lunes, 17 de enero de 2011

Coaching ejecutivo

Esto que voy a contar no es coña.

Me convocan para hacer bulto en la presentación de un plan. Llego. La anfitriona me saluda, veo a mis jefes, nos saludamos, paso y me siento, más bien hacia atrás. Llega más gente, se saluda, se besa. Parece que vamos todos a echar allí la mañana: el acto está programado para las 12, pero se ruega presencia a las 11:45, así que entre idas y venidas he dejado mis tareas (algo lánguidas últimamente) a las 11:15 para, una vez acabada la presentación, irme a mi casa.

El salón se llena. Tras la tribuna, dos jefazos y un tipo con traje entallado y pelo largo. Interviene el primer jefazo, recibe aplausos, y cuando acaba, se apagan las luces y proyectan un vídeo promocional de unos cinco minutos. Se encienden las luces, aplausos y el jefazo ya no está. Habla el otro jefazo, con un pequeño Powerpoint que emite una música algo discotequera. La verdad es que no recuerdo si pasan el power antes, durante o después de su intervención, porque creo que no encajaba en ningún sitio. Acaba, recibe sus aplausos y presenta al del traje entallado y el pelo largo. Es un coach. El coach agradece las palabras de introducción, coge un micro inalámbrico y se coloca en pie delante de la tribuna. Se contonea bastante, pensando en la música de antes parece que vaya a empezar a bailar. Con un pequeño chisme sin cables va pasando un Powerpoint algo cutre, con imágenes de pingüinos y filósofos griegos y parodias de marcas que me recuerdan las imitaciones de los mercadillos. Coaching. Psicología positiva. Blablaba.

Antes de que tengamos tiempo de reaccionar, pide que nos levantemos todos de nuestros asientos. Lo hacemos. Dice que cojamos la mano a la persona de nuestra izquierda. Yo sujeto la mano a la persona que tengo a mi izquierda, y la persona que está a mi derecha sujeta mi diestra (porque yo estoy a su siniestra) así que todas los ocupantes de todas las filas quedamos cogiditos de las manos. En realidad, el coach quería que nos juntáramos en parejas, pero para evitar confusiones y dudas, ha dado una orden clara aunque incorrecta.  No obstante él continúa con su ejercicio sin corregir el tiro. Dice que va a plantear unas preguntas a las que uno de los miembros de cada pareja deberá contestar empezando con la palabra "afortunadamente". Parte del auditorio, algo perplejo, acaba emparejándose de cualquier manera. Otras filas siguen agarraditas. Los más pudorosos se sueltan y cruzan los brazos. El coach, para indicar cuál de los dos miembros de cada pareja debe contestar a la primera pregunta, dice que lo hará el que tenga el meñique izquierdo más corto. Cojonudo; mi partenaire, algo turbado, me dice que tendrá que ser él, porque ese meñique precisamente lo tiene parcialmente amputado: pues sí, le falta la falangeta. Las preguntas son del estilo "tu suegra va a quedarse todo el fin de semana en casa". La gente susurra: "afortunadamente me acabo de separar", "afortunadamente estaré fuera", "afortunadamente murió hace ya dos años", etc.

Acaba el bochorno y nos sentamos. Interviene nuevamente el jefazo que queda, recita todos los agradecimientos (desde el subdirector hasta el fotógrafo) y solicita la ayuda del coach para el desarrollo del plan que se acaba de presentar. El coach asiente, sonriendo. Profidén. El micrófono se acopla, se extiende  por toda la sala un pitido agudo. Me tapo los ojos, no aguanto más. Me parece entrever que el jefazo me está mirando, pero da igual: un zumbido nuevo, de baja frecuencia, reclama su atención. Intenta acabar con una transparencia graciosa, una invitación a una copa de vino "virtual" (o sea, una diapositiva, cosas de la austeridad) pero el Powerpoint no acaba de arrancar. Llega un asistente, pone la transparencia de los cojones. Risas y aplausos.

Me levanto y me marcho. La cosa más friki que había visto en tiempo.

P.D.: lo de "afortunadamente" lo leí hace unos pocos días en Twitter o en un blog. Sobre coaching ejecutivo, claro. Me recuerda un chiste de Jaimito.

Una maestra dice a sus alumnos:

- A ver, niños, tenéis que formar una oración con la palabra "probablemente":

LUISITO

- Mi papá se sube al coche: probablemente irá a por tabaco.

JUANITO

- Mi mamá se sienta en el sofá: probablemente encenderá el televisor.

JAIMITO
  
- La abuela sale al jardín con el New York Times bajo el brazo: probablemente irá a cagar.

9 comentarios:

Lobo dijo...

Buf!!!, no se si salir corriendo al baño a vomitar. Lo digo por el tema este del "coaching ejecutivo" ...

Perdonen, pero es que me parece ciertamente estomagante.

Vivimos en una época en que nos venden a precio de oro, mierda pintada de rosa. Y yo me pregunto una vez más ¿Estamos todos locos? Pero si no es más que mierda pintada, coño!!!! Luego ..., claro, la crisis hace estragos ...

Abrazo fuerte amigo ...

Borde dijo...

Lo único que se dijo en la presentación y que no he recogido en el post: mejor si uno se toma las cosas con humor.

Abrazote.

chose dijo...

Jua, jua, jua.
Lo que más me gustó, y lo siento por el dolor del tío, es lo del meñique más corto.

Un saludo.

Lobo dijo...

Lo cierto es que lo del meñique tiene su miga, si ... :-)

Perogrullo dijo...

Trabajo en una empresa de origen estadounidense. Sé cómo se ha sentido. En serio.

Albert dijo...

Joder, tío ¡qué suerte! Y seguro que además no os cobraron un duro por ese peasso performanss. Una pregunta: ¿estaban permitidas las risas? Porque si así fuera me gustaría que vinieran a mi empresa a repetir el show.
Saludos

Borde dijo...

Lobo: la verdad es que el pobre hombre de la falangeta amputada estaba de color verde.

Perogrullo: el problema es que el payaso ni siquiera era un profesional del espectáculo. Ya sabía que iba al circo, pero esperaba algo más de calidad.

Albert: yo no pagué, pero el showman seguro que no fue gratis. Sí hubo risas.

chose dijo...

¿y yo qué? :D

Borde dijo...

Chose, despiste imperdonable, estaba convencido de que te había re-comentado en la primera tanda.

Un besote, reina mora.