pantalones se estarán mojando y no los podré usar mañana. Desearía haberme acordado de quitarlos del tendedero. Ya se veía que iba a llover.

Como no es posible cambiar el pasado (desear no haberme olvidado), desearía poder regresar lo antes posible, más que nada para no tener que ir mañana a trabajar en calzoncillos (o con estos pantalones que el perro ha "bautizado").

Me pongo a caminar más rápido (El perro está encantado, lo suyo es correr).

[...]

No sigo. Como entretenimiento, he tenido bastante. No quiero cansar a nadie con estos rollos que se me ocurren.

En resumen:

Para mi placer, se refiere a un acto en presente; mientras que deseo, es un futurible que podrá ser o no.

En cualquier caso, el deseo (algo meramente mental), ha trastocado mi paseo, y el placer que me estaba reportando (algo claramente tangible y presente).

Saludos.

kibagami@mypost.jp

viernes, 3 de junio de 2011

Aforismos sobre no trabajar (1)

Los hombres pierden la salud para juntar dinero y luego pierden el dinero para recuperarla; y por pensar ansiosamente en el futuro se olvidan el presente. Así acaban por no vivir el presente ni el futuro, viven como si nunca fuesen a morir y mueren como si nunca hubiesen vivido.

Buda. O Gandhi.

miércoles, 25 de mayo de 2011

bcdedit

Ya que me resulta imposible poner orden por dentro, estoy intentando hacerlo por fuera. Ahora eso está afectando fundamentalmente a la microinformática doméstica. Varios acontecimientos ocurridos en poco tiempo han forzado el cambio: la rotura de un disco duro externo (donde guardaba mi información más valiosa); la compra de un netbook con Windows 7; el regalo a mi hijo por su padrino de un portátil bastante potente (mucho más de lo que necesita y mejor que el mío, hay que joderse) gracias al cual pudimos recuperar los datos del disco duro externo averiado, porque fue el único PC de la casa capaz de reconocer la unidad y porque el disco duro del mío, del ordenador que estoy gastando ahora, está casi lleno; el descubrimiento de las unidades NAS, LA IMPORTANCIA DE LAS COPIAS DE SEGURIDAD PROGRAMADAS, entender un poco para qué sirven los router, los switches...

No es demasiado relevante, pero el Iomega Prestige no ha vuelto a levantar cabeza, o cabezas, creo que no estoy hablando en sentido figurado. Resucitó el tiempo justo para copiar su contenido al portátil del hijo. Un disco USB Iomega Prestige de 500 Gb, todavía en período de garantía, garantía que perdí el día que perdí la factura, como sucede con todos mis papeles, siempre los pierdo, los papeles, digo. Iba de aquí para allá guardadito en su funda rígida, no tenía ni un arañazo. Fíjate, se llama igual que el petrolero que se hundió.

Que le den por el culo al disco duro: menudo chapapote tengo en el puente de mando.

El caso es que estoy organizando datos, limpiando máquinas, siguiendo los cables para ver de dónde vienen y a dónde van, todo con la idea de montar una pequeña red local (de momento; normalmente se me van las cosas de las manos. He empezado con un switch; ya veremos como acaba el tema). Y limpiando he encontrado en el gestor de arranque de Windows un residuo de una fallida instalación de Ubuntu. Un escombro escandaloso, cada vez que iniciaba el ordenador me encontraba con esto:


Con la particularidad de que no había Ubuntu (porque intenté instalarlo en un pendrive y no lo conseguí, claro; ¿es eso posible, por cierto?).

Y la mierda de pantalla del Windows Boot Manager me ponía de los nervios.

Me ha costado más de tres horas llegar a esta conclusión (y solución):

C:>bcdedit /v

Administrador de arranque de Windows
----------------------------------
Identificador           {9dea862c-5cdd-4e70-acc1-f32b344d4795}
device                  partition=C:
description             Windows Boot Manager
locale                  es-ES
inherit                 {7ea2e1ac-2e61-4728-aaa3-896d9d0a9f0e}
default                 {22815bf8-70d3-11db-8332-0014a5a6769c}
resumeobject            {22815bf9-70d3-11db-8332-0014a5a6769c}
displayorder            {22815bf8-70d3-11db-8332-0014a5a6769c}
                        {5d805471-2ada-11de-93cc-001a6b82e506}
toolsdisplayorder       {b2721d73-1db4-4c62-bf78-c548a880142d}
timeout                 10

Cargador de arranque de Windows
-----------------------------
Identificador           {22815bf8-70d3-11db-8332-0014a5a6769c}
device                  partition=C:
path                    \Windows\system32\winload.exe
description             Microsoft Windows Vista
locale                  es-ES
inherit                 {6efb52bf-1766-41db-a6b3-0ee5eff72bd7}
recoverysequence        {572bcd55-ffa7-11d9-aae2-0007e994107d}
recoveryenabled         Yes
osdevice                partition=C:
systemroot              \Windows
resumeobject            {22815bf9-70d3-11db-8332-0014a5a6769c}
nx                      OptIn

