domingo, 23 de enero de 2011

Pimientos verdes, Barber y ying-yang

Aprovecho un olvido para añadir alguna cosa.

I. Ayer cenamos pizzas. Compradas en un horno mostoso cuyo aspecto no invita a entrar, regentado por un pizzero carpetovetónico con cara de mala leche. Pero las pizzas... Dios. Qué pizzas. Mientras esperaba las mías vi como preparaba una que no estaba en la carta: tomate, mozzarella, pimientos verdes, aceitunas negras, anchoas y dos huevos.

II. Hoy hemos comido en nuestro restaurante favorito, un coreano. El dueño es amante de la fotografía y de la música. Mientras servía el bibim-bab, sonaba esto:


Lo he confundido con el adagio de Albinoni (seré bestia), hasta que un rato después ha puesto el auténtico adagio de Albinoni y he caído en la cuenta de que lo que había oído antes era otra cosa. Me vino a la memoria la BSO de Platoon, y Google ha hecho el resto: adagio  para Cuerdas, de Samuel Barber. Mientras escribo se me ponen los pelos de punta.

III. Win-win, ying-yang. En los cursos de "habilidades directivas" hablan mucho del win-win. La idea es fantástica, supone que en una negociación todos ganan. Hace unos días leí una referencia al win-win en el asunto de las nucleares y las pensiones. He de reconocer que pensé que podría ser algo a considerar. Hoy leo en El País (qué le vamos a hacer, ya me pasaré al El Mundo cuando me den un poco más por el culo) que las filiales españolas de la multinacional estadounidense Praxair defraudaron sistemáticamente al fisco español durante años, según han confesado directivos de la empresa tras ser descubiertos. Los ejecutivos, autores de 13 delitos fiscales por un total de 146 millones de euros y de un delito continuado de falsedad, no tendrán que ir a la cárcel tras un pacto con el fiscal y el abogado del Estado por el que la compañía estadounidense ha acordado pagar a Hacienda 264 millones. Win-win: Gana el fisco, ganan los delincuentes. Aunque aquí no estoy muy seguro de que todos ganen, o más bien de que nadie o nada haya perdido (aparte de los 264 millones abonados por Praxair): empiezo a dudar de la existencia del win-win químicamente puro. Ying-yang. Me pensaré de nuevo lo de "cambiar neutrones por pensiones".