viernes, 18 de enero de 2013

Convaleciendo

Estoy intentando escribir sobre una entrada que Ángel Gabilondo publicó en su blog El salto del Ángel y no consigo quitármelo de las manos. Además esta mañana, en la ducha, me he dado cuenta de que lo que estaba escribiendo no tenía nada que ver con lo que Gabilondo piensa o escribe, sino con lo que piensa otra persona acerca de algunas cuestiones que plantea ese artículo. La conclusión es que los asuntos particulares mejor tratarlos particularmente. Así que toca redactar una entrada empezando desde cero.

La ducha. Lo bueno y lo malo de los pensamientos en la ducha es que calan hondo. Son los primeros del día (si uno se ducha antes del desayuno). Es como cuando oyes una canción de la radio por la mañana nada más despertarte y no puedes dejar de repetirla dentro de tu cabeza, o incluso de tararearla. Igual es una canción de mierda, horrorosa, El baile del caballo o cualquier otra cosa semejante, pero ahí lo tienes, como un taladro percutor, chunda-chunda. Pues lo mismo con los pensamientos en la ducha. Esta vez ha sido Forrest Gump:

"Jenny, I don't know if Momma was right or if, if it's Lieutenant Dan. I don't know if we each have a destiny, or if we're all just floating around accidental-like on a breeze, but I, I think maybe it's both. Maybe both is happening at the same time".

No recuerdo exactamente cómo se dobló al castellano, y soy algo maniático con las citas, de modo que para poder entrecomillar la frase he buscado en Google lo que dice en el guión de la versión original. Creo que en castellano quedó algo así como:

Jenny, yo no sé si mamá tenía razón, o la tenía el Teniente Dan. No sé si cada uno tiene un destino, o si sólo flotamos en la brisa porque sí. Pero creo que quizá sean las dos cosas. Quizá sean las dos cosas a la vez.

En estos momentos estoy a punto de cerrar de un paréntesis que abrí hace menos de un año, aunque la decisión la tomé algo antes, en el verano de 2011. Y resulta que el período coincide, más o menos, con el tiempo que he tenido abandonado y cerrado El experimento Ludovico y el principio de esta segunda época. Es posible que sea casualidad, pero lo dudo. Lo cual me hace pensar en el destino y esas cosas. En las vacaciones de Navidad vimos con los niños Forrest Gump, enchufamos el vídeo para poder ver la película, la tenía en VHS (qué rápido pasa el tiempo), y me quedé con esa frase que pronunció Forrest frente a la tumba de Jenny (la peli ya tiene unos años, pero perdón por el spoiler).

No quiero darle demasiadas vueltas al pensamiento de la ducha. Con el paréntesis tenía un objetivo claro a medio plazo, un cambio "vocacional". Va a ser que no, y además supongo que tengo que estar agradecido, aunque las cosas no son lo que eran ni creo que vuelvan a serlo nunca. "Vocacional" entrecomillado porque esto no es una vocación, ni una profesión ni nada de nada, por mucho que dijeran los traductores de Max Weber. Weber, por cierto, sufría profundas depresiones, quizá por intentar convertir la política en una ciencia. Pero bueno, en aquella época alguna gente como Weber heredaba y podía vivir de rentas, así que aunque deprimido no tenía que ir a currar todas las mañanas.

Y en cuanto al experimento Ludovico, estoy trasteando en la configuración DNS de este blog, espero que no se me caiga el sitio.

Lo dejamos por hoy. Me siento un poco convaleciente.

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