Sector de arranque del modo real
------------------------------
Identificador           {5d805471-2ada-11de-93cc-001a6b82e506}
device                  unknown
path                    \ubuntu\winboot\wubildr.mbr
description             Ubuntu

C:>bcdedit /delete {5d805471-2ada-11de-93cc-001a6b82e506} /cleanup


Todo lo cual se resume en que las opciones del menú de arranque de Windows se corresponden con entradas activas de un almacén (¿?) que tienen un formato como éste: {xxxxxxxx-xxxx-xxxx-xxxx-xxxxxxxxxxxx} en el que cada "x" representa un dígito hexadecimal (esto más o menos lo entiendo) y que tienen identificadores conocidos (descriptivos) que pueden coincidir (¡por fin!) con los distintos sistemas operativos ofrecidos por el menú (no obstante, que estén en la carta no significa que los tengan en cocina, como he aprendido). Y que se pueden borrar (¡delete!). Sé que teniendo el disco de instalación de Vista hay otros procedimientos más sencillos, pero no era mi caso (no tengo el disco). En realidad no es complicado, la dificultad ha consistido en averiguar la manera de identificar y borrar la entrada (en mi caso la {5d805471-2ada-11de-93cc-001a6b82e506}) que se correspondía con la opción Ubuntu, y a lo mejor no hacía falta ni eso, quizá hubiese funcionado simplemente

C:> bcdedit /delete Ubuntu /cleanup

aunque es obvio que ya no voy a intentar averiguarlo. Me conformo con haber encontrado "bcdedit".

Igual le sirve de algo a alguien.

Y me doy cuenta de que acabo de salir del armario como no-usuario-de-Linux y sí usuario-de-Vista (dicen que el peor S.O. de la historia; pero juraría que el Windows 98 o el Millenium eran más malos).

Bueno. Ahora a dibujar el esquema de la red. ¿Monto un SAI? Lo digo por si me da por tenerlo todo funcionando 7x24. El cloud computing y eso.

Hasta otra.

domingo, 22 de mayo de 2011

Freedom

"The really important kind of freedom involves attention, and awareness, and discipline, and effort, and being able truly to care about other people and to sacrifice for them, over and over, in myriad petty little unsexy ways, every day. That is real freedom. The alternative is unconsciousness, the default-setting, the "rat race" -the constant gnawing sense of having had and lost some infinite thing".

David Foster Wallace. Visto en La Petite Claudine.

lunes, 16 de mayo de 2011

Wow

El otro día una amiga mi dijo que escuchara a Jason Mraz. Primero pensé que sería un árabe o algo así. Pero resulta que lo de Mraz viene de "Mr. a-z". Igual que Mr. "E", el de Eels. Veo un videoclip del Mraz este, y la verdad es que la canción me suena, la habré oído en la radio. Y veo:


Y luego leo:

Well you done done me and you bet I felt it
I tried to be chill but you're so hot that I melted
I fell right through the cracks
Now I'm trying to get back
Before the cool done run out
I'll be giving it my bestest
And nothing's going to stop me but divine intervention
I reckon it's again my turn to win some or learn some

I won't hesitate no more, no more
It cannot wait, I'm yours

Well open up your mind and see like me
Open up your plans and damn you're free
Look into your heart and you'll find love love love love
Listen to the music of the moment babay sing with me
I love peace for melody
And It's our God-forsaken right to be loved love loved love loved

So I won't hesitate no more, no more
It cannot wait I'm sure
There's no need to complicate
Our time is short
This is our fate, I'm yours

Scooch on over closer dear
And i will nibble your ear

I've been spending way too long checking my tongue in the mirror
And bending over backwards just to try to see it clearer
But my breath fogged up the glass
And so I drew a new face and laughed
I guess what I'm be saying is there ain't no better reason
To rid yourself of vanity and just go with the seasons
It's what we aim to do
Our name is our virtue

But I won't hesitate no more, no more
It cannot wait I'm sure

Well open up your mind and see like me
Open up your plans and damn you're free
Look into your heart and you'll find that the sky is yours
Please don't, please don't, please don't
There's no need to complicate
Cause our time is short
This oh this this is out fate, I'm yours!

He entendido más o menos la mitad de la letra, y me parece que Mr. a-z se ha dado cuenta de que no queda mucho tiempo. Y luego esos barbudos que deben estar más cerca de los 40 que de los 30 (o es que la barba les pone años), haciendo skateboarding. Me acuerdo de Lee Bender, ex-skateboarder y ahora motero, todo el día en la carretera. Gente que va de aquí para allá con sombrero y gafas de sol, con una mochila y un saco de dormir, en avión, en autobús, en moto, en la trasera de una camioneta haciendo con la mano el "be water". O Scott Pommier con sus fotos.

Y luego viene Mr. "E", que dice que ha tenido bastantes tragedias en su vida, pero que le han ayudado a crecer.

