jueves, 8 de diciembre de 2011

Empatiá

Empatiá

1. adj. coloq. Dícese de la persona, especialmente de una madre, que pasa las tardes de los días lectivos y las mañanas de los días festivos en el patio de un colegio, generalmente el de sus propios hijos, esperando a que terminen sus actividades extraescolares. U. t. c. s. f.

Estoy empatiá. Lo primero que me vino a la cabeza fue la palabra empatía, tan sobada últimamente (con asertividad, pero de eso hablaremos otro día, si acaso). Empatiá. Al final caí en la cuenta.

A pesar de lo rídicula que nos pueda parecer la escena de telefilme U.S.A. en la que el niño que juega mal al béisbol espera que aparezca su padre (policía, bombero, militar, borracho) aunque sabe que es improbable porque es un perdedor, porque siempre está investigando homicidios, trasplantando corazones, vaciando botellas de bourbon o liberando Irak, pero contra todo pronóstico papi llega justo en a tiempo para ver el home run (¿se dice así?) de su retoño (y el padre hincha pecho, orgulloso, y el niño mira al padre con adoración), decía, a pesar de lo ridícula que nos pueda aparecer la escena, la realidad supera a la ficción. Llevamos a nuestros hijos al colegio y los buscamos a la salida. Si no lo hacemos, nos sentimos culpables. Y si practican judo, futbito, baloncesto, gimnasia rítmica o lo que sea, muchas madres -las que pueden- están ahí, observando el entreno; y si son varios los hijos, y varios los deportes, y varios los horarios, pueden llegar a empalmar el futbito de Pablito con el baloncesto de Elenita. Empatiá: bajo la luz de los arcos fotovoltaicos, bien entrada la noche, las madres forman grupos, hablan de cosas de niños mientras los niños juegan a cosas de niños. También hay padres, bastantes, pero creo que es otro rollo. La mayoría suelen ser cincuentones, vestidos de sport, no parece que vengan de trabajar. Las madres van cargadas con el bolso, el portátil, la merienda, dos o tres mochilas, la Blackberry y las ojeras. La diferencia entre la Blackberry por un lado y el IPhone o el Android por otro es muy importante, pero de eso también hablaremos  otro día, si acaso.

Los singles las contemplan con cierto pasmo, no comprenden, pero tampoco juzgan, lo cual se agradece.

Y la verdad es que resulta complicado explicarlo. Digamos que yo no puedo. Pero es parte de la vida. No sé si es un fenómeno universal, pero para algunas familias es algo tan real como el aire que respiran, necesario y tan obvio que intentar hablar de ello para justificarlo es incorrecto.