domingo, 16 de enero de 2011

Enganchado

I. Estoy enganchado a esa canción, la encontré por casualidad en un vídeo de Youtube (que no consigo localizar ahora mismo), seguramente si no hubiese ido pegada a un vídeo no la habría escuchado hasta el final. Tiene momentos dramáticos (2:20), épicos (4:15) y un riff (5:00) que pone los pelos de punta. Un pedazo de música de casi diez minutos, aunque he encontrado alguna versión de menos de cinco. Así que me muevo por la casa con los auriculares cerrados y el mp3 en modo "repetir pista" desde ayer por la tarde, cuando conseguí descargarla. Y ahora ando destripando la letra:

If I leave here tomorrow
Would you still remember me
For I must be traveling on now
'Cause there's too many places I've got to see

But if I stayed here with you, girl

Things just couldn't be the same
'Cause I'm as free as a bird now
And this bird you cannot change

Ohohohohohhhhh

And the bird you cannot change
And this bird you cannot change
Lord knows I can’t change

Bye bye, baby, it's been a sweet love, yeah, yeah

Though this feeling I can't change
But please don't take it so badly
'Cause Lord knows I'm to blame

But if I stay here with you, girl

Things just couldn't be the same
Cause I'm as free as a bird now
And this bird you cannot change

Ohohohohohhhhh
And the bird you'll never change
And this bird you cannot change
Lord knows I can't change
Lord help me I can't change
Lord I can't change,
Won't you fly high, Free Bird, yeah

La úlitma estrofa es la clave de la canción. Creo. Justo antes del riff. Ohohohohohhhhh. 

II. Enganchado a unas rutinas que parecen indestructibles, en las que me dudo que alguien pueda sentirse cómodo, yo no, desde luego, aunque supongo que algo habré tenido que ver en el asunto. Me pregunto cómo evolucionarían esas rutinas sin mí: imagino que despegarían hacia el cielo y posiblemente se convertirían en algo diferente. Así que no puedo evitar la idea de creerme un obstáculo. Esa idea, más mi tendencia al victimismo, me hacen pensar a menudo en que debería quitarme de en medio. Por otro lado, si me quito de en medio ¿dónde me pongo? Me doy cuenta de que me estoy tratando a mí mismo como si fuera un florero, un jarrón. Una cosa con algún valor pero poca utilidad. En la vitrina en la que me encuentro ahora estoy bien, me quitan el polvo de vez en cuando. Pero ¿de verdad me he convertido en un jarrón? ¿Ese valor tengo?

III. Enganchado en "Lord I can't change". Mejor dicho, empeñado en lo contrario, que no deja de ser otra forma de estar estancado, apalancado en el empeño de ser lo que no soy. No estoy seguro de que eso sea posible. Ser lo que no soy, quiero decir. Por otro lado, me pregunto si puedo ser lo que soy. De hecho, soy lo que soy, y lo he sido desde que nací, y existe gente que me ha querido mucho de esa manera. Todas las personas que me interesan, excepto una. Yo sé cuál es, pero no lo diré.

IV. Me doy cuenta de que desde agosto no he leído nada. Ese mes solemos estar en un apartamento en la playa, que en el comedor tiene un televisor pequeño, acaparado por los niños. Leí bastante. No sé si en su momento hice la lista. Luego lo miraré [la hice y la borré]. Una posible explicación: hace unos años instalamos un televisor en el dormitorio de casa. La razón: me dormía viendo la tele en el sofá, me despertaba a las tres de la madrugada, y cuando me trasladaba a la cama me desvelaba. Al principio, la tele en el dormitorio pareció ser una buena solución, hasta que me di cuenta que hacer zapping saltando de los alargadores de pene a los echadores de cartas, o a los dibujos animados imposibles, o a las bellas y ambiciosas no podía ser bueno. Enganchado a la TV.

V. Así que ayer me sorprendí a mí mismo con la radio encendida, el ordenador reproduciendo Free Bird y un libro entre las manos. Cuanto ruido, a pesar de que estaba solo en casa. Apagué la radio y me quedé con Free Bird y el libro. Sobre ruedas, de Ted Simon. Más de lo mismo, sí.


Adelanté unas páginas. Quizá por intentar romper ese maleficio que impide leer fuera del mes de agosto. Algunas cosas que subrayé (sí, tengo la costumbre de subrayar lo que me llama la atención de lo que leo. La culpa es de este jodido blog. Lo hago para luego copiarlo aquí):

Admiraba la compostura de Adrienne. En ella reinaba una mezcla de sensibilidad y distanciamiento, cualidades que tanto anhelaba yo recuperar, y me alegré mucho cuando ella me pidió que me quedara con ellos. Sentía curiosidad por descubrir de dónde manaba tal fortaleza, aunque desde que la conocí era obvio que era fruto de prolongados esfuerzos y una fuerte determinación.

Pese a que hacía meses que sabía que necesitaba seguir mi camino solo, opté por callarme y prolongar un sufrimiento que poco a poco me estaba corroyendo por dentro. Una parte de mí, abyecta pero indómita, seguía gritando: «Esto es mío, mío, sólo mío». Sabía que había cometido un craso error callándome todo aquello, y el peso de la responsabilidad me abrumaba.

El segundo párrafo no tiene nada que ver con el anterior. Pero como está subrayado, ahí queda. El primero viene a cuento de lo que decía en III. El segundo, a cuento de II.

VI. Oigo a mis hijos jugar. Me pregunto si yo soy un maestro en el arte del disimulo, o ellos han aprendido a ignorar lo que es banal y que no pueden cambiar. Son increíblemente cariñosos conmigo, y a veces me da la sensación de que se dan cuenta cuándo necesito recibir un abrazo, sobre todo el mayor, cuando se acerca a mí, sin ninguna razón aparente, y me besa. Esto viene a cuento de II, también.

2 comentarios:

Pablo Adán dijo...

Esta canción, impresionantes Lynyrd Skynyrd, pidió el último ajusticiado en los USa que sonara en el parking de la cárcel donde fue ejecutado, mientras sus amigos y familiares velaban el momento.

Excelente elección

Borde dijo...

No conocía el dato. Ronnie Lee Gardner, fusilado por propia elección.