Everett's father, Hugh, died in 1982. His sister, Elizabeth, long troubled by schizophrenia, committed suicide in 1996, and in 1998 his mother, Nancy Everett née Gore, died of lung cancer. Following these tragedies, Everett and the Eels released Electro-Shock Blues in 1998. The release, whose sound alternates between furious indefatigableness, black humor, and strikingly authentic desperation, gained almost unanimous critical praise. Blues was followed by 2000's Daisies of the Galaxy, a gentler-in-tone addition to the Eels' oeuvre that hinted that perhaps Everett's recovery had begun. In 1998, Everett participated in a spiritual retreat, during which time he was forbidden to write or speak. Finding himself inspired, though, Everett broke the rules of the retreat and penned the lyrics for one song on The Eels' Souljacker album - "Souljacker Pt. II". This has nothing to do with his family. Still, death continued to haunt Everett; his cousin, Jennifer Lewis née Gore, was a flight attendant on the plane that struck The Pentagon during the September 11, 2001 attacks. Another plane struck a wing of the Pentagon, which is where his father had worked, and Everett remarks in his autobiography that he wonders whether the plane hit his father's old office.

De la Wiki, claro.

I can get overwhelmed with situations sometimes, but it's not as bad or as often as it used to be, and I think living through so much crazy shit really has made me stronger. Just like they said it should.

People in my inmmediate family don't seem to live very long. But I'm still around, so maybe I'll be an exception. Maybe not. Maybe I'll live to be a hundred. Maybe I'll have grandchildren. Maybe I'll get to write volume two of this book. You never know. I don't have any idea what happens next. Neither do you.

(De "Things The Grandchildren Should Know", pag. 244).

Wow.

Mr. "E"

Maybe, maybe. Los cojones. Todo el puto dia escribiendo música.

Esto está completamente fuera de lugar

Well open up your mind and see like me
Open up your plans and damn you're free
Look into your heart and you'll find that the sky is yours
Please don't, please don't, please don't
There's no need to complicate
Cause our time is short
This oh this this is out fate, I'm yours!

Wow. Qué lejos estoy.

domingo, 3 de abril de 2011

Ticky-tacky

video

Little boxes on the hillside,
Little boxes made of ticky-tacky,
Little boxes on the hillside,
Little boxes, all the same.
There's a green one and a pink one
And a blue one and a yellow one
And they're all made out of ticky-tacky
And they all look just the same.

And the people in the houses
All went to the university,
Where they were put in boxes,
And they came out all the same.
And there's doctors and lawyers
And business executives,
And they're all made out of ticky-tacky
And they all look just the same.

domingo, 13 de marzo de 2011

Mierda de perro mojada

¿Os habéis fijado alguna vez en el aspecto de una mierda de perro en la acera después de varias horas bajo la lluvia? Se parece mucho a un montoncito de arena. Andaba yo a lo mío, intentando no resbalar en el suelo mojado, y veía más mierdas de perro y otros montones de arena con trozos de madera ligeramente quemada, restos de un probablemente desastroso concurso de paellas de la noche anterior. Unos barrenderos recogían la basura. Más leña mojada en otro montón, parecía de encina. Así que me vino a la cabeza Cifra, el que estaba harto de la mugre del mundo real, el que lamentaba no haber elegido la píldora azul, el que pedía al agente Smith que le reinsertara en Matrix. Como actor famoso, para que no hubiera malentendidos.


"Pero si yo ya estoy en Matrix, ¿dónde cojones quiero que me reinserten?", pensé.

Un poco después cambió la luz, las cosas se veían de otra manera, incluso las mierdas de perro mojadas. Fue uno de esos momentos en los que creo que estoy percibiendo el mundo como la mayoría de la gente, pero que a mí me resulta extraordinario, irreal. Aprovecho y alargo el paseo, hago los recados que me habían encargado. Pienso en cómo vivo el tiempo, es algo que debe pasar rápido, todo lo que está en el tiempo suele ser molesto, desagradabe o directamente insoportable.

"Eso es poco Zen", me oigo decir.

Nada Zen. Y qué. Yo no soy budista.

Por la tarde vamos a ver Rango. Se supone que es una película para niños, pero resulta ser simplemente una película de animación. Demasiadas alusiones a la frustración, a la especulación, a la impostura, a la crisis, a la manipulación ("la gente necesita creer en algo"). Salimos tres a uno: únicamente le ha gustado a mi hijo.

Después de la cena, fútbol. Nos tomamos un gin-tonic. Los gin-tonics, cada vez más cortos de gin. Con mi nueva afición a los tragos de diseño, he de acordarme de que "es un cocktail, no una ensalada". Después de llegar a la conclusión de que la tónica que más me gusta es la Schweppes, sigo probando con las ginebras. La que compré por la mañana aconsejan aliñarla con canela en rama. No queda mal, no es una leche merengada, pero me digo a mí mismo que la próxima vez usaré corteza de limón  (¿o de naranja? A la leche merengada también se le pone corteza de limón).

