sábado, 21 de septiembre de 2013

Encefalograma plano

Tengo la manía de buscar explicaciones para todas las cosas. Hasta para las que no las necesitan: esto ha pasado, no ha tenido impacto en el funcionamiento del mundo ni de las vidas de los que lo habitan, es banal, irrelevante, punto. Pero no. Hay que pensar y pensar y pensar, con interrogatorio, tortura incluida si es preciso, versión cilicio o autoflagelación.

Un blog. Un puto blog en el que he escrito de todo, desde historias de amor hasta mi propia versión de la técnica del contramanillar en motocicleta. Una especie de fuerza ajena me empujaba al teclado cuando me venía una idea a la cabeza, y la escribía y la reescribía, publicando, revisando y volviendo a publicar. Así durante 5-6 años. Y de repente  o de repronto, nada. Desapareció el fondo y la forma. Las motos están en el garaje cubiertas de polvo, igual que el acuario vacío, las botellas de Canadian Club, los amigos, las cajas de legos y los libros. Dejar hacer y oír en lugar de vivir y contar lo vivido.

Quizá sea porque he visto cosas que jamás creí que ocurrirían y me han dejado pasmado. O simplemente, porque todo es  más plano. Encefalograma plano.