sábado, 6 de agosto de 2011

Día 1-26

Primer día. Permitidme un pequeño prólogo. Hasta empezar mis vacaciones he estado seis jornales yendo y volviendo desde la playa al trabajo mientras la familia ya disfrutaba del veraneo. Siendo indulgente conmigo mismo, llegaba a casa algo tenso. Con unas ganas locas, locas por comer y dormir la siesta; sin embargo, esposa e hijos esperaban que me interesara saber cómo se lo habían pasado y qué cosas nuevas habían aprendido (los goles marcados, las tellinas encontradas, quién es quién, la edad de fulanito o menganita, o el último divorcio o arrejuntamiento). Normalmente al tercer gol o al segundo divorcio daba un par de coces, el personal se asustaba y me dejaban en paz. No me siento orgulloso.

Volviendo ya al sábado. Bajo a la playa y nado un poco. Conclusión: que estoy hecho una mierda. Si no hago algo de ejercicio estos días volveré hecho un lechón: aunque algún verano he perdido peso, creo que éste será rico en grasas y carbohidratos. Y también están la cerveza y el gin-tónic (GT en lo sucesivo), claro.

Siesta y cena con amigos. Tienen dos niños pequeños que se portan muy bien: dormidos en el carro. Nos retiramos pronto. Preparo dos GT's de Hendrix con pepino. Un amigo que me regaló unas botellas de Schweppess con a) pimienta rosa y b) gengibre y cardamomo. Vista mi fracaso con las tónicas caras (la Fentimans me jodió un gin-tonic y la Fever Tree me resulta demasiado ácida, diga lo que diga Ferran Adrià) le pregunté al regalador cómo prepararlas. Me sugirió la Hendrix, e hice una prueba con una Schweppess normal. Sinceramente, prefiero el GT de South con anís estrellado. El GT de Hendrix me parece más un trago corto para el aperitivo, pero no me cuadra sustituir la cerveza o el vermú con soda por la ginebra. No me apetece pasarme las vacaciones inconsciente. Totalmente inconsciente, quiero decir.