Me acabo el gin-tonic. La familia se queda viendo como el Valencia pierde frente al Zaragoza, yo me voy a ver la tele al dormitorio. Ley y orden. Sale el detective ese que parece un psicópata, (Robert Goren) con la cabeza siempre ladeada y sin parar de gesticular con las manos. Nunca le he visto sacar la pistola, seguro que se le caería al suelo. Me quedo medio dormido, vienen los niños a darme el beso de buenas noches. Aquí caigo en una contradicción. No quiero que pase el tiempo. No quiero que se hagan mayores, con la condición de tampoco la Sra. Pérez ni yo nos hagamos mayores. Ni mis padres, ni mis amigos, ni nadie. Que se pare el tiempo. Quizá eso signifique algo, a pesar de todo, a pesar de las mierdas de perro mojadas sobre la acera.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Consejo vital

Acabo de recibir esto por correo electrónico. Está por ahí en otros sitios de Internet, pero me ha hecho gracia:

Estimados amigos:

Necesito vuestro consejo en lo que puede ser una decisión crucial.

Desde hace un tiempo sospecho que mi mujer me engaña. Ya sabéis, las cosas típicas como esas llamadas a casa que cuando descuelgas no contesta nadie.

Mi mujer sale con amigas últimamente, pero le pregunto sus nombres y me dice que no las conozco, que son amigas del trabajo...

Me quedo despierto para verla llegar en taxi, pero ella baja por la calle a pie y a lo lejos escucho un coche alejarse del que se ha bajado a la vuelta de la esquina. ¿Quizás no volvió en taxi...?

El otro día cogí su móvil sólo para mirar la hora y se puso como loca gritándome que nunca cogiera otra vez su móvil y que si la estaba espiando.

Nunca he hablado de esto con mi mujer. Creo que en el fondo no quiero saber la verdad, pero anoche ella volvió a salir y decidí que iba a investigar.

Aparqué mi moto cerca del garaje y me escondí detrás de ella de manera que tuviera una buena visión de toda la calle cuando ella llegara a casa.

En ese momento, agachado detrás de la moto, me di cuenta de que la tapa de balancines perdía algo de aceite. Y aquí viene mi pregunta:

¿Reaprieto y me la juego a que se pase de rosca o me lío y cambio la junta?

lunes, 21 de febrero de 2011

Mis preocupaciones favoritas


Levanto un momento la vista del teclado y veo las fotos de mis hijos. Unas fotos que saqué un feliz día de agosto en un sitio que considero mío, a pesar de que no creo que vuelva allí jamás (lo ideal sobrevive en la memoria). Estaban jugando al dominó con su madre, muy concentrados en la partida. Mi hija intentaba poner cara de tahúr pero la risa no le dejaba. Mi hijo estaba contento porque ganaba.

Hoy es su cumpleaños, así que también está contento a pesar de ser lunes. Se queda algo perplejo cuando, al hablar de mi propio cumpleaños, no me entusiasmo tanto como él con el suyo. Y me anima: "papá, no eres viejo". Y me abraza y me da un beso.

Es perfecto.

domingo, 6 de febrero de 2011

No hay nada que un pequeño grupo muy entregado no pueda conseguir

Vengo del cine, de ver Red. Divertida. Me recuerda Ocean's Eleven, pero en versión espía. Me quedo con la frase de Ivan: no hay nada que un pequeño grupo muy entregado no pueda conseguir. O algo así. Es una comedia, pero mientras ibamos a buscar la moto no podía evitar ilusionarme un poco.

Luego pasó algo maravilloso: el motor de la Harley sonaba fantástico, incluso los petardeos al cortar gas (mezcla pobre, guiño a Lobo, espero que estés por ahí). Seguíamos el mismo camino que tomo muchos días para volver del trabajo a casa, pero no había apenas tráfico, teníamos todo el ancho de la calle para nosotros. Antes de entrar en las curvas, echaba un vistazo hacia atrás, vía libre, ligero toque de freno trasero, contramanillar y curva por el interior, una a derechas, otra a izquierdas, otra más a derechas; una recta larga que acaba en una curva abierta, cuidado, a veces vienen coches desde otra calle por la izquierda, no, nadie, haciendo surf por la city. Semáforo rojo. Potato-potato, música en mis oídos. Una recta más, rotonda y ya a la izquierda enfilando el garaje. En el semáforo me acordé de cuando compré la Harley y lo que significó en aquel momento. Ya en casa toqué su asiento de cuero como quien le toca el culo a una jaca con buenas ancas. Una caricia.

Buenas noches.

