jueves, 28 de enero de 2016

El puto blog

Veo que la primera entrada visible de este blog es bastante vieja ya. De 2006, concretamente. Y estamos en 2016, cosa que digo aquí para no hacerme trampas a mí mismo y editar la fecha del post con la opción de programar. En 2015 no publiqué nada. Y me digo que bueno, son unos cuantos años, y que durante esos años han pasado cosas (con esta frase me recuerdo a Mariano) y sin proponérmelo mi vida ha dado un giro de 360º (como Pablo según Pedro). Pero que sí, que estoy en el mismo sitio que estaba entonces, al menos en ciertos aspectos. En otros no. Ya no monto en bici. No bebo vodka y gin tonics sólo si no hay más remedio. Leo poco, en vacaciones no más. No hago fotos. Tampoco tengo ganas de escribir: ocurrió después del verano de 2011, no preguntéis por qué, no lo sé ni yo, simplemente pasó; o descubrí que por la noche es mejor dormir, ver la tele o beber cervezas que escribir cosas que nada más interesan a tres o cuatro personas tirando por lo alto; o se impuso la realidad de tener que madrugar más (por cuestiones que no vienen al caso) ergo la de necesitar meterme antes en la cama; o los recortes de Mariano me dejaron fuera de combate; o resultó que no tenía nada que contar, o lo que tenía que contar era bastante estúpido (que es lo mismo que no tener nada que contar).

Releo y veo que los aspectos de mi vida que han cambiado consisten esencialmente en haber dejado de hacer cosas.

Y si hoy me siento delante del ordenador es para ver si se me pasa este tedio este que tengo encima (ostras, el ordenador con el que escribo es el mismo que tenía en 2006; otra faceta de mi vida que no ha cambiado, sólo un poco refurbished. El ordenador, no mi vida: la crisis y la apatía han dejado huella). Y quizá también como propósito de año nuevo, con algo de retraso, como todo lo que hago.

Y pasado tanto tiempo me parece que los blogs personales ya no se llevan. De hecho, estuve tentado de reconvertir esta cosa en un blog temático, mirad un poco más abajo si queréis, ahí queda como parte de mi legado, la verdad, me costó un huevo redactarlo y no creo que lo haga más.

A propósito de lo que queda y lo que no, es cierto que algunas entradas las retiré. La vida da tantas vueltas (o sólo una completa, de 360º) que nunca se sabe qué puede pasar.

Lo de los blogs temáticos lo decía porque he visto un anuncio en la tele en el que sale un helicóptero con una "bloguera de moda", y me he quedado algo acojonado, no sé, con la sensación de que ser bloguero a secas, contar así porque sí lo que a uno se le ocurre es cosa de otros tiempos.


Aunque en realidad no sé por qué me preocupo. Además de una bloguera de moda hay un abogado en prácticas, un padre de familia y una estudiante buscando piso. Sólo se quedan sin adjetivo el policía y la prometida, que además sólo enseñan la placa pero no la pistola ni el novio.

Hasta pronto, espero.

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