Adoro a Mary-Louise Parker.

jueves, 3 de febrero de 2011

It's Better In The Wind


Estos vídeos son muy bonitos, pero empiezan a parecerme todos iguales. Visto aquí (blog de Scott G. Toepfer).

miércoles, 2 de febrero de 2011

El día de la marmota - Groundhogday


A pesar de haber visto Atrapado en el tiempo unas cuantas veces, a pesar de pensar que es una de las mejores películas de la historia del cine, hasta hace poco no supe que el Día de la marmota era el 2 de febrero. Tirando de wiki:

El Día de la marmota es un método empírico y folclórico usado por los granjeros especialmente de EUA y Cánada para predecir el fin del invierno basados en el comportamiento del animal cuando sale de hibernar el 2 de febrero. Según la creencia, si la marmota al salir de su madriguera no ve su sombra, por ser un día nublado, dejará la madriguera, y eso significa que el invierno terminará pronto. Si por el contrario, por ser un día soleado la marmota "ve su sombra" y se mete de nuevo en su madriguera, significa que el invierno durará seis semanas más. 

Que el Día de la marmota sea el 2 de febrero es algo muy conveniente, porque coincide con el cumpleaños de uno de mis mejores amigos, el que me dice que tener un Porsche 912  no es imposible (eso es amistad y lo demás son cuentos). Así no me olvido ni del aniversario ni del evento. Pero además, el 2 de febrero debería ser el Día del funcionario:

PHIL CONNORS

¿Qué haríais vosotros si estuvierais atrapados en un lugar, y cada día fuera el mismo, y nada de lo que hicierais importara?

Tecleo en Google "día del funcionario" y encuentro n fechas distintas: que si el día del funcionario municipal, que si el del funcionario docente, que si del sanitario, del paraguayo o guatemalteco. Debo decir que tampoco es algo que me sorprenda: a diferencia de otros colectivos (colectivo, ¡menuda palabra!) con día propio o santo patrón (trabajadores en general, mujeres trabajadoras en particular, madres, padres, homosexuales, marinos, guardias civiles, ingenieros, abogados, soldados de infantería, artilleros, caballeros, policías, carpinteros, etc.) los funcionarios no se sabe muy bien qué son. Enchufados, privilegiados, burócratas, tecnócratas, expertos, empollones, depositarios de renta fija laboral, políticos, oportunistas, vagos, abnegados, pseudopensionistas, fedatarios públicos, gente con pistola, con fonendoscopio, con cátedra, con manguera, con un F-18 o con un Dromader. Incluso con una saca de correo. Según dónde y cuándo, uno es funcionario o deja de serlo, es un héroe o un hijo de puta, un buen partido o un ganapán. ¿Cómo identificar, pues, al funcionario?

Fácil.

Si tu trabajo consiste en repetir las mismas tareas en periodos de tiempo acotados por

a) el ciclo presupuestario
b) el curso académico o
c) la legislatura,

eres funcionario. Todos los que hemos pasado por la escuela hemos sido funcionarios. Algunos tuvieron suficiente con eso y dejaron los estudios en cuanto pudieron. Bastantes siguieron algo más, hasta el instituto o la universidad. Los hay que jamás dejaron las aulas. Otros cuantos, más o menos dependiendo del momento, buscaron sus caminos (la oposición no es la única vía) para ser funcionarios hasta morir. Muchos fracasaron, pero también otros muchos lo lograron.

"¿Qué? ¿Os ha costado entrar? Pues más os costará salir".

Yo me entiendo, y algunos de los que lean esto lo entenderán también.

Y si además, cada vez que ves Atrapado en el tiempo descubres algo nuevo (la idea de Dios, la omnisciencia, la omnipotencia, la impotencia, la inmortalidad, la impunidad, la mezquindad, la caridad, el tedio, la esperanza, la desesperación, el amor...) y se te escapa una lagrimita o dos que intentas disimular para que no se descojonen de ti (¿llorar en una película de Bill Murray?): eres funcionario.

Felicidades, amigo.

Jodeos, funcionarios (y yo el primero, por la senda de la Constitución).

P.D.: me pareció oír a Alicia Giménez Bartlett decir algo así como que cuando el presente es sufrimiento, si no confías en un futuro mejor, la única alternativa es el suicidio. O similar, no lo entrecomillo. Creo que lo escuché aquí, pero no lo encuentro.

Edición comentada: hoy (28 de diciembre de 2012) no hubiese escrito esta entrada, o no la hubiese escrito igual. Pero ahí queda, como prueba de lo rápido que pueden cambiar las cosas.

domingo, 23 de enero de 2011

Pimientos verdes, Barber y ying-yang

Aprovecho un olvido para añadir alguna cosa.

I. Ayer cenamos pizzas. Compradas en un horno mostoso cuyo aspecto no invita a entrar, regentado por un pizzero carpetovetónico con cara de mala leche. Pero las pizzas... Dios. Qué pizzas. Mientras esperaba las mías vi como preparaba una que no estaba en la carta: tomate, mozzarella, pimientos verdes, aceitunas negras, anchoas y dos huevos.

II. Hoy hemos comido en nuestro restaurante favorito, un coreano. El dueño es amante de la fotografía y de la música. Mientras servía el bibim-bab, sonaba esto:


Lo he confundido con el adagio de Albinoni (seré bestia), hasta que un rato después ha puesto el auténtico adagio de Albinoni y he caído en la cuenta de que lo que había oído antes era otra cosa. Me vino a la memoria la BSO de Platoon, y Google ha hecho el resto: adagio  para Cuerdas, de Samuel Barber. Mientras escribo se me ponen los pelos de punta.

III. Win-win, ying-yang. En los cursos de "habilidades directivas" hablan mucho del win-win. La idea es fantástica, supone que en una negociación todos ganan. Hace unos días leí una referencia al win-win en el asunto de las nucleares y las pensiones. He de reconocer que pensé que podría ser algo a considerar. Hoy leo en El País (qué le vamos a hacer, ya me pasaré al El Mundo cuando me den un poco más por el culo) que las filiales españolas de la multinacional estadounidense Praxair defraudaron sistemáticamente al fisco español durante años, según han confesado directivos de la empresa tras ser descubiertos. Los ejecutivos, autores de 13 delitos fiscales por un total de 146 millones de euros y de un delito continuado de falsedad, no tendrán que ir a la cárcel tras un pacto con el fiscal y el abogado del Estado por el que la compañía estadounidense ha acordado pagar a Hacienda 264 millones. Win-win: Gana el fisco, ganan los delincuentes. Aunque aquí no estoy muy seguro de que todos ganen, o más bien de que nadie o nada haya perdido (aparte de los 264 millones abonados por Praxair): empiezo a dudar de la existencia del win-win químicamente puro. Ying-yang. Me pensaré de nuevo lo de "cambiar neutrones por pensiones".

La hoja roja

Sigo la técnica que últimamente mejor resultado me da: ir por partes.

I. En El País de ayer (Babelia): "críticos y periodistas enumeran las historias filmadas más sobresalientes de los últimos 20 años que componen un mapa cinematográfico lleno de imágenes, directores y actores". Coincidencias con mi propia lista (lo podéis comprobar en mi perfil):

Sin perdón. Clint Eastwood
Uno de los nuestros. Martin Scorsese
Heat. Michael Mann
Atrapado en el tiempo. Harold Ramis
Infiltrados. Martin Scorsese
Salvar al soldado Ryan. Steven Spielberg
Cadena perpetua. Frank Darabont
El gran Lebowski. Joel y Ethan Coen
Mystic river. Clint Eastwood
Sospechosos habituales. Bryan Singer
American beauty. Sam Mendes

Me llama la atención encontrar Heat y Atrapado en el tiempo.

II. Un amigo se ha lesionado una pierna. Me pregunta si le puedo prestar unas muletas, le digo que sí, me acerco a su casa a llevárselas. Me propone ir a tomar un café, su mujer le mira raro, insinúo que igual no le conviene salir, insiste. Se pone el chaquetón, paseamos hacia el bar. Hace frío y sol. Llegamos, pedimos cafés con leche. Hablamos un rato. Llega el momento de volver, le acompaño hasta su casa. Caminamos despacio, al ritmo del que tiene una pierna jodida y se apoya en una sola muleta (por chulería quizá), los dos algo cheposos, por hábito. No puedo evitar acordarme de algunos compañeros de mi padre, jubilados ya, que pasean en parejas por los parques enfundados en abrigos y bufandas, después de tomarse un café con leche aprovechando el sol de una mañana de invierno.

Horrible sensación.

III. Esquire. Entrevista a un soldado de asalto.


«Darth Vader acojonaba. Tuve la suerte de servir junto a él en un par de ocasiones y el tío imponía mucho. En alguna ocasión, bastaba con que asomara el casco y los enemigos deponían las armas. Aun así, había gente dentro del propio Ejército Imperial que no le respetaba, que se burlaban de su voz a sus espaldas. Pobres bastardos, no le llegaban ni a la suela de las botas».

Esto me recuerda un proyecto que tengo algo abandonado.

IV. Gripe A. Anda que no dieron el coñazo el año pasado con la gripe A, y no fue para tanto, pero resulta que es este año cuando está llegando más gente a los hospitales. Muy poca repercusión en los medios de comunicación. Leo en uno de ellos que "no está de moda".

V. Poniéndome al día con el branding personal, coaching personal y demás.

lunes, 17 de enero de 2011

Coaching ejecutivo

Esto que voy a contar no es coña.

Me convocan para hacer bulto en la presentación de un plan. Llego. La anfitriona me saluda, veo a mis jefes, nos saludamos, paso y me siento, más bien hacia atrás. Llega más gente, se saluda, se besa. Parece que vamos todos a echar allí la mañana: el acto está programado para las 12, pero se ruega presencia a las 11:45, así que entre idas y venidas he dejado mis tareas (algo lánguidas últimamente) a las 11:15 para, una vez acabada la presentación, irme a mi casa.

El salón se llena. Tras la tribuna, dos jefazos y un tipo con traje entallado y pelo largo. Interviene el primer jefazo, recibe aplausos, y cuando acaba, se apagan las luces y proyectan un vídeo promocional de unos cinco minutos. Se encienden las luces, aplausos y el jefazo ya no está. Habla el otro jefazo, con un pequeño Powerpoint que emite una música algo discotequera. La verdad es que no recuerdo si pasan el power antes, durante o después de su intervención, porque creo que no encajaba en ningún sitio. Acaba, recibe sus aplausos y presenta al del traje entallado y el pelo largo. Es un coach. El coach agradece las palabras de introducción, coge un micro inalámbrico y se coloca en pie delante de la tribuna. Se contonea bastante, pensando en la música de antes parece que vaya a empezar a bailar. Con un pequeño chisme sin cables va pasando un Powerpoint algo cutre, con imágenes de pingüinos y filósofos griegos y parodias de marcas que me recuerdan las imitaciones de los mercadillos. Coaching. Psicología positiva. Blablaba.

Antes de que tengamos tiempo de reaccionar, pide que nos levantemos todos de nuestros asientos. Lo hacemos. Dice que cojamos la mano a la persona de nuestra izquierda. Yo sujeto la mano a la persona que tengo a mi izquierda, y la persona que está a mi derecha sujeta mi diestra (porque yo estoy a su siniestra) así que todas los ocupantes de todas las filas quedamos cogiditos de las manos. En realidad, el coach quería que nos juntáramos en parejas, pero para evitar confusiones y dudas, ha dado una orden clara aunque incorrecta.  No obstante él continúa con su ejercicio sin corregir el tiro. Dice que va a plantear unas preguntas a las que uno de los miembros de cada pareja deberá contestar empezando con la palabra "afortunadamente". Parte del auditorio, algo perplejo, acaba emparejándose de cualquier manera. Otras filas siguen agarraditas. Los más pudorosos se sueltan y cruzan los brazos. El coach, para indicar cuál de los dos miembros de cada pareja debe contestar a la primera pregunta, dice que lo hará el que tenga el meñique izquierdo más corto. Cojonudo; mi partenaire, algo turbado, me dice que tendrá que ser él, porque ese meñique precisamente lo tiene parcialmente amputado: pues sí, le falta la falangeta. Las preguntas son del estilo "tu suegra va a quedarse todo el fin de semana en casa". La gente susurra: "afortunadamente me acabo de separar", "afortunadamente estaré fuera", "afortunadamente murió hace ya dos años", etc.

Acaba el bochorno y nos sentamos. Interviene nuevamente el jefazo que queda, recita todos los agradecimientos (desde el subdirector hasta el fotógrafo) y solicita la ayuda del coach para el desarrollo del plan que se acaba de presentar. El coach asiente, sonriendo. Profidén. El micrófono se acopla, se extiende  por toda la sala un pitido agudo. Me tapo los ojos, no aguanto más. Me parece entrever que el jefazo me está mirando, pero da igual: un zumbido nuevo, de baja frecuencia, reclama su atención. Intenta acabar con una transparencia graciosa, una invitación a una copa de vino "virtual" (o sea, una diapositiva, cosas de la austeridad) pero el Powerpoint no acaba de arrancar. Llega un asistente, pone la transparencia de los cojones. Risas y aplausos.

Me levanto y me marcho. La cosa más friki que había visto en tiempo.

P.D.: lo de "afortunadamente" lo leí hace unos pocos días en Twitter o en un blog. Sobre coaching ejecutivo, claro. Me recuerda un chiste de Jaimito.

Una maestra dice a sus alumnos:

- A ver, niños, tenéis que formar una oración con la palabra "probablemente":

LUISITO

- Mi papá se sube al coche: probablemente irá a por tabaco.

JUANITO

- Mi mamá se sienta en el sofá: probablemente encenderá el televisor.

JAIMITO
  
- La abuela sale al jardín con el New York Times bajo el brazo: probablemente irá a cagar.

domingo, 16 de enero de 2011

Enganchado

I. Estoy enganchado a esa canción, la encontré por casualidad en un vídeo de Youtube (que no consigo localizar ahora mismo), seguramente si no hubiese ido pegada a un vídeo no la habría escuchado hasta el final. Tiene momentos dramáticos (2:20), épicos (4:15) y un riff (5:00) que pone los pelos de punta. Un pedazo de música de casi diez minutos, aunque he encontrado alguna versión de menos de cinco. Así que me muevo por la casa con los auriculares cerrados y el mp3 en modo "repetir pista" desde ayer por la tarde, cuando conseguí descargarla. Y ahora ando destripando la letra:

If I leave here tomorrow
Would you still remember me
For I must be traveling on now
'Cause there's too many places I've got to see

But if I stayed here with you, girl

Things just couldn't be the same
'Cause I'm as free as a bird now
And this bird you cannot change

Ohohohohohhhhh

And the bird you cannot change
And this bird you cannot change
Lord knows I can’t change

Bye bye, baby, it's been a sweet love, yeah, yeah

Though this feeling I can't change
But please don't take it so badly
'Cause Lord knows I'm to blame

But if I stay here with you, girl

Things just couldn't be the same
Cause I'm as free as a bird now
And this bird you cannot change

Ohohohohohhhhh
And the bird you'll never change
And this bird you cannot change
Lord knows I can't change
Lord help me I can't change
Lord I can't change,
Won't you fly high, Free Bird, yeah

La úlitma estrofa es la clave de la canción. Creo. Justo antes del riff. Ohohohohohhhhh. 

II. Enganchado a unas rutinas que parecen indestructibles, en las que me dudo que alguien pueda sentirse cómodo, yo no, desde luego, aunque supongo que algo habré tenido que ver en el asunto. Me pregunto cómo evolucionarían esas rutinas sin mí: imagino que despegarían hacia el cielo y posiblemente se convertirían en algo diferente. Así que no puedo evitar la idea de creerme un obstáculo. Esa idea, más mi tendencia al victimismo, me hacen pensar a menudo en que debería quitarme de en medio. Por otro lado, si me quito de en medio ¿dónde me pongo? Me doy cuenta de que me estoy tratando a mí mismo como si fuera un florero, un jarrón. Una cosa con algún valor pero poca utilidad. En la vitrina en la que me encuentro ahora estoy bien, me quitan el polvo de vez en cuando. Pero ¿de verdad me he convertido en un jarrón? ¿Ese valor tengo?

III. Enganchado en "Lord I can't change". Mejor dicho, empeñado en lo contrario, que no deja de ser otra forma de estar estancado, apalancado en el empeño de ser lo que no soy. No estoy seguro de que eso sea posible. Ser lo que no soy, quiero decir. Por otro lado, me pregunto si puedo ser lo que soy. De hecho, soy lo que soy, y lo he sido desde que nací, y existe gente que me ha querido mucho de esa manera. Todas las personas que me interesan, excepto una. Yo sé cuál es, pero no lo diré.

IV. Me doy cuenta de que desde agosto no he leído nada. Ese mes solemos estar en un apartamento en la playa, que en el comedor tiene un televisor pequeño, acaparado por los niños. Leí bastante. No sé si en su momento hice la lista. Luego lo miraré [la hice y la borré]. Una posible explicación: hace unos años instalamos un televisor en el dormitorio de casa. La razón: me dormía viendo la tele en el sofá, me despertaba a las tres de la madrugada, y cuando me trasladaba a la cama me desvelaba. Al principio, la tele en el dormitorio pareció ser una buena solución, hasta que me di cuenta que hacer zapping saltando de los alargadores de pene a los echadores de cartas, o a los dibujos animados imposibles, o a las bellas y ambiciosas no podía ser bueno. Enganchado a la TV.

V. Así que ayer me sorprendí a mí mismo con la radio encendida, el ordenador reproduciendo Free Bird y un libro entre las manos. Cuanto ruido, a pesar de que estaba solo en casa. Apagué la radio y me quedé con Free Bird y el libro. Sobre ruedas, de Ted Simon. Más de lo mismo, sí.


Adelanté unas páginas. Quizá por intentar romper ese maleficio que impide leer fuera del mes de agosto. Algunas cosas que subrayé (sí, tengo la costumbre de subrayar lo que me llama la atención de lo que leo. La culpa es de este jodido blog. Lo hago para luego copiarlo aquí):

Admiraba la compostura de Adrienne. En ella reinaba una mezcla de sensibilidad y distanciamiento, cualidades que tanto anhelaba yo recuperar, y me alegré mucho cuando ella me pidió que me quedara con ellos. Sentía curiosidad por descubrir de dónde manaba tal fortaleza, aunque desde que la conocí era obvio que era fruto de prolongados esfuerzos y una fuerte determinación.

Pese a que hacía meses que sabía que necesitaba seguir mi camino solo, opté por callarme y prolongar un sufrimiento que poco a poco me estaba corroyendo por dentro. Una parte de mí, abyecta pero indómita, seguía gritando: «Esto es mío, mío, sólo mío». Sabía que había cometido un craso error callándome todo aquello, y el peso de la responsabilidad me abrumaba.

El segundo párrafo no tiene nada que ver con el anterior. Pero como está subrayado, ahí queda. El primero viene a cuento de lo que decía en III. El segundo, a cuento de II.

VI. Oigo a mis hijos jugar. Me pregunto si yo soy un maestro en el arte del disimulo, o ellos han aprendido a ignorar lo que es banal y que no pueden cambiar. Son increíblemente cariñosos conmigo, y a veces me da la sensación de que se dan cuenta cuándo necesito recibir un abrazo, sobre todo el mayor, cuando se acerca a mí, sin ninguna razón aparente, y me besa. Esto viene a cuento de II, también.